Ofelia de Shakespeare

Estoy aprendiendo inglés. Sí, eso produce muchas risillas en mi entorno. Y como siempre que estoy estudiando algo, me desvío del temario y de lo que el BOE establece que debo aprender para superar la asignatura. ¿Ver series en inglés? ¿Para qué? Shakespeare lo tiene todo, o al menos todo lo que me gusta. Era un cerdo misógino pero...nadie es perfecto. Tiene drama, salseo, intrigas palaciegas, miseria humana, métrica extraña como en griego y además, escribía en inglés antiguo. ¿En serio es más interesante estudiar los phrasal verbs que Shakespeare? ¿Que no es práctico? Lo sé, lo sé. Pero yo no soy práctica. Por cierto, este discursito no lo uséis para ligar. Que no sirve. 

El caso es que hace unos años, cuando hice mi TFG sobre la película de Medea de Lars von Trier, en la película aparecía un fotograma de la princesa Glauce que hacía referencia a la famosa pintura de John Everett Millais. Creo que se llama "Ofelia muerta". Entonces me entraron ganas de leer Hamlet, lo compré en edición bilingüe y ahí se quedó el libro hasta que lo leí hace una semana. Sé que algún día ocurrirá lo mismo con "Cumbres borrascosas", que impasible espera en mi estantería ser leído.

Y aquí es cuando digo que voy a dar unas pinceladitas sobre el argumento, por si hay algún idiota que no lo conoce. Pero como es políticamente incorrecto y os ofendéis, diré que no pasa nada, que aunque esta entrada se va a centrar más en el personaje de Ofelia, aquí estoy yo para daros a conocer esta obra de tal magnitud.

Hamlet, príncipe de Dinamarca, vaga como un alma en pena por la muerte de su padre. Hoy en día estoy segura de que Hamlet tendría tumblr . El caso es que al morir su padre su tío Claudio ocupa el trono y se casa con Gertrudis, su cuñada y madre de Hamlet. Por lo que he leído, esto se consideraba una relación incestuosa. Si alguien sabe algo al respecto, que me lo deje en los comentarios. Como no tenía suficiente desgracia, se le presenta su padre en forma de fantasma para revelarle que, en realidad, su muerte fue ocasionada por Claudio. Mi madre me dice siempre que cuando muera, se me va a presentar por la noche y a mí me entran escalofríos solo de pensarlo. Así que no me extraña que la perturbación del mozo aumente y entre en una profunda crisis existencial sobre si debe de vengar la muerte de su tío.

Hamlet: ¡Ser, o no ser, es la cuestión!—¿Qué debe
más dignamente optar el alma noble
entre sufrir de la fortuna impía
el porfiador rigor, o rebelarse
contra un mar de desdichas, y afrontándolo
desaparecer con ellas?

En fin, que esto solo puede acabar en una sangría y como el rosario de la aurora. Como en toda buena tragedia que se precie, aquí no queda vivo ni el apuntador. Os recomiendo que, si no habéis leído la obra, corráis a leerla para después seguir leyendo la entrada. 

Centrémonos en el personaje de Ofelia, ¿Pero quién es esta mujer? Ofelia es la hija de Polonio y la hermana de Laertes. Representa el elemento amoroso en la obra (porque en todas las historia tiene que haber  amor metido con calzador porque sí) y encarna, por supuesto, el papel de víctima de la historia. Su muerte inspiró a muchos pintores: se adentra lentamente en el agua y se ahoga. Ofelia no es un personaje particular sino que es una mera representación de las posibles mujeres que pueden existir, bajo el punto de vista de Shakespeare. 

