miércoles, 27 de septiembre de 2017 |

Gorda

¡Pero qué bebé tan mono! ¡Ay, que me voy a comer esas rosquillitas!
¡Pero mira qué papotes tiene!
¡Qué gordita está ya!


¡Todavía tiene tripita de bebé!
Luego cuando tenga unos cuatro años se estiliza, ya verás.
¿Quieres otra chuche? Un día es un día.
¿Por qué no sales a jugar a la calle y haces algo de ejercicio?
Pero, ¿otra chuche más? 
Bueno, cuando pegues el estirón también adelgazarás. 
En vez de bocadillo para el recreo, llévate una manzana que es más sano.
¿Tienes hambre? Pues bebe agua, que es más sano.
Ya no te entran los pantalones. Bueno, será que has crecido.
¿No estás engordando un poco?
Bueno, ya crecerás.
Estás echando tripa.
Adelgaza.
Gorda.
Si no adelgazas, no vas a tener novio.
A los chicos no les gustan las gordas.
¿Dieta?
Bueno, cinco comidas al día. Fruta y verdura.
¿Y si no meriendo?
¿Y si no desayuno?
¿Y si..?
¿Hambre? No pienses.
No escuches a tu cuerpo hambriento.
Esta angustia pasará.
Para ser guapa hay que sufrir.
Para ser delgada.
Nadie dijo que era fácil ser una princesa.
No pienses. No pienses.
Aguanta. Aguanta.
Pero si estás más delgada.
Qué guapa estás.
Ahora vas a ligar.
Vas a gustar a los chicos.
Vas a triunfar.
¿Efecto rebote?
¿Y si otra vez...?
No, no puedo.
Mejor si...
me meto los dedos.
Bebe leche antes de vomitar,
no dolerá tanto.
Abre el grifo de la ducha,
nadie oirá tu llanto.
¿Laxantes?
Entra con decisión en la farmacia y cómpralos.
¿Qué más da?
Todo vale para estar delgada.
Para ser una princesa.
Si eres una gorda, no te vas a casar nunca.
¿Qué más da tirar tu vida a la mierda?
 Si no estás delgada no eres nadie.
No eres nada.
 #StopAnorexia
#StopBulimia 

lunes, 25 de septiembre de 2017 |

El peor trabajo del mundo

Como sé que os gusta mucho que os cuente mis experiencias, voy a profundizar un poco más en un tema del que os he hablado hace muy poquito, en la entrada en la que hablé cómo es trabajar en locales de comida rápida. Os conté que estuve trabajando en una pizzería, de cuyo nombre no quiero ni acordarme, y que al cabo de dos semanas me relegaron al peor puesto de trabajo del mundo, a repartir publicidad.

Después me enteré que los dos chicos antecesores a mi puesto tiraban los cupones a tomar por culo y se iban a tomar algo tan ricamente. Algo que después de mi experiencia no juzgo y comprendo.

Cuando me relegaron al puesto de trabajo de mis sueños estuve pensando en no volver y en no dar señales de vida. Pero claro, el mundo es tan pequeño...y yo tengo tan mala suerte que seguramente me volvería a cruzar a esa jefa tan maravillosa que tuve. Así que nada, decidí darle una oportunidad al trabajo de mi vida.
El primer día fui la encargada me explicó cómo iba el trabajo. Me hicieron llevar un carro de la compra, y me lo llenaban de panfletos. Después me daban una lista de calles y portales por las cuales yo tenía que repartir.
  • Si conseguía entrar dentro del portal, debía apuntar el número de papeles que echaba en los buzones.
  • Si nadie me abría, y había buzón para publicidad debía dejar allí un taco. Sino, pues apuntar que no me habían abierto.
Aquel día fui con otra chica para que me enseñara un poco cómo iba el tema, aunque ella llevaba tan solo tres días. No estuvo del todo mal, yo soy bastante reacia a conocer gente nueva pero la chica me lo puso muy fácil. Estaba un poco loca pero era muy maja. Se me hizo bastante ameno, y no me pareció mal trabajo.

Al día siguiente vino lo gordo. Fui sola. Estaba sola ante el peligro y el google maps tuvo que ser mi mejor aliado. Imaginaos, mi nulo sentido de la orientación, con el móvil en la mano y con la otra el puto carro, tirando de él por lugares inhóspitos. Pero vayamos por partes.

Portales de pijos
Yo no tengo nada en contra de la gente adinerada, que quede claro. Pero ya se podrían vivir en sitios normales, coño. En mi vida había visto portales sin buzones. Y por supuesto, tenían cámara. Costaba la vida entrar ahí, si por casualidad lograbas entrar te llevabas un chasco al ver que no tenías ningún sitio donde dejar cupones. Algunos portales parecían casas, en serio. Tenían hasta sofá, tenía la sensación de que si me sentaba en el sofá alguien me traería un café con pastas.

Otra vez aluciné. El portero salió de una habitación que puede ver un poco de reojo. Juro que eso era un museo y había una escultura en plan griega. Y a mí que todo lo griego me va...

Pero el momento más patético lo protagonicé cuando me quedé encerrada en un portal. Antes de la puerta de entrada había una verja. Esta se cerró y yo quedé atrapada. Estuve más de quince minutos como un oso enjaulado, hasta que una señora pasó y tocó a todos los timbres, y por fin, pude salir.

Lugares inhóspitos
He recorrido lugares que ni conocía, alejados de la civilización. Cuando digo que he subido montañas a pleno sol, es que las he subido. Para los que vivís por Vizcaya, ¿os suena de algo el Txorierri? El puto Txorierri. Es un lugar arriba de un monte, pero lo que es literalmente a tomar por culo. Hay dos maneras de llegar: o un camino larguísimo pecho arriba, o subiendo unas interminables escaleras. Que una cosa es subir escaleras a cuerpo gentil, pero contad que yo tiraba de un pesado carro. Un día bajando de allí el carro se partió en dos. Tristísimo. Tuve que cargar con los dichosos panfletos en la mano.

Luego están los pueblos fantasma. No quiero ofender a nadie que viva por la zona de Neguri-Aiboa, aunque dudo que realmente viva alguien ahí. ¿Dónde coño os metéis? A veces recorría las calles solitarias de Aiboa y me sentía como en The walking dead. ¿Os encerráis en casa con las persianas bajadas o qué?

Infecciones de orina
Soy muy propensa a infecciones, últimamente demasiado. No aguanto una semana sin una recaída. Además, en mi caso son muy dolorosas. Dolor de riñones, de tripa...Y quizá no os haya dado por pensar que no tengo un baño cerca. Cuando me tocaba en un sitio más o menos civilizado, tenía acceso a bares. No sé con cuántos botellines de agua me junté en casa. Pero cuando iba a los lugares recónditos, quería morir. En serio. Llegué a pensar ¿y si meo en un ascensor? Buff...qué dolor y cuánto ejercité mi vejiga aquellos días.

El tiempo
Aquí entran los dos tipos de tiempo: el tiempo que huye y el tiempo meteorológico.
El clima es jodido para estar todo el día pateando. Temperaturas de 35 grados o por el contrario, un chaparrón de los que te calas hasta los huesos. Un día me pegué una gran calada, al día siguiente un catarrazo y de regalo, otra infección.

Se suponía que trabajaba 2 horas por la mañana, pero debía hacer toda la ruta, aunque tardara más. El problema es que al no conocer las zonas pasaba demasiado tiempo perdida, dando vueltas, igual tenía que desplazarme en metro. Vamos, tardaba más de la cuenta y mis piernas no son muy rápidas. Nunca me echaron la bronca por tardar demasiado, pero sí por no terminar la ruta. Era exasperante, en serio, dar vueltas como idiota. Luego igual resultaba que encontrabas la calle y no te abrían en ningún sitio.


