viernes, 21 de diciembre de 2018 |

De Eros a Psique y de la bella a la bestia (Especial Navidad)


"Debes aprender, dice la canción, que antes de juzgar tienes que llegar hasta el corazón."


Todo está inventado. Lo de ser completamente original está difícil. Los escritores beben de los libros que han leído, de la música que han escuchado, de las películas que han visto, de sus experiencias. Es decir, si analizamos cualquier obra y la analizamos podremos ver pedacitos de otras historias. Hay quien achaca a la factoría Disney de no ser originales porque trasladan cuentos clásicos, novelas infantiles, etc. a la gran pantalla. Y aquí me sale mi vena filológica, esa vena que parece estar enterrada - y que se entierra más cuando veo un texto en latín- pero florece como una flor campestre cuando se trata de indagar acerca del impacto de un aspecto de la Grecia Clásica en el mundo moderno. Y ahora os estaréis preguntado, ¿qué tiene que ver todo esto con "La bella y la bestia"? Todo tiene que ver.

¿Sabíais que el cuento de "La bella y la bestia" está inspirado (libremente) en el mito griego de "Eros y Psique"? Por si hay alguien en la sala que no conozca el mito, se lo explicaré con mucha amabilidad (porque si os llamo imbéciles, os ofendéis). Dicho mito nos lo cuenta Apuleyo en el "El asno de oro".
 Autor latino del siglo II a.C. nos trae esta biografía de la transformación en asno de Lucio, en la que además está integrado el mito de “Eros y Psique”. Creo que es la única referencia literaria antigua que tenemos, si alguien conoce otra, que me lo deje en los comentarios.
 
La historia nos cuenta que el rey de Anatolia tenía tres hijas bellas, pero la menor, Psique, lo era mucho más. Era tan hermosa que ensombrecía la belleza de las otras dos (vamos, como yo ensombrezco la guapura de mi hermana). Los hombres la trataban como si fuera una diosa y temían pedirle matrimonio. De hecho, había alguno que pensaba que era la reencarnación de la propia Afrodita.
 
Por consiguiente, la propia Afrodita tenía envidia de la joven y envió a su hijo Eros (Cupido de toda la vida, para el que no lo sepa) para que le lanzara una flecha que le hiciera enamorarse del hombre más feo y monstruoso que encuentre. Sin embargo, Eros cayó rendido ante Psique y se enamoró de ella. Por lo tanto, lanzó la flecha al mar.

Los padres de Psique estaban un poco hartos porque no eran capaces de encasquetar a la chica a ningún hombre. El oráculo, que era como la Esperanza Gracia de la Antigüedad, les vaticinó que se casaría en la cima de una montaña con un monstruo venido de otro mundo.
 
Así que, como es normal en los cuentos, procedieron a abandonarla en el bosque. Ella aceptó su destino con amargura. ¿Qué iba a hacer? Se quedó dormida y el viento Céfiro la llevó al palacio de Eros. El dios apareció ya convertido en su marido y todo (se ahorraron los gastos de la boda) pero a ella no le parecía ningún monstruo. De hecho, era un hombre muy amable. Solo había un problemilla en todo esto, solo aparecía por la noche y a oscuras no pudiendo ver su rostro. Él le advirtió de que si le veía, haría una noche sin mañana y no le volvería a ver.