¿Os acordáis que hablé de esto en una entrada anterior, en la que relacionaba los arquetipos femeninos y el ciclo menstrual? Los personajes del dramaturgo son muy cercanos a "tipos", como ocurría en algunas obras de teatro clásica. No sé si me explico, no son personajes con un nombre propio y unas características propias, sino que son estereotipos extraídos del mundo real que asumimos como la realidad. Shakespeare, en su obra Hamlet nos presenta a dos tipos de mujeres contrapuestas. Es decir, tenemos a Ofelia que representa la virginidad, la belleza, la dulzura, la locura. Por contraposición, Gertrudis encarna la femme fatale, perversa, calculadora, manipuladora. Una harpía. Por supuesto, tenemos que tener en cuenta que estos arquetipos están creados bajo la mirada de un hombre y bajo el yugo de una sociedad machista y opresora. Si hoy en día la sociedad es machista, imaginaos en los siglos XVI-XVII. 

Para intentar comprender un poco mejor a este personaje, tenemos que remontarnos a los cuentos de hadas (sí, ya dije que iba a hablar mucho sobre este tema en el blog). Esas ideas, que doy gracias de que vayan cayendo, de que las mujeres solo podemos alcanzar la felicidad plena y absoluta si viene un príncipe azul a rescatarnos. Pero, ¿qué ocurre mientras que este no llega? Según los cuentos, tenemos dos opciones: o sufrir como "Cenicienta" o esperar en una especie de trance como" La bella durmiente" o "Blancanieves". Pero, ¿y si ese apuesto príncipe no llega? ¿Y si está demasiado ocupado con sus planes de venganza, con problemas políticos y ese tipo de problemas en los que una joven doncella no puede participar? Imaginaos el drama de Ofelia. Si la vida de las mujeres gira entorno a la de un hombre, ella ha perdido a su padre, su amado la ignora (de hecho, la recomienda irse a un convento) y el hermano anda por el mundo perdido. Ha dejado de ser hija, novia y hermana. ¿Qué le queda en la vida? Nada. Absolutamente nada. 

Un punto importante para comprender a este personaje es la virginidad. En un principio, el amor de la joven hacia Hamlet no es carnal. Es su padre, Apolonio, tras haberle pedido que se olvidara del joven, le pide que flirtee con él, de una manera sexual, claramente. La virginidad de Ofelia se ve abordada en un pasaje de la obra, la escena de "las flores". El cortar las flores hace referencia a la pérdida de la virginidad. En inglés (lo he buscado en wordreference) la palabra "deflower" significa "desvirgar". También en castellano se usa el término "desflorar". Antes de suicidarse, Ofelia, abandona el palacio y se adentra en el bosque para "arrancar flores". Se despoja de su virginidad. No hay que olvidar que la virginidad es un arma de doble rasero: puede ser una virtud o un estigma social. Pues bien, resulta que la joven tiene su momento rebelde: corta las flores, desafiando el orden establecido. Esta acción solo se puede justificar por la locura del personaje. ¿Una mujer imponiendo sus deseos? ¿Intentando desobedecer la autoridad? ¡Qué escándalo! ¡Estará loca!

La muerte de Ofelia difiere de la muerte de otros personajes. Como recordaremos, la mayoría de ellos muere en el duelo final. Irónico cuanto menos que un personaje como Ofelia, sometida al yugo de los hombres, oprimida y como hemos dicho, representando un papel de víctima el único acto volitivo que haga a su antojo sea el de quitarse la vida. Su suicidio es un mero acto de rebeldía, además en aquella época tan cristiana, el suicidio era mucho más reprobable que el asesinato. Ofelia, que siempre ha sido una joven obediente, comete uno de los pecados más atroces, el de despojarse de su propia vida. En mi opinión, tendemos a romantizar el suicidio, demasiado. Pensad en cantantes, actores, cualquier persona pública que se haya suicidado. ¿Eso no ayuda a mitificar a esa persona? Shakespeare no iba a ser menos y como digo, es mi opinión, pero sí que parece que intenta hacer una romantización del suicidio de Ofelia. El ritual de las flores, el agua, la naturaleza rodeando el cuerpo de Ofelia. Si eso no es romantización, que venga Dios y lo vea. 