Espero que os haya gustado. Estoy preparando un "Preguntas y respuestas" y me podéis preguntar lo que queráis.
                                           https://ask.fm/CrissyGuerrero2
domingo, 24 de septiembre de 2017 |

Hoy me desnudo

1. Soy filóloga clásica
2. Desde que tenía unos siete años  tuve claro que quería estudiar algo de letras.
3. Escritora, arqueóloga, profesora de literatura..
4. Muy desencaminada no he ido, ¿verdad?
5. Mis ambiciones y mis sueños son mucho más grandes que yo, más grandes que mi vida.
6. Creo que por eso nace en mí la imperiosa necesidad de leer
7. De ver cine, de nutrirme de conocimiento.
8. Mi gran sueño no es casarme, es ser escritora.
9. Bueno, y también comer sin engordar
10.  Dicen que la sutileza no es mi mejor virtud.
11. No sé maquillar la realidad, simplemente digo las cosas como las pienso.
12. Es decir, soy una políticamente incorrecta de la vida.
13. Soy una persona terriblemente tímida.
14. Tengo fama entre mi familia de ser borde, pero es más bien timidez.
15. Aunque sí, igual también soy un poco borde.
16. No me gusta demasiado estudiar. Soy curiosa por naturaleza, pero me gusta descubrir el mundo por mi cuenta.
17. Yo soy de esas personas que no aguantaban estar 8 horas en clase, escuchando. Me distraía, inevitablemente. Mi imaginación volaba a no sé dónde.
18. Dicen las malas lenguas que yo era negada para las Matemáticas. Pero no. Comprendía todos los procedimientos, pero soy tan despistada...que después de resolver un problema complejo era capaz de sumar 2+2=5
19. Los idiomas son mi punto débil. El ser tímida no ayuda para aprender un idioma.
20. Soy desordenada, un absoluto caos. Pero como lo sé, intento que haya un orden dentro de mi propio desorden.
21. Mi vida sería mucho más fácil si pudiera hacer muchas cosas a la vez. Me gustaría poder ver una película y leer un libro a la vez. O estudiar y ver una serie al mismo tiempo.
22. Tengo fama de ser un poco insensible, pero en el fondo soy muy pasional.
23. Reconozco que soy poco empática, pero me esfuerzo por serlo. Si yo viera a alguien sangrando en el suelo, mi instinto haría que me largara sin mirar atrás. Tengo que decirme a mí misma "igual tengo que ayudarle".
24. Soy una luchadora incansable: soy capaz de darme de golpes con la misma pared, una  y otra vez. Caerme y levantarme mil veces, hasta conseguir atravesarla.
25. Mi carácter es bastante pesimista, pero aún así me tomo la vida con un poco de humor negro.
26. Tengo bastante sentido del humor.
27. A menudo, los animales me parecen más inteligentes, más loables que las personas.
28. Los niños también me parecen más inteligentes que los adultos.
29. En general, sufro un desencanto profundo con este mundo.
30. Para mí los mayores placeres de la vida están en las pequeñas cosas.
31. Por ejemplo, un baño bien caliente de espuma con un buen libro.
32. Una buena peli y palomitas.
33. Un buen documental sobre mis intereses del momento.
34. Soy morbosa. Lo admito.
35. Me he tragado todos los documentales de asesinos en serie que hay en YouTube.
36. Luego de noche me cago viva.
37. Me gusta el cine gore.
38. Y también estos programas en los que salen operaciones.
39. Pero si os hacéis un corte un dedo, no me lo enseñéis, por favor.
40. La música me ayuda a superar los momentos difíciles.
41. Mi género musical favorito es el vals.
42. El vals permite soñar.
43. Tengo un gato que se llama Charly.
44. Lo más preciado que tengo son mis libros, aunque por muy pocos tengo un especial apego.
45. Mucha gente no entiende que escriba y subraye en los libros. Creo que una parte de mi alma se queda impregnada en sus páginas y algo de mí se quedará para siempre en él, cuando yo muera.
46. Extrañamente, he aprendido más cosas trabajando en el Burger King que en la universidad.
47. De hecho, ahí confirmé que estudiar Filología Clásica fue la mejor decisión de mi vida, aunque el camino no haya sido de rosas precisamente.
48. Y no sé qué más contar.
49. Que voy a intentar escribir con frecuencia en el blog.
50. Escribir siempre fue mi vocación.






lunes, 18 de septiembre de 2017 |

El Club de los Ofendidos


Vivimos en un mundo que hay que ir con mucho cuidado, tienes que meditar muy bien las palabras que vas a soltar por la boca, también tienes que controlar el tono en el cual lo dices (esto a mí me cuesta mucho porque ya sabéis que soy una puta borde), porque claro, puedes ofender a alguien.
Pero, ¿no habéis notado que de unos años para aquí la gente se ofende muy rápido?
Por ejemplo, hoy en día todo es spoiler. Es spoiler hasta la primera página del libro donde pone la edición impresa y el traductor.
- Anda, pero si lleva 25 ediciones.
- ¡CÁLLATE! ¡No me hagas spoiler!
- Pero si...

- ¡Que te calles o te suelto dos hostias!

Yo no sé vosotros, pero noto a la gente mucho más susceptible que hace unos años, o es que simplemente gracias a la era de las redes sociales esto se nota mucho más. Si no me crees, prueba a decir que en Twitter que eres feminista, a ver cuánto tarda la pandita de "marichulos" a recordarte la de hombres maltratados y violados que existen. Pero solo se acuerdan de ellos cuando se habla de feminismo.

O una mejor, aquella gente que va de súper simpática contigo, haciéndote bromitas con una sonrisilla pícara, poniendo ojitos de complicidad. Luego atrévete a vacilarlo, a ver lo que tarda en ofenderse y en mandarte a la mierda. Hay gente que se cree con todo el derecho a vacilarte, a decirte lo que le pase por la cabeza, y como aunque soy una borde, soy de buen carácter y no me suelo tomar a mal las bromas. Pero es increíble, que después les hagas una broma inofensiva y te sueltan "Te estás tomando muchas confianzas. Yo no te he dado tantas".

También me sorprende mucho la gente que dice eufemismos para no ofender. Esa gente que te dice "llévale algo al chico ese de color",  para referirse a un chico negro. Esa gente cree que ser negro es malo y evita decirlo. Para no ofender. No se dan cuenta que es mucho más racista eso, porque en el fondo de su alma piensan que es algo malo ser negro. ¿Vosotros os ofendéis cuando os llaman blancos? ¿A que no?

Me veo en la  necesidad de crear esta sección en el blog para que la gente se sienta ofendida por algo lo suelte en los comentarios y se desfogue. De este modo, dejarán de tocar las narices diariamente. Así que, querido lector, si te sientes ofendido este es tu sitio. Tienes vía libre en los comentarios.


sábado, 16 de septiembre de 2017 |

Si no te has casado, has fracasado en tu vida

Hace algunas semanas una tarde perezosa me topé con esta "maravillosa" película, Guerra de novias. No sé cómo ni por qué me animé a ver semejante joyita. Quien me conoce sabe que no me gustan las películas románticas. Pero hago esfuerzo por abrir mis horizontes y a ver cosas que de entrada no me gusten. Pero bueno, le di una oportunidad.
El problema no es que sea una mala película, que sin duda lo es. Que nadie se ofenda, que estamos en el siglo de los ofendidos. Lo es. Pero  no pasa nada por ver una película mala o que te guste. No pasa nada. Voy a poner un ejemplo muy gráfico. A mí me encanta la saga de El ciempiés humano, pero sé que es una mierda pinchada un palo. Y si me decís que es una mierda, no me ofendo ni discuto, porque sé que lo es. También puede ser que alguien te diga que El padrino es aburrida o no le gusta . Vale, lo comprendo. Pero cuando te dicen que es mala película, que la respuesta sería algo así "vete a tomar por culo porque ni tienes criterio ni gusto".
No sé si entendéis por dónde van los tiros, mi crítica negativa no va hacia la "calidad", sino a otra cosa que voy a contar. Me parece misógina y que transmite un mensaje sumamente machista.


 
Argumento
Dos "superamigasdelamuerte" de la infancia sueñan desde siempre han soñado casarse en el Hotel Plaza de Nueva York. El caso es que ambas se van a casar por las mismas fechas y hacen una reserva. Fíjate tú que sucede un error y quedan las dos bodas apuntadas para el mismo día. Y claro, es muy cutre una boda doble. La acción empieza aquí, a ninguna le sale del mismísimo coño ceder y celebrar su boda en otro lado. Entonces comienza una guerra sin fin, de putadas y de joderse mutuamente.
 
Casarse pronto y mal
El gran mensaje machista que transmite (aunque tiene muchos otros más) es que parece que la máxima aspiración que tiene una mujer es casarse. Hollywood ha hecho mucho daño a esto, fijaos en las películas, cuántas películas hay en las que la vida de una mujer no gire en torno a la de un hombre, ya sea, un novio, un marido, un padre, un hermano...en cuántas aparecen dos mujeres hablando de otra cosa que no sea de un hombre. Pero esto también pasa a nuestro alrededor y es increíble. He conocido a mujeres cuya existencia gira en torno a su novio o marido. Que no tienen más aspiraciones, ni sueños, ni ambiciones. Casarse y tener hijos. Parece que si una mujer que no se ha casado ni ha tenido hijos, es que ha fracasado estrepitosamente en su vida.
Si una mujer se queda soltera es una solterona, si un hombre no tiene pareja es "el soltero de oro". Y que se te ocurra no tener hijos o decir que no los quieres tener, que ya empieza la gente a preguntar que por qué, o a llamarte egoísta o alguna burrada. Parece que no eres una mujer de verdad hasta que no has tenido descendencia. No me gusta hacer spoilers pero os voy a ahorrar el sufrimiento y deciros que la película acaba con el embarazo de ambas. El culmen de la felicidad absoluta
 
La peor enemiga de una mujer, otra mujer
Otro mensaje terrible y ofensivo que transmite. Las mujeres hemos sido educadas para jodernos y darnos codazos entre nosotras. Y esta película es un claro ejemplo de ello. Estas dos chicas se hacen cada perrería...por una chorrada. Si tan amiga tuya que es, casi como una hermana, ¿por qué no te casas otro día si tan importante es para tu amiga? Pero ninguna de los dos alcanza ese nivel de raciocinio. Hala, la jodo y que se ponga como una vaca de gorda y no le entre el vestido. Y yo a ti te destrozo el pelo, por puta. Patético, de verdad. El único calificativo que le puedo poner a esta película aparte de misógina, es patética.
 