Al cabo de unas semanas, Psique echaba de menos a su familia y Eros permitió que sus hermanas vinieran de visita.  Las hermanas, por envidia cochina, empezaron a meter la puntillita intentándola convencer de que su marido tenía forma de serpiente. Las hermanas la convencieron para tramar un plan que consistía en cortarle la cabeza. Se dejó convencer pero cuando alumbró su rostro con el candil (porque es difícil cortarle la cabeza a una persona sin verla) mientras dormía, descubrió que era una horrible serpiente, sino que era un joven apuesto. Se puso nerviosa y derramó cera sobre Eros
La joven, rota de dolor, vagaba por el mundo hasta acabar en las garras de la maliciosa Afrodita, que por pura envidia la secuestró y la torturó. Pero Psique no dejó de suplicarle que le devolviera a su amado. Y como la suegra era mala pero no tanto, accedió. Aunque había un pero. Le puso cuatro pruebas, casi imposibles para un mortal. Superó las tres primeras y la última consistía en ir al inframundo para pedirle a Perséfone que guardara en una caja un poco de su belleza. Tras una larga Odisea, lo consiguió. Creo que no hace falta decir que tenía prohibidísimo abrir dicha caja y que cayó en la tentación. Esto le hizo caer dormida pero su amado Eros acudió en su auxilio y la despertó mediante una flecha. Y bueno, se casaron y Psique fue convertida en inmortal y fueron felices y comieron ambrosía.
 
Vale, así de primeras no se parece mucho a la versión de Disney, aunque hay algunos elementos comunes. Pero como debéis imaginar, la versión que todos conocemos no es la original.
  
Supongo que habrá versiones más antiguas del cuento pero la tradición francesa nos remonta a 1740 y a Gabrielle Suzanne de Villenueve. En vez de un cuento es una novelita corta de unas doscientas páginas en la que tanto el pasado del príncipe y de la Bella tienen una vital importancia. A grandes rasgos, nos cuenta la historia de la hija del rey de las Islas Felices, que está casado con un hada perversa que quiere matar a la chica. Por lo tanto, el buen hombre no tiene más remedio que esconder a su hija en una familia de mercaderes que ya tiene un puñado de hijos.
 
Mientras tanto, el príncipe protagonista no tiene padre y la madre tiene que encargarse de los menesteres y asuntos de palacio, aparte de librar las batallas. Por lo que deja a su hijo al cuidado de un hada (y mira que casualidad que resulta ser la misma tipeja). Cuando el príncipe se hace mayor, el hada le declara su amor y este la rechaza. Y adivinad, lo convierte en bestia.
 
Sin embargo, la versión más conocida del cuento es atribuida a una tal Joanne Marie Leprince. Reduce la novela en unas quince páginas. Tiene una intención moralista y es un cuento pedagógico en el que se entremezclan la religión y lo básico que todo niño buen educado debe conocer. Se postula que la finalidad del cuento podría haber sido calmar los temores de ciertas jóvenes que tenían que casarse con hombres mayores.
 
Pues bien, resulta que Bella es hija de un mercader adinerado y tiene dos hermanas y tres hermanos. Las otras dos chicas son malas y envidiosas (¿os suena?) mientras que Bella es la más hermosa, la más dulce y la más simpática. Como nos cuenta Disney, Bella es una lectora empedernida. El padre pierde todos sus bienes en un naufragio y por eso se tienen que amoldar a una vida más humilde de campesinos. Sus hermanas trinan porque han perdido su estatus.

Un buen día avisan al padre de que han encontrado restos de un naufragio entre los que podrían encontrarse sus posesiones. Las hermanas de Bella estaban locas de contentas porque iban a volver a ser ricas. Le piden a su padre que les traiga vestidos y joyas, mientras que Bella le pide una simple rosa. Y la que se lía por la puta rosa.
 
Desgraciadamente, no resultó ser el cargamento del padre y además, para más inri, el señor se perdió de vuelta a casa pero encuentra un camino iluminado que lo lleva a un castillo. Entra y tiene una mesa preparada con alimentos, una cama donde dormir. Al día siguiente, tenía sus ropas lavadas y planchadas. Cuando iba a marcharse, de repente ve un rosal y se acuerda de la promesa que le había hecho a Bella. Entonces, aparece la Bestia y casi lo mata. El mercader le cuenta su historia y hacen un pacto: tiene que regresar a casa y traer en su lugar a Bella o regresar él. Bueno, pues como resulta que Bella de buena es tonta, decide ir ella.
 