La mayor parte de la acción de la obra transcurre en el castillo. Las acciones y roles femeninos suelen estar ligados al ámbito doméstico mientras que los hombres están ligados al ámbito privado. Pero en esta obra vemos que el castillo es el lugar donde hacer política y donde está el poder. Sin embargo, Ofelia no está integrada en este mundo que es ajeno a ella. Gertrudis, madre de Hamlet, sí forma parte de estas transacciones pero podemos decir que es a cambio de poner su cuerpo como moneda de cambio. El salir al exterior para Ofelia significa el camino hacia la muerte. Y siempre me viene a la memoria la canción 107 steps de la película de "Bailar en la oscuridad". De alguna forma, es expulsada del mundo de los hombres y es desterrada a morir fuera. 

Espero sinceramente haber creado a alguien curiosidad por leer la obra. Un placer leerla en inglés, menos difícil de lo que esperaba. Las palabras originales resuenan con más fuerza y tienen más intensidad.

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Safo de Lesbos (Especial 8M: Día de la Mujer)

No sabía muy bien sobre qué escribir este 8 de marzo. Podría hablar desde tantas perspectivas, de tantas mujeres que la historia ha tapado, podría hablar de la misoginia, del feminismo, de las sufragistas, de mujeres científicas y que cambiaron el curso de la historia. Esas mujeres cuya voz ha sido silenciada. He decidido escribir sobre Safo de Lesbos, la primera poetisa que existió o más bien, para ser más precisos, de la primera que nos ha llegado su obra. ¿Existieron antes que ella mujeres que componían poemas? Seguramente sí. 

¿Quién es Safo?

Frente a otras mujeres de la Antigüedad ficticias, como Lisístrata o Penélope o figuras idealizadas como Lesbia, Safo es una figura puramente histórica. Nació como el poeta Alceo en la isla de Lesbos, según la Suda (enciclopedia bizantina) en Éreso, mientras que un papiro de Cameleonte, en Mitilene. Los cronógrafos colocan su nacimiento hacia el año 600 a.C., igual que el de Alceo. Otros lo llevan más atrás, hasta el 612-609.

Si hacemos un recorrido por el arte, la numismática y la literatura, vemos que el alma de Safo ha quedado impregnada a lo largo de la historia en distintas áreas. Por ejemplo, en el Museo Nacional de Varsovia encontramos un vaso en el que encontramos una imagen de Safo de pie con una lira en la mano. Cicerón, por su parte, nos cuenta el robo de una estatua (atribuida al escultor Silonión), en cuya base ponía: "Mi nombre es Safo de Lesbos y superé a las mujeres en poesía tanto como el Meónida (Homero) a los hombres".

En literatura, la figura de Safo ha dado lugar a especulaciones, opiniones y prejuicios sobre su vida amorosa, atribuyéndole a diversos amantes, como Alceo, Arquíloco, Anacreonte e Hiponacte. De hecho, sabemos de la existencia de cinco o seis comedias con el nombre de Safo, atribuidas a Antífanes, Dífilo, Anfis y Timocles. También sabemos que  "Faón" de Platón, el cómico y por lo menos, otras tres con el título de "La mujer de Léucade", entre ellas una de Menandro. Pusieron sobre el escenario el supuesto romance de Faón y Safo y su supuesto suicidio arrojándose desde la roca Léucade. 

El poeta Ovidio (Heroidas, 15) escribe una supuesta carta que Safo escribe a Faón de la que se han querido extraer algunos datos fidedignos. Esto ayuda a la imagen de Safo víctima de un amor que la condujo al suicidio. Otros autores ayudaron a desfigurar su imagen, como Horacio que acuñó la expresión "Safo masculina" o Dídimo, que divagó sobre si Safo era prostituta o no. Taciano en su "Discurso sobre los griegos" la tachó de hetaira y de prostituta y dijo que enloqueció de amor y que solo cantaba sus desvergüenzas. 