 
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viernes, 15 de septiembre de 2017 |

Mi experiencia con el alcohol

En cuanto al alcohol tengo una regla de oro inamovible: yo solo bebo si me invitan. Esto que estás con unos amigos y te dicen: "oye, ¿quieres pegarle un traguito?" Y yo "bueno, si no tengo que pagar, pues dale.."
Pero mi primera borrachera fue a una edad muy muy temprana. Y ahora me dirá algún listillo: "pues yo con 12 años ya hacía botellón". Pues mira, la mía fue a mis tiernos cinco años.
Una Nochevieja en casa de mis abuelos. Algún familiar había comprado bombones de licor y los había dejado en un sitio a mi alcance. No sé quién fue, pero chico, menudas ideas de bombero. Esto llega a pasar en 2017 y a lo mejor me llevan los servicios sociales. Pues el caso, yo siempre he sido una golosa y en Nochevieja que se come sin control, cogí por banda la caja de bombones. Imagino que nadie vigilaba y dije "¡esta es la mía!". No sé qué grado de alcohol tendrían esos bombones, pero lo suficiente para emborrachar a mi cuerpecillo de cinco años. O lo suficiente para agarrarme el "puntillo" y dar por culo toda la noche.
Ese día hice un gran espectáculo en el salón para toda mi familia: canté, bailé, conté chistes...Gritaba a los cuatro vientos: FELIZ AÑO NUEVO!!!!! FELIZ AÑO NUEVO!!!! Quien me conoce sabe que soy la cosa más sosa que existe. En las fiestas soy de las que se quedan en un rincón sentada y rara vez abro la boca. Yo en realidad no me acuerdo de esto (¿Qué cojones me voy a acordar?), y no lo sé porque me lo haya contado mi familia, sino por algo mucho peor. Está grabado en vídeo. Mis canciones, el show de mi vida mientras que mis padres, mis abuelos, mis tíos intentaban no quedarse dormidos, con cara de.. ¿Por qué no se duerme ya?. Y eso no es lo peor, después de una buena cogorza viene una buena resaca, y mi despertar también se grabó en vídeo. No me acuerdo bien, pero ese día creo que me quería explotar la cabeza. En un VHS de mi casa, guardado en un lugar que no relevaré, se puede comprobar que esto que cuento fue verídico.
No volví a cogerme una cogorza hasta muchos años después. Aguanté mi adolescencia sin emborracharme, igual por las amenazas de mi madre de "como vengas borracha a casa te suelto una hostia".  No fue hasta el febrero de mis 22 años cuando probé el alcohol de nuevo. Fui a casa de una amiga, no con esas intenciones. Que conste en acta. El caso es que íbamos a salir de fiesta y mis amigos propusieron un juego de ¿dados? ¿de cartas? Estaba tan borracha que ni me acuerdo. Pues eso, me dijeron mis amigos, ¿qué, juegas? Al ver que era gratis me animé.
Y entonces experimenté en mis propias carnes lo que es estar borracha, algo que solo había visto en los demás. Es una sensación rara, como que todo te la sopla y dices lo que te da la gana. Sí, ya sé que yo siempre hago eso, pero intento ponerme filtro. 
El juego se acabó y bajamos al bar de abajo, que tenía un juego de billar y otro de dardos. Estando sobria, como he dicho muchas veces, soy torpe. Pero bajo los efectos de alcohol debo ser bastante hábil porque no armé ningún estropicio, quedé tercera jugando a los dardos.
Luego nos fuimos a Galerías de Urquijo y descubrí ese sitio del que siempre había oído hablar pero nunca había estado. Fuimos a un bar y yo la verdad no soy de bailar, pero cuando estoy borracha lo doy todo en la pista. Ahí estuve yo dándolo todo hasta de repente apagaron la música y fue como, ¿de verdad? ¿ya se ha acabado la fiesta? De fiesta me aburro más que un seto, pero para una maldita vez que estaba disfrutando...
La siguiente vez fue en una cena de carrera en la que éramos cinco personas. Insisto, de carrera, no de clase.  Resulta que el plan era ir a Sopelana a ver una representación de Antígona, ir a cenar y luego ir a un txoko de una compañera. Pues bien, yo solo iba a ir al teatro, y después a casa. No sé cómo me fui liando. Después del teatro dijeron de ir a tomar algo y yo bueno, pues me quedo con vosotros un ratito. Pues igual me quedo a cenar. Me voy al txoko un ratillo con vosotros. Vamos, que llegué a las 9 de la mañana a casa. ¡Qué cogorza! También debimos jugar a un juego de estos de beber, y lo único que me acuerdo es que me pusieron una prueba de quitarme el sujetador, y me lo quité. Anda, que lo que hace el alcohol...
Ya no he vuelto a beber, y no porque no me guste, que las dos veces que bebí me lo pasé genial. No llegué al punto ni de vomitar ni de estar tirada en el suelo. Así que parece que soy de esas personas que saben beber y lo hacen con moderación. Pero ya digo, que solo bebo si me invitan, porque yo el dinero me lo gasto en otras cosas. Así que, si me invitan a un traguito de algo, pues vale, pero aún no ha habido nadie que me quiera costear otra cogorza.
 No volví a beber hasta hace dos Navidades, que le dije a mi madre que hiciéramos sorbete de limón. Me bebí una copita, y como estaba fresquito y entraba bien, decidí tomarme otra. Al rato me empezaron a entrar unos calores...un mareo...Me sentó mal y me tuve que meter en la cama a las 10:30.

jueves, 14 de septiembre de 2017 |

Bob y Marley: dos bellas historias de animales

Aunque en un inicio creé el blog solo para escribir de cine, esta semana menos de cine he hablado de todo. Hoy no iba a ser menos porque voy a hablar de dos libros. Yo estoy muy contenta con el giro que le he dado al blog, lo he hecho más personal. Escribo lo que me apetece y siempre no apetece escribir sobre cine. Además, parece que tiene mejor acogida porque se han multiplicado las visitas.
Nunca podría decidir entre la literatura y el cine. Siempre digo que posiblemente yo sea una voraz lectora porque me crie en una casa llena de libros, con padres lectores. Pero también en mi casa hubo estanterías repletas de cintas de VHS de todo tipo. ¡Qué hubiese sido de mí si me hubiese criado en un casa sin libros o películas!
Pero, en fin, no me enrollo más. Esta entrada va dirigida a los amantes de los libros y de los animales. Ambos libros que recomendaré tienen película pero es muy posible que ya las hayáis visto. Voy a recomendar una historia real sobre un perro y otra sobre un gato, ambas reales.
Marley y yo: la vida y el amor con el peor perro del mundo, de John Grogan
Es muy probable que hayáis visto la película protagonizada por Owen Wilson y por Jennifer Aniston. Y muy posiblemente fuisteis vilmente engañados por el tráiler de esta película y pensasteis: ¡hala, una peli protagonizada por un perrito, qué graciosa! No esperabais llorar como magdalenas con la película.
Bueno, parto de la base de que todos han visto o han oído hablar de la peli, pero la mayoría no sabe que es una historia real.
El periodista John Grogan es un gran amante de los animales, por eso al casarse deciden adoptar  a Marley (llamado así por Bob Marley), un adorable perrito Golden Retriever, como el de Scottex. Pero no será oro todo lo que reluzca, el adorable cachorrito pronto se convertirá en una gran mole de 40 kg destructora. Vamos, era un liante de cuidado. No era Lassie ni Rin-tin-tín.
El libro no solo nos cuenta los años de vida de Marley, sino que también conoceremos la vida de los protagonistas: problemas familiares, mudanzas, los hijos, etc..
Si no lloras a lágrima viva con el final, es que no eres de este planeta .
Un gato callejero llamado Bob, de James Bowen
Yo soy mucho más amante de los gatos que de los perros. Los perros me gustan, claro, y yo normalmente caigo bien a los perros. Me ven cara de pardilla y saben que les voy a rascar la tripa. Pero con los gatos tengo algo especial. Me parecen animales increíbles: tienen la dosis exacta de ternura y de cabronería. Son muy yo. Desde mi más tierna infancia quise tener uno, y con dieciséis años me regalaron a mi gato.
Por esa historia me conmovió. Siempre se cuentan extraordinarias historias sobre perros que sacrifican sus vidas para salvar las de sus dueños, perros de gran nobleza, los mejores amigos del hombre. Pero los gatos también son nobles y leales (a su extraña manera). Son animales asustadizos y no confían en las personas que no conocen. Pero son leales a sus amos (bueno, más bien a sus humanos, ya que ellos son los dueños).