Desde la Edad Media y principios del Renacimiento, los autores han analizado e interpretado la figura de Safo a su particular manera, unos ensalzándola y otros denigrándola.

¿Qué es la cuestión sáfica?

Mucho se ha divagado sobre esta cuestión. Para el que no lo sepa, se dice que Safo estaba metida en una especie de círculo de mujeres que lideraba. ¿Qué hacían? He aquí la cuestión. Barajamos tres explicaciones: 

1. Que Safo fuera como una especie de maestra. Educaría a muchachas nobles de Lesbos y Jonia. Wilamovitz pensaba que era una directora de un pensionado de señoritas de la buena sociedad que acuden a Lesbos para prepararse para el matrimonio. 

2. Que era una especie de "tíaso", un círculo de mujeres encargadas de hacer culto a alguna divinidad como Afrodita. El problema es que no conocemos ningún caso parecido en la Antigüedad. 

3. Que era una especie de burdel, con pleno dominio de libertinaje sexual femenino y Safo era una hetaira homosexual. 

La última hipótesis está totalmente descartada por ser poco verosímil. Las dos primeras podrían tener algo de fundamente pero Fernández-Galiano nos da una cuarta hipótesis, la reunión de muchachas podría ser "un grupo de amigas que se reunirían para oír versos sáficos y tal vez para cantarlos. 

Obra

Ha sido reconocida, sobre todo, por sus odas "Himno a Afrodita" y "Me parece igual a los dioses". Su obra culmina en los poemas que se mueven dentro de su círculo y que hablan de sus fiestas y celebraciones, de las relaciones entre sus miembros, especialmente en las que Safo expresa sus sentimientos, hace reflexiones personales, exhortación, celos, etc. Pero antes de llegar a esta culminación, es conveniente decir algo de la poesía tradicional y popular que cultivó.

Himnos: solo el fragmento 44 oficial o tradicional es un himno a Ártemis en el que habla la diosa, que promete su virginidad. La parte central se cantaría en una fiesta de la diosa. El fragmento 2 es una invocación a Afrodita para que venga desde Creta al bello huerto en que Safo y sus amigas celebran la fiesta, a la que se invita a la diosa. En cambio, el fragmento 17 está dirigido a Hera, aquí el centro es el mito de cómo los átridas antes de regresar a su patria, oraron en el templo de la diosa en Lesbos.

En los himnos tomó experiencia para crear un nuevo tipo de poesía. También de otros géneros populares, en parte dramático, con diálogo entre personajes que no son la poetisa. Ejemplos: palabras doloridas de la hija enamorada dirigidas a la madre; el "Poema de Faón", ese que tantas malas interpretaciones ha causado; el deseo de muerte: recuerdo de amores antiguos.

Este género nació en los cultos populares y centrado en el amor de la mujer, su duelo, su diálogo con la madre o con diversos personajes ha sido, sin duda alguna, cultivado por Safo y es raíz de una buena parte de su poesía. 

Epitalamio: son cantos de boda que Safo componía para las ricas bodas de Lesbos, canciones para los dos cortejos de boda, el de los jóvenes y el de las muchachas. 

Los poemas más personales de Safo parten de la forma del himno o del comentario de una situación u opinión, otras veces alusiones directas a una fiesta. Casi todo se centra en el amor y en otros temas como la naturaleza, la belleza, el amor y las divinidades que lo protegen. El mundo religioso está presente en fragmentos en que Safo pide a Afrodita, como el himno dirigido a esta diosa. Respeta el esquema antiguo y le pide a Afrodita que venga con su carro tirado por gorriones, igual que vino en otro tiempo y pregunta a Safo por su aflicción y le promete ayuda. El centro del poema contiene un mito sáfico que desplaza el mito tradicional, pero el esquema es el mismo.  Hay un rico decorado de epítetos ornamentales, un diálogo familiar entre la poetisa y la diosa, una gradación y un clímax. 