 

James Bowen es un joven australiano que muy joven emigró a Reino Unido. Allí cayó en las drogas y sobrevive como buenamente puede tocando la guitarra. Su vida da un giro inesperado cuando un día se cruza con un gato naranja herido. No duda en ayudarle y gastar el poco dinero en el veterinario y en comida para el animal. A partir de ahí, serán grandes amigos.
James encontrará en su amigo peludo una razón por la que vivir, por la que luchar, por la que tratar de salir adelante y dejar definitivamente el mundo de la droga. Ahora tiene una responsabilidad y no puede fallar a su amigo.
Bob, por su parte, no es un gato corriente. Acompaña a James todos los días a tocar la guitarra  en la puerta del metro, viaja en el autobús con él. Se sube en sus hombros y juntos caminan por las calles de Londres.

Aquellos extraños seres, los introvertidos

A mí siempre me han puesto el calificativo de "rarita". No entiendo muy bien qué es una persona normal, si alguien lo sabe que por favor, que me lo explique abajo en los comentarios. Toda la vida me he sentido distinta a los demás porque tengo otros intereses que la gente. Muchas personas no entienden que necesite mucho espacio para mí sola, que me gusta quedarme en casa leyendo un sábado por la tarde, o vagueando en pijama viendo una película.


No es que no me guste estar con gente, sí me gusta. Pero por tiempo limitado. Como he dicho, preciso de muchos momentos de soledad. Soy de esas personas que está en un grupo y escucha más que habla. Que solo habla si tiene algo que decir. Me quedo taciturna en un rincón, a veces escucho las conversaciones y otras veces, navego en mis propios pensamientos.

Yo no sabía qué me ocurría hasta que escuché hablar de los introvertidos. Socialmente, lo correcto es ser extrovertido. Los extrovertidos son aquellos que se interesan más por el mundo exterior, mientras que por otro lado los introvertidos se inclinan más por el mundo interior. Una de tres personas son introvertidas, así que es muy posible que tú lo seas pero estés fingiendo ser una persona extrovertida.
Ser introvertido está muy estigmatizado, parece que a la fuerza tienes que ser una persona muy abierta, habladora, porque son los que se comen el mundo, los que hacen más amigos, los que salen más de fiesta. Y los demás somos unos bichos raros e insociables.

A mí me gustan los planes tranquilos, tomar un café con los amigos, ir al cine, dar una vuelta. ¿Para qué demonios voy a quedar con mis amigas, que las veo de pascuas a ramos en una discoteca?¡Pero si no voy a poder hablar con ellas!

Y otra cosa, parece que te tiene que gustar hablar con la gente, porque sino enseguida te dicen que eres borde. Llevo treinta años viviendo en el mismo bloque y a mis vecinos les saludo y hasta luego. No me gustan las charlas frívolas que no llevan a ningún sitio, de esas que se tienen por puro compromiso. A mí sus vidas no me interesan, y espero que la mía a ellos tampoco. Aunque no sé si es porque soy introvertida o porque mi familia tiene razón cuando dice que soy una puta borde.
Decidme abajo en los comentarios si os consideráis extrovertidos o introvertidos.

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Mens sana, in corpore insepulto

El deporte. La vida fitness. Ahora a todos les ha dado por la "vida sana". Lo que no tengo muy claro es si lo del deporte y la dieta es para vivir más o para que la vida se te haga más larga. Yo reconozco que nunca he sido muy diestra para los deportes, pero hubo una época de mi vida en la que, aunque os suene increíble, yo hacía deporte cuatro días a la semana. Hacía deporte dos días en el colegio y otros dos días hacía natación, después judo, y cuando dejé el judo me apunté a fútbol. Todos tenemos un pasado oscuro, el mío es ese.

 Luego empecé el instituto y ya necesitaba más tiempo para "estudiar", o eso pensaba mi madre. En segundo de bachillerato pensé que era buen momento para volver a hacer algo de ejercicio. Me apunté al gimnasio. Quince días después, volviendo de clase me caí rodando por las escaleras y tuve tan mala suerte que me hice un esguince. Tan mala suerte que no volví nunca más al gimnasio.

Yo, la persona más patosa del mundo con muletas. No sé cómo no me partí la crisma. Estuve un par de días sin ir a clase, pero como soy una alumna responsable pedía los deberes. Por las mañanas me quedaba sola en casa, y se me ocurrió la genialidad de ir a por la mochila (llena de libros, cuadernos y el diccionario de latín) a la otra punta de la casa y luego llevarla a la habitación. Con muletas. La hostia que me metí fue épica. El morado que me hice en el brazo también lo fue, digno de una herida de guerra. Cuando volví a clase la gente en vez de preguntarme por qué no caminaba bien, me preguntaba: ¿Pero qué te ha pasado en el brazo?

Y años antes me pasó algo de película. Me hice otro esguince (porque como soy torpe siempre me caigo) y acudí al ambulatorio. Para llegar allí tenía que subir unas escaleras. Adivinad quién se cayó rodando. Pero no una, sino dos veces.

Así que abandoné el deporte. Y llega un día en el que eres tía por primera vez. Al principio muy bien, coges al bebé y se te queda dormidito en brazos. Y ya está. Hasta que empiezan a dejar a ese bebé en el suelo, y sin medir las consecuencias te tumbas con tu sobrinita para jugar. Intenta luego levantarte. Menuda imagen, te sientes como una tortuga que no se puede dar la vuelta y a eso sumamos a tu madre partiéndose de risa.. Y ¡ay, el día que tu sobrina aprende a correr!  Y con año y medie ya corre más que tú...

Muchas veces he intentado darme a la vida fitness pero no tengo tanta perseverancia ni tan buena suerte. Una vez me dio por decir que todas las mañanas me iba a ir a caminar una hora. Había rebuscado en mi armario unos leggins y una sudadera, porque claro, ¿de qué voy a tener yo un chándal si no hago deporte? Justo qué casualidad la noche anterior me empezó a doler la muela del juicio, y se acabó lo que se daba. No fui a andar esa mañana ni ninguna otra.

Durante muchos años hubo en mi casa una bicicleta estática. El primer día, unas peleas monumentales en casa por ver quién se subía a la bici. Al tercer día, pasó a ser un perchero. Años después acabó en mi habitación, pero también de perchero. Un día mi madre la bajó al contenedor y nunca más se supo.

Y otra, la gimnasia en el colegio. Yo nunca vi a mi profesor de gimnasia hacer gimnasia. Eran unos posser, venían en chándal por aparentar. No les caía ni una gota de sudor, y a ti te tenía toda la clase corriendo. Fijo que luego llegaban a su casa y pensaban: "¡jo, cuánto he trabajado hoy!
En definitiva, el deporte no se hizo para mí. Yo ejercito mi mente, el cuerpo que lo ejercite su madre.


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miércoles, 13 de septiembre de 2017 |

Captain Fantastic: una mirada a la educación

La verdad es que en un principio pensé en escribir una reseña sobre Captain Fantastic, pero he decido utilizar la película como pretexto para abordar un tema que me preocupa mucho, el tema de la educación. Pero primero, quiero hacer una breve introducción a la cinta, ya que no sé si sois muy asiduos al cine independiente. Tengo dos debilidades cinematográficas muy grandes, el cine francés y en segundo lugar, el cine independiente.

Sé que mucha gente no sabe qué diferencia hay entre una película independiente y otra que no lo es.  Por lo general, una película independiente es aquella que no ha sido producida en unos grandes estudios, sino en una productora muy pequeña con escaso presupuesto. Pero cuando hay imaginación, cuando hay ganas, cuando se hacen las cosas como se tienen que hacer el dinero en el arte sobra.
Esta película ha sido dirigida por Matt Ross, quien es más conocido por su faceta de actor que de director (en esto es aún muy novel) pero parece que tiene un futuro prometedor. Cada segundo de Captain Fantastic es oro puro.
Argumento
Ben (Viggo Mortensen) es un hombre que ha pasado los últimos diez años viviendo en un bosque aislado del mundo civilizado. Allí ha educado a sus seis hijos junto a su mujer. Alejados del mundo moderno, del consumismo desmedido y de las comodidades de una ciudad, Ben ha educado a sus hijos de un modo peculiar. Los ha entrenado para la caza y poder conseguir el alimento por ellos mismos, han sido sometidos a un duro entrenamiento físico. Pero también ha dedicado gran esfuerzo a cultivar sus mentes, para que sean personas críticas y libres pensadores. La película da inicio cuando su mujer ha sido ingresada en un hospital por padecer trastorno bipolar, y esta acaba suicidándose. Entonces deben alejarse de su modo de vida, y adentrarse en un mundo desconocido para sus hijos, el mundo civilizado.

Educación libre
En EEUU es bastante habitual el homeschooling, es decir, la educación en casa. Estos niños son educados por sus padres y las razones por las que se toma esta decisión son de lo más variopintas, pero me imagino que la razón de más peso es la desconfianza en el sistema educativo de hoy en día. En España no hay una legislación clara al respecto, hay una especie de vacío legal. Para más información sobre este tema, véase este artículo.

La película parte desde un punto un poco extremista, esos niños que viven aislados de la civilización, adiestrándose en el arte de la caza y por la noche, alrededor de una hoguero, cultivan sus mentes. Estudian aquello que más les motiva, no están obligados a leer algo que no quieran leer. Todo esto bajo la supervisión y atención de su padre. Evidentemente, no es una formación reglada y es totalmente opuesta a la educación tradicional.

Quiero contar un poco mi experiencia, yo soy de esas personas que por alguna extraña razón no encajan en el sistema educativo. Para mí era un sufrimiento real ir a clase y permanecer sentada ocho horas atendiendo al profesor, porque realmente lo que hacía era ir "a echar la mañana y la tarde". Mucho me tenía que interesar una asignatura para atender toda la clase. Desde que decidí ser autodidacta me empezó a ir mejor la vida. A mí me va mejor estudiar desde casa, porque me organizaba yo sola, hacía hincapié en mis puntos débiles y sobre todo, ganaba en tiempo y en salud. Yendo a clase perdía la friolera de tres horas en viajes, después las clases eran de mañana y tarde. Estaba todo el día allí metida, desde las seis de la mañana de pie. Volvía a casa por la noche, ¿realmente creéis que yo podía ponerme a estudiar a esas horas? Por poder, claro que podía. Pero el cansancio me impedía hacer nada bien. Aprovechaba a tope los fines de semana, pero a nivel universitario dedicar dos tardes al estudio se queda muy corto.

Por eso creo que no hay que cerrarse en banda ante el homeschooling, no todo el mundo es capaz de adaptarse al colegio tradicional. Pero esto tiene un inconveniente: ¿Quién educa a estos niños? ¿Los padres están cualificados para enseñar a sus hijos? Depende del nivel cultural y educativo de sus padres, y del tiempo que estos puedan dedicarle. Y sé que alguno me va a decir: "pero luego tienen problemas para relacionarse". ¿Es que en todos los pueblos no hay un parque para socializar?

La educación en España actualmente
La educación reglada, en la mayoría de los países, ha quedado obsoleta. No aceptamos que el mundo  no es el mismo que el de años atrás. Los avances tecnológicos rigen nuestras vidas, los niños tienen otras inquietudes, hasta los adultos las tenemos. Hoy en día tenemos acceso a toda la información, en cualquier momento del día o de la noche. Así que el meollo de la cuestión no es tanto que los niños memoricen, sino cómo manejan esa información y el uso que se le da.

Me parece importante ejercitar la memoria porque es algo bueno a nivel cognitivo, pero no estoy de acuerdo (ni nunca lo estaré) en que el sistema educativo se base solo en memorizar y repetir como loro lo que has estudiado. Así solo destacan los que tienen facilidad para memorizar, la diferencia entre un 5 y un 10 tan solo es más facilidad para recordar.

También me parece muy importante señalar de nuevo, que el sistema educativo está planteado para el alumno medio, es decir, con unas capacidades normales. Si  no encajas en este planteamiento, te augura un futuro turbio porque te quedas fuera del sistema. Sé que últimamente hay más recursos para la atención a la diversidad, pero no es suficiente.

Quiero destacar que hace poco se ha instaurado una nueva enseñanza basada en competencias, aunque es demasiado pronto para empezar a ver sus frutos o su estrepitoso fracaso.  Muchos os estaréis preguntando qué es un sistema basado en competencias y en qué se diferencia del clásico.

La competencia es el conjunto de comportamientos sociales, afectivos y habilidades cognoscitivas, psicológicas, sensoriales y motoras que permiten llevar a cabo adecuadamente un papel, un desempeño, una actividad o una tarea.

Si antes el profesor daba clases magistrales enseñando contenidos y así a través de la memorización superar un examen, ahora lo importante es el aprendizaje a través de esos contenidos. Es decir, el profesor facilita materiales y ejercicios para que el alumno trabaje de forma autónoma esos contenidos y lograr alcanzar la competencia. El objetivo es crear no solo personas competentes para superar un examen, sino que sean competentes también en sus vidas.

El caso de Finlandia
Finlandia es poseedora del mejor método de enseñanza actual. Son conscientes de que la etapa de preescolar es vital para el futuro académico de los niños. Por eso no les enseñan a leer ni a sumar, sino que les preparan para afrontar su vida como estudiante con éxito. Se les enseña a permanecer sentados en sus sitios, a respetar el turno de palabra, y sobre todo a preguntar al maestro las dudas que tengan. Esto parece una estupidez, pero no lo es. Se tiene la idea de  que "preguntar es de tontos", pero si en clase la gente se atreviera a preguntar lo que no entiende al profesor, otro gallo nos cantaría.

En Finlandia, la figura del profesor es altamente valorada. Solo los mejores pueden llegar a ser profesor. Es una enseñanza muy individualizada, tengan los alumnos problemas de aprendizaje o no, además de que no es nada competitiva como ocurre en este país. Hay menos horas lectivas, menos deberes y los niños también tienen tiempo para jugar y desconectar de las clases. No podemos pretender que un niño esté ocho horas en el colegio, que después hagan infinidad de extraescolares y además se tengan que poner a hacer deberes. Creo que a los niños se les machaca demasiado, y que menos horas lectivas y que más tiempo de ocio darían más fruto.

Otra parte importante, son los padres y su implicación en el colegio. En España esa implicación es casi anecdótica, imagino que por esta sociedad que hemos creado en la que los padres no pueden pasar apenas tiempo con sus hijos, y mucho menos tener un contacto frecuente con el colegio.

Conclusión
La base de toda sociedad es la educación. Por eso el gobierno no debería escatimar ni hacer recortes (aunque eso sería otro tema). Alzad la vista al norte de Europa y comparad con nuestro país. Países más desarrollados, con menos delincuencia, menos fracaso escolar. ¿Por qué? Porque invierten dinero en educación. Y con invertir en educación no me refiero en que hay un ordenador por alumno, sino en que es necesario que haya más profesores, más atención a la diversidad. Así habría menos alumnos por aula y la enseñanza sería más individualizada.

Por último, recomendaros la película encarecidamente. Y si queréis debatir (con respeto) podéis hacerlo en los comentarios. Os dejo el tráiler, a ver si os animáis:



Enlaces de interés

http://www.homeschoolingspain.com/

http://www.redalyc.org/pdf/447/44722178014.pdf

Documental sobre la Educación en Finlandia


martes, 12 de septiembre de 2017 |

Lo guarra que es la gente

El transporte público debería estar dividido en dos secciones: una para la gente que se ha duchado y otro para la gente que no. Debería de haber un responsable en cada estación preguntando.
- Oiga, ¿usted se ha duchado?
- Yo sí.
- Acérquese, que le voy a oler el sobaco. Sí, usted se ha duchado, pero hace cuatro días. Vaya a la sección dos, por favor. 
De hecho, las ciudades deberían crearse en base a eso: crear calles, parques, escuelas, para la gente cerda y otras para los que no lo somos
.
 Seamos realistas, no podemos oler a gloria las 24 horas y menos si estás trabajando a 40 grados bajo la sombra. Una cosa es haber sudado un día, y otra cosa es no haberle quitado el precinto al mango de la ducha. Que todos tenemos un domingo de quedarse en pijama, resacoso, y oliendo a choto por haber salido la noche anterior, pero nos quedamos en nuestra puta casa y no imponemos nuestro hedor al resto de los habitantes del planeta Tierra.

Me acuerdo de que cuando yo empecé a estudiar en la Universidad, el autobús pasaba por mi barrio y luego iba haciendo ruta por todos los pueblos. Cada día, un sujeto de esos se subía, impregnando el bus de su olor a rancio. En esos momentos una solo piensa en que igual asfixiarse y morir no es tan mala idea. Imaginaos, mi pan podrido de cada día, hora y media de trayecto. HORA Y MEDIA.

Hace un par de días os contaba mi experiencia de trabajar en locales de comida rápida. Pues bien, no voy a ser hipócrita. Yo también he olido mal. Todos los que trabajábamos allí olíamos mal. Era algo objetivo, y si me está leyendo algún compañero de trabajo por favor, que no se ofenda. Pero era así. Olíamos mal. Lo que pasa es que nos habíamos acostumbrado y ya no molestaba.

 Yo me duchaba antes de ir, como toda persona decente, pero claro. Aquí hay un problema: que solo te daban un uniforme y lo lavabas cuando buenamente podías. E igual justo lo llevabas impoluto y el encargado te decía: "¿Ves ese hueco que hay debajo del fregadero lleno de roña que no se limpia desde hace tres meses? Pues hala, ya sabes". Y nada, otra vez llena de mierda. Y luego cuando llevabas siete días con la ropa con pegotes de mostaza, de haber estado tirada en el suelo quitando la roña en el fregadero, que te la quitabas y se quedaba de pie en el vestuario hasta el día siguiente, va el encargado donde ti, mirándote pensativo, se ponía la mano en la barbilla y te decía: "hoy te vas a poner en caja". Ahí, de cara al público, siendo la imagen de la empresa.

Y como he dicho, tú a la ida ibas duchadita de casa y oliendo bien, pero la vuelta es completamente distinta, porque tendrías que irte a la sección 2 del metro. Y esto que me ocurrió es verídico, un día apestaba tanto a fritanga que la señora que estaba sentada a mi lado en el metro se fue a otra parte.
Pero eso es una cosa, no nos queda más remedio que oler mal allí. Si supierais las cosas que tuve que ver en caja, o más bien, oler. Ya dije, lo peor de trabajar en caja es la gente porque, en general, es muy mal educada. Pero además, tienes la mala suerte de tener que olerlos. Yo quizá sugiera a la empresa que los pedidos se hagan a través de un cristal. Si os contara la de casos graves de halitosis que tuve que sufrir, gente que no le ha quitado el envase al cepillo de dientes, flipáis.