Además, tenemos las canciones de debate que se abrían proponiendo un tema u opinión o describiendo una situación, para concluir bien en una exhortación. Cuando el poema conservado tiene extensión suficiente domina el esquema ternario: hay que un centro que "aleja" el tema principal, lleva a un mito o recuerdo del pasado o una comparación, para "regresar en el epílogo, con cierre del anillo o una nueva conclusión.

Por último, quiero hablar de su poema más famoso, el de "Me parece igual a los dioses", cuya interpretación más probable es que Safo sufre al ver la intimidad amorosa de la mujer y el hombre que tiene delante. Describe los síntomas del amor, que ocupan el centro del poema. 

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Menstruación, sexo y mujeres (La bella durmiente)



He recibido algunas quejas sobre el rumbo que está tomando el blog. Tengo que decir que vuestras quejas me la pelan, me da igual si las entradas os parecen muy largas o si echáis de menos las reseñas (¿Hola? La anterior entrada fue una reseña corta sobre un libro). Es mi blog y esto es un hobby. Ojalá me pagaran por escribir pero no es así. Por lo tanto, escribo el contenido que me da la gana y si no te gusta, te invito a irte por donde has venido. Seguro que encuentras otros blogs que sean de tu agrado.

Aclaradas estas cosas (¡Qué César me ha quedado!), decir que mi intención inicial era escribir acerca del simbolismo de la menstruación en los cuentos de hadas pero me sucedía lo siguiente: no encontraba demasiada información y me di cuenta de que no se podía hablar de la menstruación en los cuentos de hadas sin hablar de sexo y del rol de la mujer. Como ya expliqué en mi entrada sobre Caperucita, el cuento es una versión simplista de la realidad, podemos reducir los personajes a dualidades (buenos/malos, guapos/feos). Generalmente, se hace mucho hincapié en la belleza de la heroína del cuento y se asocia la juventud con la belleza y la vejez con la fealdad. ¿Os suena todo esto, verdad?

 En primer lugar, decir que las mujeres somos cíclicas y aunque no hay estudios que demuestren que el ciclo menstrual esté intrínsecamente relacionado con las fases de la luna. Algunas autoras relacionan estas distintas fases con arquetipos femeninos que simbolizan cada etapa de la vida. Yo no soy muy versada en biología pero el ciclo menstrual está dividido en cuatro etapas:

1. Fase preovulatoria: luna creciente (días 7-11)

Representa la virgen o la doncella. Se supone que en esos días nos sentimos renovadas, con más energía porque nos encontramos en la fase dinámica del ciclo. También se asocia a la primavera. En esta fase conectas con tu parte valiente, espontánea. El cuerpo está lleno de energía y nos sentimos renovadas. Duermes menos y estás más activa. Tienes la fuerza necesaria para llevar a cabo nuevos proyectos y te sientes más extrovertida.

2. Fase ovulatoria: luna llena (días 15-21)

Representa a la madre y al verano porque se supone que estamos en una fase expresiva, en la que estamos más receptivas para cuidarnos y cuidar a los demás. Nuestra fertilidad está auge y es el momento ideal para concebir. Estamos más generosas y amigables y apoyamos más a los demás.

3. Fase premenstrual: luna menguante (días 21-28)

Representa a la hechicera y al otoño. En este momento del ciclo nos encontramos en una fase creativa. Tenemos que bajar el ritmo y descansar, estamos más sensibles, nos sentimos menos sociales pero más eróticas. Es el momento idóneo para coquetear, seducir y provocar.

4. Fase menstrual: luna nueva (días 1-7)

Representa a la anciana y al invierno. El cuerpo tiene menos energía porque el estrógeno y la progesterona están  bajas. Es el final del ciclo y a la vez, el principio de uno nuevo. Tenemos que descansar más durante estos días aunque el ritmo acelerado de la sociedad moderna no lo permite.