Otro gran problema: el ascensor. Todos tenemos ese vecino que sospechas que en su piso no construyeron el cuarto de baño. A los obreros se les olvidó ponerlo. Que estás abriendo el portal y corres despavorida al ascensor para no tener que subir con él. Pero tu plan fracasa, porque te dice que lo esperes. Y entonces surge esa incómoda conversación...

- Parece que mañana lloverá
Y tú piensas: ojalá, ojalá.

En mi vida de estudiante tuve que sufrir a varios sujetos así. En mi carrera éramos poquitas personas, pero teníamos asignaturas comunes, con 50 personas. En pleno invierno, la calefacción puesta, sin poder abrir las ventanas. No sé cómo no contraje ahí el ébola. Recuerdo a una chica, que justo siempre se sentaba delante de mí. Recuerdo su pelo, su asqueroso pelo, que parecía que había volcado una botella de aceite de girasol en él.

Luego está la otra vertiente, el que no se ducha y la que se perfuma y justo se te sienta al lado. Y tú disimuladamente, te subes el cuello de la camisa e intentas oler la colonia suave que te has echado antes de salir de casa. Y te dices: ¡venga, respira! Que la película solo dura dos horas.
Estimados lectores, por favor, duchaos antes de salir de casa. Os lo suplico. Hagamos un mundo mejor.



Criada de día, puta de noche

Ayer un buen amigo mío tuvo a bien explicarme por qué los hombres españoles prefieren a las mujeres latinas. Su respuesta fue algo así: "porque se dejan hacer guarradas en la cama que vosotras no, son más sumisas, más cariñosas, cuidan mucho más a sus maridos. Y en general, son menos inteligentes, así que más manipulables". Claramente no me di por ofendida por no tener ninguna de esas cualidades que este chico me describió: por suerte, ni soy sumisa, ni estoy en este mundo para servir a ningún hombre y en la cama me dejo hacer lo que yo decida. Pero vamos, lo que quieren estos hombres es una criada de día y una puta de noche.

Como a mí me gusta contrastar la información, me adentré en Internet, a ver si esta opinión de este sujeto era algo puntual o si era algo más generalizado. Pero tristemente, es algo generalizado parece ser. Me encontré con mensajes muy denigrantes tanto para las mujeres latinas como para las españolas. Luego dicen que el machismo es cosa del pasado, que si las feminazis somos unas exageradas, que vemos machismo donde no lo hay.

Y no, no os equivoquéis, que sé que alguno me va a acusar de racista por escribir esto. Yo no estoy atacando a las mujeres latinas, sino a los hombres que no han salido aún de las cuevas. No tengo nada en contra de las razas, pero sí contra muchas idiosincrasias. Parece que si a una mujer la obligan a taparse hasta los pies hay que respetarlo, porque claro, eso es parte de su cultura. También si a una chica colombiana la educan para satisfacer las necesidades de su marido, hay que respetarlo. Pues yo no lo respeto, ¿nos respetan acaso ellos a nosotras?

No me gusta generalizar, porque siempre hay excepciones, pero en general los latinos son más machistas que los españoles (y ya es decir). Y creo que en esto hay varios factores clave:

1)La educación: en algunas zonas el acceso a la educación es  muy limitado. Y la educación es la base de toda sociedad. No se puede evolucionar si todos no tenemos acceso a la educación.

2)El clima: es un hecho objetivo que en España cuanto más al Sur, más fracaso escolar. ¿Quién demonios se puede poner a estudiar con 40 grados? No creo que el clima tropical ayude mucho a concentrarte en el libro de Matemáticas.

3)La religión: sin duda, el atraso de este mundo.
Ahora voy a tocar otro tema: el reggeaton. A eso a lo que se atreven a llamar música. ¡Pobre ilusa de mí! Que cuando oí la canción de Felices los 4 creía que eran los padres con los dos hijos. Me he documentando y os voy a ilustrar con un ejemplo muy ilustrativo.
En cuatro no se ve, Luis G.
Para los menos "avispados" de mis lectores os diré que eso de "en cuatro", es lo que toda la vida ha sido "ponerse a cuatro patas". Podéis imaginar para qué.
      Está medio gordita pero chupa chévere,

         eso en cuatro no se ve [...]
     Tú tienes una linda, yo feas tengo tres
eso en cuatro no se ve
Qué carajo, mira pa´la pared
con la luz apaga´eso no se ve
Si esto no es machista, que baje Dios y lo vea. 







lunes, 11 de septiembre de 2017 |

¿Hay ratas en los locales de comida rápida? Te cuento mi experiencia


Quería escribir una entrada sobre cómo es trabajar en locales de comida rápida, pero no sabía muy bien cómo enfocarlo para no armar jaleo ni que me pongan una demanda. He decidido no dar el nombre de las dos grandes cadenas para las que he trabajado, si me conocéis sabéis cuáles son y los que no quizá las deduzcáis. Así que dejémoslo en que he trabajado para una hamburguesería y para una pizzería muy conocidas.

En la susodicha hamburguesería estuve muy a gusto. Vale, lo reconozco, si yo fuera millonaria iba a estar trabajando allí su puta madre. Pero dentro de que a nadie le gusta trabajar, fue muy buena experiencia. En la pizzería la experiencia fue horrible. De hecho preferiría que me sodomizaran con un palo, me prendieran fuego y aún viva me trocearan que volver allí. Aunque puede ser que el problema fuese el local en sí y no la compañía.

¿Es un trabajo duro?
Pues sí, es un trabajo bastante más duro de lo que la gente se piensa. La hostelería es muy sacrificada, la gente normalmente desea que lleguen puentes, Navidades y fines de semana. Yo temblaba  cuando se acercaba un día festivo porque significaba mucho más trabajo. Aparte, los horarios. Sobre todo se trabaja de noche, por lo tanto te acuestas muy tarde y si tienes la suerte de no tener más obligaciones que trabajar pues está genial porque no madrugas. Pero los que estudiamos al mismo tiempo dormimos bastante poco. Yo tuve una época muy mala en la hamburguesería  porque creo que el dormir poco un día me empezó a pasar factura. Coincidió con que empecé a trabajar de noche y nunca por la mañana. Al menos yo si trasnocho me cuesta mucho quedarme dormida y me daban todos los días despierta la 5 ó 6 de la mañana. Por las mañanas tenía que levantarme a estudiar, tuviera sueño o no, y por la noche trabajar. Dicen que son trabajos para compaginar con estudios, yo si hubiera tenido que estar en clase ocho horas y sacar el curso adelante igual me habría ahorcado.

En la pizzería no estuve mucho tiempo trabajando dentro del local, pero era un ambiente completamente distinto. No había apenas trabajo, tenía la impresión de que la mitad de los que estábamos en turno sobrábamos. Enseguida se hacían "corrillos" entre los compañeros y en general, no se pegaba un palo al agua. Una intentaba disimular y hacer algo, pero cuando ya habías barrido, ya habías pasado el trapo veinte veces lo de disimular ya no era tan fácil. En la hamburguesería eso no ocurría, en cuanto no había trabajo ya te buscaban algo que hacer. Que eso en realidad está bien, porque te entretienes aunque sea frotando azulejos.

¿Lo peor?
Esto lo tengo clarísimo. La gente. Trabajar de cara al público machaca y agota mentalmente. Vale, digamos que el 98% de la gente que viene es normal y no da problemas, pero siempre está ese 2% que te toca las narices. Y tú a poner buena cara, que para eso te pagan, aunque no lo suficiente para aguantar algunas chorradas. En la hamburguesería (porque en la pizzería no llegué a estar  en caja) empecé a peder la fe en la humanidad día tras día, dándome cuenta de que la gente es bastante ignorante. "Oye, perdona, ¿el helado sale muy frío?", "La hamburguesa de 1 euro ¿cuánto vale?", "¿La hamburguesa de pollo es de carne?". Y luego ya para tocarme bien las narices viene el macho alfa a pedirme un menú infantil para su hijo y me dice "ponle juguete de hombre", y es como..."no, es que muñecas hinchables ya no nos quedan".

Luego pasa que estás en caja y, como soy una borde por naturaleza, me esfuerzo por ser amable porque no me sale de forma natural. Y claro, pasa lo que pasa, que ligo. Pero una nunca liga con quien quiere ligar, es más, yo tengo mi público (aunque parezca increíble), que está dividido en categorías:
1)Los latinos, pero no los  de Pasión de Gavilanes.
2) Los moros.
3)Los borrachos
4) Los mayores de 65
Y después de trabajar allí he añadido un quinto grupo, el de "gitanas lesbianas". Madre mía, mejor quedarse soltera.