Después de este rollo místico, quedémonos con algunos conceptos: el arquetipo femenino y tres arquetipos de estos (la doncella, la madre y la anciana). Pero, ¿qué es un arquetipo? Según la RAE, es una "representación que se considera modelo de cualquier manifestación de la realidad". Estos arquetipos nos presentan a la mujer de forma desfragmentada, es decir, no  nos permiten evolucionar de una etapa de la vida a otra.  Y estos arquetipos que asumimos como verdades absolutas, nos representan en los cuentos de hadas.

La bella durmiente

Hay que aclarar que en la época de los hermanos Grimm no se castigaban las relaciones sexuales, sino lo que se castigaba era una iniciación demasiado temprana. Este cuento, tan conocido por la versión que nos transmitió Disney, nos habla del período de transición de la niñez a la madurez sexual.

La historia original arranca cuando la reina se queda embarazada de una rana (simbolización del acto sexual). Fruto de esa relación sexual nace una niña llamada Thalía y como sus padres, los reyes, solo poseen doce platos de oro, solo invitan a doce de las trece hadas en su primer cumpleaños. Cada una de ellas le regala una cualidad que son necesarias para una mujer, o se consideran necesarias (belleza, una voz celestial, etc.). Pero la décimo tercera hada irrumpe en el palacio durante la entrega de los dones y le hecha una maldición. Cuando la joven cumpliera quince años, se pincharía con el huso de una rueca y moriría. Pero el último hada no había hecho su regalo y mitigó el hechizo, no moriría sino que dormiría durante cien años. En la versión de Perrault se dice que un príncipe la despertará mientras que el hada que aparece en la versión de los Grimm no dice nada del príncipe.

Las trece hadas hacen alusión a los treces meses lunares y al ciclo menstrual. En otras palabras, podemos deducir que la maldición no es otra cosa que la menstruación, que en aquella época solía llegar sobre los quince o dieciséis años. La sangre simboliza el inicio de la pubertad y hay que decir que las relaciones sexuales no estaban castigadas pero sí una iniciación demasiado temprana. El período de esos cien años de sueño representan ese margen de tiempo entre la llegada a la pubertad hasta que se está preparado para mantener relaciones.

Como sabemos, el rey aleja a la niña de su familia y de su entorno para evitar la maldición, o en este caso, la madurez sexual. El que esto se llegue a cumplir da una lección a los padres: no vas a poder evitar que tus hijos crezcan y follen, por muchos esfuerzos que hagas. Con esto, el cuento nos quiere enseñar que no se puede proteger a los hijos toda la vida.

 ¿Recordáis el rollo sobre el ciclo menstrual y los arquetipos femeninos que he escrito al principio de la entrada? Estos arquetipos también son extrapolables a los cuentos de hadas ( y a cualquier literatura). No se nos permite hacer una transición de una etapa de la vida a otra, o se  nos presentan como jóvenes doncellas, como madres o como ancianas. Pero una no se convierte en "anciana" de un día para otro, ni de una joven doncella a una mujer madura y madre. En "La bella durmiente" esta transición es un espacio en blanco. ¿Creéis que con los personajes masculinos ocurre lo mismo? Dejádmelo en los comentarios. Sin embargo, los investigadores postulan que puede interpretarse como el miedo de pasar de una etapa a otra.

Cuando Thalía cumple quince años, llega al palacio paterno y hace una exploración en él. En esta exploración tiene una clara connotación sexual. Para llegar a la anciana que está hilando tiene que atravesar varios lugares, como "la escalera de caracol" que hace alusión a la experiencia sexual, "la cámara cerrada" simbolizan unos genitales femeninos y el abrir la puerta con la llave alude a una relación sexual. La chica finalmente se pincha con el huso de la rueca y cae dormida, al igual que todos los habitantes del reino. El castillo es rodeado con impenenetrable (nunca mejor dicho) muro de espinos. Igual ya os habéis imagino que este muro simboliza una vagina.

El beso del príncipe simboliza lo que se esperaba de toda mujer: encontrar al príncipe azul para casarse y tener hijos. Hay que reservar la virginidad para el hombre de nuestra vida y solo alcazaremos la plenitud y seremos realmente mujeres cuando criemos al ser que engendremos. Tócate las narices.

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Perro ladrando a su amo, de Javier Sachez

Quiero agradecer antes que nada al autor Javier Sachez que me enviara un ejemplar de su libro, "Perro ladrando a su amo". Yo no soy mucho de hacer colaboraciones, no me gusta leer por imposición y me parece que lo de "libros gratis" es un mero eufemismo. No es un libro gratuito. Hay que leerlo, aunque parezca una perogrullada aclarar esto.
 
Yo no sé los demás, pero cuando me compro un libro pueden pasar dos cosas, que me lo lea en un plazo razonable o me olvide de él durante años y un día me reencuentre con él. Bueno, también puede ser que lo done o se lo regale a alguien sin haberlo leído. Se le llama libertad para leer lo que a una le apetezca. Yo, como siempre he dicho en el blog, desde que tengo memoria soy una lectora empedernida. Eso sí, odiaba las lecturas que me imponían leer en el colegio y en la universidad. Si me mandaban leer "Antígona", cogía el tomo de las tragedias de Sófocles y acababa leyendo "Edipo Rey".
 
Lo primero que quiero decir de esta novela es que me ha hecho viajar años atrás, me he remontado a mi adolescencia en la cual leí "Diario de un skin". Por alguna extraña razón, ese libro me hizo tener pesadillas y nunca más volví a leer nada más sobre el neonazismo. Y sí, este es un tema que se trata en la novela, aunque no con tanta profundidad con la que me gustaría.
 
¿Y de qué va esta novela? Fundamentalmente es un drama social, en el que seguimos los pasos de varios personajes que en un principio nada tienen que ver entre sí. Los más interesantes, en mi opinión, son Eduardo y Casilda.
 
Eduardo es un joven universitario, que baila entre dos aguas. Aparentemente, un chico culto e inteligente pero por otro lado, metido en una banda de ultras hasta el cuello. Casilda, por su parte, es una anciana que fue víctima de violencia de género, que vive entre sus propios recuerdos, sus cartas, su basura emocional y física (sufre síndrome de Diógenes) y todo apunta a que será desahuciada. Ambos personajes se encuentran y se ayudarán mutuamente a poner orden en la vida del otro.
 
 
 
 

Ser mujer negra en España, de Desirée Bela-Lobedde

"Vivir en cualquier parte del mundo hoy y estar contra de la igualdad por motivo de raza o de color es como vivir en Alaska y estar contra la nieve". William Faulkner

Sé que es muy cómodo hablar sobre racismo desde mi posición de blanca y que es difícil ponerme en situación porque a mí, al menos por la raza, nunca me han discriminado. Si me gritaran por la calle: "¡Blancaaaa!"me quedaría un poco desconcertada, pero el calificativo de "blanco" no tiene las mismas connotaciones negativas que la palabra "negro". ¡Ojo! Que no he dicho que ser negro sea algo malo. No es  ni bueno ni malo, es simplemente una cuestión de melanina. La cantidad de melanina no te hace ni mejor ni peor, gilipollas hay de todos los colores. 

Y alguno dirá que ya no hay racismo, que eso era antes, que ya nadie es discriminado por su raza. Es como decir que ya no hay machismo. Claro, ya no estamos atadas a la pata de una mesa ni tenemos que pedir permiso a nuestros maridos para hacernos una cuenta en el banco. Ni tampoco tenemos autobuses especiales para negros, no vaya a ser que nos contagien algo. Ahora el racismo es más sutil (como el machismo), que te la intentan colar. Sonrisas hipócritas de "ay, pobre, que es negro". Pobre tú, que eres imbécil, digo yo. 