¿Lo más duro?
No poder ser más rápida de lo que soy. Las personas torpes y manazas como yo no pueden ir rápido. De verdad que no. Si voy rápido, se me cae todo de las manos.
 Yo soy de esas personas que en el colegio aprobaban gimnasia por pena. El profesor debía pensar "pobre, no le da para más". Era nula en cualquier deporte que supusiera correr y coger algo con las manos. Sin embargo, tenía muchísima flexibilidad en el cuerpo: saltaba el potro, camina haciendo el pino, daba todo tipo de volteretas. Por si no ha quedado claro, TENÍA.
¿Lo mejor?
Para mí ha sido los compañeros. La inmensa mayoría de mis amigos/as son filólogos o de alguna rama similar, y sino lo son tienen unos intereses muy parecidos a los míos. Conocer gente completamente distinta fue muy bueno para mí. Esa gente tan distinta a mí igual es la "gente normal y corriente" y yo soy la rara.

¿Hay falta de higiene en esos sitios?
En los dos sitios que he trabajado la experiencia ha sido muy distinta:
Hamburguesería: no sé por qué este sitio tiene tan mala fama inmerecida. Me han llegado a preguntar a ver si había visto ratas por allí corriendo. No digo que esté impoluto las 24 horas pero doy fe de que allí se limpia. Vale, si vas un viernes por la noche en hora punta es muy probable que se te vayan quedando los zapatos pegados al suelo. Otra cosa que me preguntan mucho es si a la comida le "echan drogas". Pues eso, evidentemente no lo sé. Si se la echan, vienen de fábrica así. A mí no me venía ningún encargado y me decía: "toma, échale estos polvos dentro de la hamburguesa, pero no digas que es droga".. No es la comida más sana del mundo pero los productos son buenos. Yo nunca vi nada raro allí.
Pizzería: aquí sí vi ratas, pero ratas voladoras. Yo venía del otro sitio donde las medidas de higiene eran muy muy estrictas y se llevaban muy rajatabla. Y llego aquí y es que flipé. Lo primero, la puerta de entrada de personal daba a la cocina, y siempre estaba abierta. Juro que entraban las palomas y allí nadie se inmutaba. Los utensilios se caían al suelo y no se lavaban (incluso comida) y en general, daba mucha grimilla el sitio.



¿Cómo es trabajar repartiendo publicidad?
El puto infierno. A las pocas semanas de empezar a trabajar allí creyeron que "repartir publicidad" era el puesto idóneo para mí. Yo creo que lo que ocurrió es que despidieron a los dos chicos que tenían cuponeando (luego me enteré que tiraban los cupones al contenedor y se iban a tomar café, algo que entiendo perfectamente). Entonces los encargados se reunieron y dijeron "anda, ¿sabéis lo que podemos hacer? Se lo encasquetamos a la pardilla esta"

 Quizá no sabéis muy bien en qué consiste este trabajo. Cuponeador/a: dícese del  que os toca el timbre por la mañana y  contesta "¡Correo comercial!". Y a continuación os cagáis en su puta madre. Pues eso es. Antes de hacerlo, pensad que esa persona solo hace su trabajo, que en realidad no le gusta molestar a la gente en su casa.

Me tocó repartir por zonas totalmente desconocidas para mí y que son casi lugares fantasma. Y la encargada me decía:¿Pero nunca has estado en Aiboa? A ver, ¿a mí qué narices se me ha perdido en Aiboa? Así que nada, me echaba todas las mañanas a calle, por mi cuenta y riesgo. El google maps ayuda, pero no hace milagros.

 ¿Te acuerdas cuando tu madre te decía "a ver si aprendes a valorar lo que cuesta ganar el dinero". Pues este es el proceso -lento y doloroso- de aprenderlo. Cuando jarrea a mares, tienes las manos ocupadas y no puedes abrir el paraguas, cuando hacer 30 grados y tienes que subir cuestas que parecen montañas, cuando no encuentras una calle y no haces más que dar vueltas como una imbécil.
Y otra cosa, uno da por sentado que en su lugar de trabajo va a tener un baño. Pues aquí no. Como he dicho varias veces por aquí, llevo unas rachas malísimas con una infección de orina que no se me termina nunca de quitar. El resto, os lo podéis imaginar. Y diréis "siempre puedes entrar en un bar". JAJAJAJA. Pobres ilusos. He conocido zonas sin bares bares, ni tiendas, ni nada. Por no haber, no había ni gente.

Espero que os haya gustado la entrada de hoy y os resulte útil por si estáis pensando en dejar currículum en algún local de comida rápida.


domingo, 10 de septiembre de 2017 |

Pompas de jabón : la crisis de los 30

Si yo hubiera sabido que iba a cumplir treinta años, ¡qué distinto hubiese sido todo! Una nunca espera envejecer, siempre espera que la vida va a ser eterna. Pero un día te levantas y ves que es demasiado tarde para empezar de nuevo. Que has dejado muchos sueños e ilusiones por el camino, que los años pesan demasiado. Que si antes tenía la mirada puesta más allá del cielo ahora intento tener los pies en la tierra, los amarro bien fuerte para que no alcen el vuelo. Pero, a veces, solo a veces, sigo soñando con los ojos abiertos.
Creces cuando renuncias a lo que siempre has querido ser y por fin haces lo que tienes que hacer. Cuando apuestas por ser profesora porque de la escritura no se vive. Cuando abandonas tu sueño de ser investigadora y el doctorado solo queda en algo abstracto, imprimes los apuntes de las oposiciones porque es más seguro una plaza fija que una ilusión.
Cuando creces, te vuelves más práctica, y eso que siempre fui una enrevesada. Piensas a largo plazo y no en el momento, porque ya eres consciente de que la vida pasa volando, que en un suspiro pasa demasiado tiempo y la vida se te empieza a ir un poco de las manos. A los treinta todo se vuelve práctico, te compras zapatos para que te duren más inviernos y abandonas en algún lugar recóndito las botas de agua, con las que saltabas en los charcos y fingías ser Gene Kelly en Cantando bajo la lluvia.
A los treinta empiezas a ver gris donde antes era blanco o negro. Cuando te pones feliz hay una voz que te dice "¡para! ¡no vayas tan deprisa!". Cuando lloras sabes qué decirte para calmarte y no llorar demasiado. Y no es que sea malo, sino que he dejado de vivir intensamente y mi cabeza, de forma inconsciente, ha buscado por su cuenta estabilidad emocional. No sé ni cómo ni cuándo salió a buscarla, pero lo ha hecho.
Empiezas a caminar por tu vida de forma recta, y no vas saltando a la "pata coja" porque es más seguro ir andando. Y al final de ese camino, empiezas a ser consciente de que la parca te aguarda. Así que, trato de no aligerar demasiado el paso y ralentizar un poco más el viaje, me detengo a mirar los pequeños detalles. Pero por mucho que intentes agarrar el tiempo con las manos, este sigue pasando.