Desirée Bela-Lobedde es la autora de "Ser mujer negra en España", que tiene blog y canal de youtube y en este libro nos cuenta sus memorias desde la infancia. Afrodescendiente de Guinea Ecuatorial y nacida en Barcelona. ¡Oh, sopresa! Hay negros españoles. Creo que este es el equivalente a que le pregunten a alguien de Filología Clásica qué has estudiado, porque a esa pregunta va implícito que tienes que dar muchas explicaciones. ¿Eso qué es? ¿Eso para qué sirve? ¡Pero si eso no sirve para nada! "Tú no puedes ser de aquí" es la respuesta que recibe. Y entonces, empieza un interrogatorio para dar con el bisabuelo africano y comprender por qué esa persona es negra. Ya cuando conocen todo el árbol genealógico se quedan como satisfechos. Vale, sí, la emigración en España es algo muy reciente y todavía no hay  una generación grande de negros españoles. De ahí a sorprenderse... No sé si es racista o si simplemente es ser gilipollas. 

La autora aborda otro tema en el que no había reflexionado nunca: la hipersexualización de la mujer negra. Aunque bueno, hipersexualizamos a las niñas cada vez más pequeñas, ¿de qué nos sorprendemos? Entiendo que los rasgos de otra raza te llamen la atención y te resulte "exótico", tomando como referencia la definición que hace la RAE "extranjero o procedente de un país o lugar lejanos y percibidos como muy distintos del propio". Pero el término "exótico" no tiene una connotación sexual que sí se la dan.

No sé de dónde viene eso de que las mujeres negras son fieras en la cama, supongo que porque África se relaciona con lo salvaje, con lo primitivo (he dicho que se relaciona, no que yo lo piense, que os veo venir). Eso parece que lleva implícito que las relaciones van a ser mucho más intensas y que por eso se va a "permitir" cierta brutalidad. 

¿Que las mujeres negras son más sexys? Se busca un prototipo de mujer, no todas las mujeres negras son sexys. De hecho, la autora del libro dice que muchas veces le han dicho "para ser negra, eres guapa".  Relacionan negra con tetas y culos enormes, con el agujero bien cedido, labios carnosos y que las felaciones las van a hacer con más ganas que una blanca. Eso es lo que buscan en una mujer negra. Ni más o menos. Algo denigrante y machista para la mujer. 

Luego otra, que son mucho "más complacientes". Pero eso no solo lo dicen de las negras, sino de las latinas. Los hombres, en su imaginario, buscan un ideal de mujer sumisa, que esté calladita sin rechistar, que friegue y que se abra de patas cuando le plazca al señor. Y claro, la mujer blanca occidental cada vez se aleja más de ese ideal que le viene bien al hombre y prefieren mujeres que provienen de países menos avanzados en mentalidad.

Hay un aspecto que me ha llamado mucho la atención, el del pelo de las mujeres negras. Lo primero, es que dice la autora que los blancos tenemos cierta fijación con tocarles el pelo. A mí me da asco tocar los pelos ajenos y todavía más que me lo toquen a mí. Pero desgraciadamente, hay muchas personas invasivas, que invaden tu espacio vital. No sé si es racismo o mala educación. Otra cosa, es la presión social por hacerse estropicios y salvajadas en el pelo para tener un aspecto más "occidental", como las trenzas, alisados..Aun no me ha quedado claro qué tiene de malo el pelo afro natural y me alegro de que la autora desde su blog dé consejos sobre cómo cuidar el pelo afro.

En definitiva, creo que es un libro necesario para entender la sociedad y los microracismos. Todos tenemos que desaprender, eliminar expresiones racistas de nuestro vocabulario, expresiones como "un negro que me abanique", "me tienes negro", "merienda de negros". Sé que es difícil porque las tenemos muy interiorizadas pero tenemos que hacer un esfuerzo para vivir en una sociedad más tolerante.

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