Dos tías morreándose en la vía pública

Hace unos días una persona cercana a mí me dijo "Hoy he visto a una chica que se estaba morreando con la novia". Y yo respondí "¿Y?" Y yo que soy de naturaleza morbosa y me van los salseos, creía que me iba a contar una historia trepidante, en plan "pues resulta que en vez de novias eran amantes, y apareció la novia de una de ellas y se liaron a hostia limpia" y ya me estaba frotando las manos y todo. Pero no, esa era la historia que me quiso contar. Que se estaban morreando y punto. Fue tal mi estupefacción que simplemente acerté a decir un "ah, vale".
¿En qué siglo vivimos? ¿O es que algunos no han salido aún de la caverna? A mí no me gustan las manifestaciones de amor en público. No me malinterpretéis, solo si son  exageradas, como ver a una pareja empotrada en una pared dándolo todo, como si el mundo se fuese a acabar mañana. Porque pienso:¿esta gente no tiene casa para hacer eso? Pero me molesta igual si es una pareja homosexual o heterosexual.
Es terriblemente triste que aún sea necesario celebrar el día del Orgullo Gay. Triste porque sigue haciendo falta. Y ahora fijo que algún illuminati me dirá "pues no hay ningún día para los heterosexuales".  Pues no, pero a ti no te discriminan ni te discriminarán por ser heterosexual. No te van a dar palizas por la calle, ni si vivieras en algunos países te meterían en la cárcel ni te condenarían a muerte.
Estas cosas hay que normalizarlas. Los gays y lesbianas son personas normales, coño. Solo que se acuestan con personas de su mismo sexo. Y la vida sexual de la gente debería darnos igual. ¿A vosotros en qué os afecta con quién se acueste la gente?
Y otra cosa que me enerva, profundamente además. Esa gente que se opone a que las parejas homosexuales puedan adoptar niños, alegando que van a tener una infancia muy dura porque se van a meter con ellos en el colegio. A ver, illuminatis, en el colegio si no se meten contigo porque tienes dos padres, se van a meter contigo igual, porque llevas gafas, porque eres gordo, porque eres tímido o porque un día se te cayó un moco. Y la mejor manera de prevenir esto, es educando en valores a tu hijo. A los niños los prejuicios se los ponemos los adultos, ellos son capaces de asumirlo de manera natural. Y claro, a los niños chinos que están en orfanatos les espera una infancia mucho más feliz allí, AMARRADOS a la cuna. Mucho mejor.
Y con normalizar me refiero a que tampoco hay que hacer discriminación positiva. Que parece que si te cae mal alguien homosexual ya eres una homófoba, si te cae mal una persona de otra raza eres un racista. Yo una vez discutí con un chico gay, y el tío me llamo homófoba. Yo le contesté: "oye, perdona, yo no tengo ningún problema con eso. El problema es que eres gilipollas". Ser gay o lesbiana no te exime de poder ser imbécil.
Bueno, ya que estoy me apetece recomendar unas cuantas películas de lesbianas. Sí, de lesbianas. Parece que socialmente está "más aceptado" ser gay, o al menos se les da más visibilidad.
Fucking Amal, (1998) de Lukas Moodysson
Esta tal vez sea una de esas películas que marcaron mi adolescencia y posiblemente la primera película sueca que vi. Para enfrentarte al cine sueco, y al europeo en general, tienes que saber que es un cine más pausado, más lento. Si no te gustan las películas lentas, este no es tu tipo de cine. Para mí, casi siempre que una película tenga un ritmo más pausado es una buena cualidad. La película nos cuenta la historia de dos chicas adolescentes, Agnes y Elin, que viven en Amal, una región rural de Suecia. Agnes es una chica tímida, con dificultad para hacer amigos mientras que Elin es todo lo opuesto. Juntas descubrirán su sexualidad.
La vida de Adéle, (2013) de Abdellatif Kechiche
Está inspirada en el cómic El azul no es un color cálido, y fue bastante polémica por su alto contenido sexual. Contiene escenas sexuales bastante explícitas, pero eso son tan solo 10 minutos de la cinta. Es una película que disfruté mucho, sobre todo por lo bien construidas que están sus protagonistas, la evolución que tienen a lo largo de la historia. También refleja muy bien los prejuicios y los juicios sociales de la familia, de los amigos. Yo siempre digo que el cine francés es de lo mejores que existe en la actualidad (yo no he visto una sola película francesa que me haya parecido mala, bueno, quitando las de Astérix)
Los chicos están bien, (2010) de Lisa Cholodenko
La vi hace muy pocos días y me pareció interesante. Me gusta muchísimo el cine independiente, porque creo que en estas películas con menos presupuesto y menos efectos especiales, se pone más empeño en hacer una buena película.
Esta historia tiene distinto tono que las otras dos que acabo de recomendar: las protagonistas son dos mujeres adultas, con dos hijos por inseminación artificial. El problema viene cuando los dos hijos, ya adolescentes deciden conocer a su padre biológico.





sábado, 9 de septiembre de 2017 |

De cuando bajé a la Deep Web y de lo que encontré allí

El mundo oscuro de Internet. Aquel que está enterrado en los bajos fondos de la red, donde podemos encontrar lo peor del ser humano: pedofilia, tráfico de drogas, sicarios, snuff, archivos secretos del gobierno, libros prohibidos.

¡Eh! ¡Espera un momento! ¿Libros prohibidos? Espérame que voy a tener un orgasmo. ¿Por qué libros prohibidos? ¿Qué contienen? ¿Por qué no los tengo ya en mi poder? Supongo que tengo suerte de haber nacido en un país democrático (lo es, con sus más y sus menos), pero si hubiera vivido la época del franquismo, creedme, me hubiera dado un morbazo esconder los poemas de Lorca debajo del colchón... Hoy en día tenemos acceso a todo y no lo valoramos.
Por eso al leer que en la Deep Web se esconden "libros prohibidos" me puse manos a la obra. Puede que muchos no sepáis nada de lo que os estoy hablando, por eso os voy a poner un poco en situación.

¿Qué es eso de la Deep Web?
La forman todas aquellas páginas que no puedes encontrar en buscadores como google y están ocultas para el gran público. La razón es muy sencilla, los creadores no quieren que sean encontradas por su contenido.  Allí dentro están las mayores depravaciones del ser humano, pero también se pueden encontrar cosas interesantes que de otra manera no podríamos acceder a ellas.
Realmente, el Internet que nosotros conocemos solo representa el 15% de su total.

¿Es ilegal entrar allí? ¿Qué peligros conlleva?
El simple hecho de entrar allí no es ilegal, es ilegal acceder a cierto contenido. Además, puede ser bastante peligroso. Puedes descargar sin pretenderlo algo que sí es ilegal, corres un riesgo terrible si proporcionas tus datos bancarios, puedes ser testigo de algo que no debas. Tampoco quiero asustarte, muchas personas entrar por mera curiosidad y han salido ilesos.

¿Pero cómo entrar allí?
Es mucho más sencillo de lo que te imaginas. Yo soy un zote con todo lo que tenga que ver con la informática y no me resultó difícil. La forma que conozco para entrar es a través de un programa llamado Tor, que es un sistema de navegación seguro y anónimo. No voy a facilitarte el enlace para que lo descargues, pero no te costará demasiado encontrarlo. Pero esto no es un buscador al uso, tienes que encontrar los enlaces adecuados para entrar en las webs.

¿Encontré libros prohibidos?
No. Encontré un libro de Nuria Roca. Una vez más las expectativas se chocan contra la realidad.
Por último, una reflexión final: la curiosidad mató al gato. Yo no incito a nadie a que se aventure a entrar en los suburbios de Internet, cada uno que haga lo que quiera.


viernes, 8 de septiembre de 2017 |

Aquí todos flotan


Yo me inicié en la literatura adulta con Stephen King sobre los diez u once años, de golpe y porrazo. Un día los libros infantiles se me quedaron pequeños, igual que las mangas de las camisetas. Hace veinte años, no lo recordamos, pero el mundo no es el que es ahora. Las nuevas tecnologías venían de camino pisando fuerte pero aún no nos habían atropellado, la vida era todavía muy rudimentaria. Mi acceso a libros era muy limitado (aunque me he criado en una casa de lectores empedernidos y llena de libros). No me refiero a que mis padres no me comprasen libros cuando los pedía, que sin duda siempre lo han hecho, pero ese acceso era muy limitado en cuanto a contenido: yo conocía la literatura de la biblioteca de mi colegio y del supermercado donde íbamos a comprar semanalmente. Entonces yo no tenía autonomía suficiente como para ir a la ciudad en busca y captura de libros recorriendo las interminables estanterías del Fnac o La Casa del Libro como ahora hago. Ni tampoco había Internet. El mundo de los libros, al menos en mi caso, funcionaba de otra manera. Si existía entonces la literatura juvenil yo ni la conocía ni tenía modo de acceder a ella.

Conocí al payaso Pennywise hace mucho y creo que de aquella experiencia viene mi miedo a los payasos, a las muñecas de porcelana y a los mimos. Además, también me animé a ver la miniserie de los 90, también aterradora.

Hoy he ido al cine a ver la nueva versión de It de Muschietti, que tal vez lo recordéis -o igual prefiráis olvidar- por películas tan malas como Mamá, de la que ya hablé en el blog. Yo recordaba una historia para no dormir, de las que te castañean los dientes y entre tembleque y tembleque entras en una especie de duermevela esperando que el maldito payaso aparezca entre las tinieblas de tu habitación.

Para mí, peca de lo que peca últimamente el cine de terror. Va al susto fácil, a pegarte un sobresalto en la butaca. Y una buena película de terror el propio argumento tiene que darte escalofríos, la misma trama tiene que hacerte temblar de miedo. Además, con respecto al libro he echado mucho de menos los dos líneas temporales, creo que eso hubiera enriquecido mucho la historia. Espero que en la segunda parte lo utilicen.
Pero creo que tiene muchos puntos a favor. El primero ha sido la ambientación ochentera que le han dado. Alguna gente se echará las manos a la cabeza por esto. Yo no soy muy purista en cuanto a adaptaciones cinematográficas, el ritmo narrativo de una película no es el mismo que el de una novela. No me llega al alma si suprimen partes del libro o si hacen cambios, de hecho no me gusta que sea cien por cien fiel al libro,  ya que me da la impresión de que me están contando lo mismo dos veces. Han cambiado la época para hacer una versión más moderna, la segunda parte transcurrirá veintisiete años después, es decir, en nuestra época.
Otro punto importante que suma mucho a la película es la pandilla protagonista. Me los he creído más que en la miniserie. Había mucha más química entre ellos. Aunque esta vez la historia arranca un poco in media res, cuando el grupo está casi formado y faltan por unirse Beverly, Mike y Ben, y eso ya le da un poco de rapidez a la historia. Creo que el personaje de Stanley es el que más plano se ha quedado, pero a los demás les he conocido: cómo son, cuáles son sus miedos, sus dudas. Sobre todo, algo que me gusta mucho, es que ha habido una evolución en ellos. Al final de la película no eran las mismas personas, habían cambiado.
La parte artística me ha parecido muy acertada: buena fotografía, buenos planos y muy bien sincronizada imagen y banda sonora (algo crucial en películas de terror).

Lo único decepcionante ha sido el payaso de Pennywise. Este representa el miedo y a veces me ha producido más risa que terror. El anterior payaso siempre será más terrorífico