La Bestia se enamora de Bella y acude todas las noches para verla cenar hacia las nueve de la noche. Cada noche le pregunta a ver si se quiere casar con él y esta lo rechaza amablemente, con ese tópico de “es que solo te veo como un amigo”. Tres meses después, la joven echa de menos a su familia y la Bestia le permite ir durante ocho días a visitarlos, pero solo durante ocho días, sino se moriría. En modo chantaje emocional y manipulador, “si no vuelves, me dejo morir”. Le regala un anillo que permite viajar.
 
Regresa a su casa y a las hermanas les va bastante mal con el marido que les ha tocado. Y como son unas envidiosas porque a ella no le iba mal con la Bestia, la manipulan para que se quede más días. Pero un día tiene un sueño en el que ve a la Bestia moribunda y decide regresar. Por eso decide regresar. Lo encuentra medio muerto entre los rosales porque había dejado de comer y se había dejado completamente. Decide casarse con él porque era un buen partido. Acto seguido se transforma en príncipe.
 
Para concluir este cuento, era una prueba que le había puesto un hada a la Bella para ver si sería una buena reina. Ahí es nada.
 
 
En primer lugar y antes de centrarme en las dos historias expuestas, tengo que mencionar un grupo de cuentos en los que encajaríamos el mito de "Eros y Psique" y "La bella y la bestia", los denominados "Cuentos del animal-novio/a". Creo que no es necesario explicar una serie de cuentos en los que su principal característica es que el novio/novia del protagonista es convertido en animal. La verdad es que he encontrado poca información al respecto, así que si alguien tiene fuentes, que me las ponga en los comentarios.
 
Estos cuentos tienen tres características principales:
 
1) No sabemos por qué el joven ha sido convertido en animal.
2) Sí sabemos que fue una bruja o un hada quien realizó el hechizo, pero no recibe ningún castigo.
3) El padre obliga/propicia el matrimonio entre la joven y el animal.
 
La primera característica nos lleva a saber que la transformación sucedió en un pasado remoto. Esto a algunos expertos les hace pensar que es una manera de simbolizar la represión sexual. Hay que tener en cuenta que en aquella época se inculcaba la idea de llegar virgen al matrimonio. Que el sexo solo es bello y hermoso con amor y dentro del matrimonio, lo demás es similar al instinto animal.
 
El hada o la bruja convierte al joven en animal hasta que conoce el amor verdadero y entonces sí es adecuado mantener relaciones sexuales. En las historias en las que el animal es un joven no existe la figura de la madre. El hechizo debe romperse mediante el amor y a devoción enamorándose la joven de él. Para que esto ocurra, ella tiene queque transferirle a él el vínculo que lo unía a su padre. Lo que permite la unión con la bestia es el amor hacia su padre (arranca la rosa por ella y esta se cambia por él). En los cuentos en los que el animal es una chica, el joven mediante el valor y su heroísmo hace que se vuelva a convertir en humana (el chico rescata a la chica).

En la mayoría de los cuentos de Occidente el animal es de sexo masculino. El tipo de animal cambia según el cuento: una serpiente, un cerdo, un asno. Y la intencionalidad puede ser que las mujeres superen la idea de que el sexo es algo terrible y parecido a un animal. Los animales de sexo femenino no son repugnantes ni asquerosos. En los cuentos de hadas, el sexo sin amor es similar a un animal. Pero solamente cuando el animal es masculino se representa como algo brutal.

Centrándonos en "Eros y Psique", este mito nos cuenta las terribles consecuencias de intentar acelerar el amor y sexo. En esta historia también el sexo está presente, pero no de forma muy evidente. Por ejemplo, las flechas de Eros provocan el deseo sexual. Otro ejemplo de esto, es lo rápido que se deja convencer Psique por sus hermanas para matar a su esposo. Esto representaría los sentimientos negativos que tiene hacia el sexo y la pérdida de la virginidad.

En cuanto a "La bella y la bestia" la rosa cortada simboliza, como supondréis, la pérdida de la virginidad. Tengo intención de escribir una entrada sobre la simbología de la rosa en la literatura (sí, en 2019 vais a tener cuentos de hadas para rato) así que no quiero extenderme mucho. El complejo de Edipo (o de Electra, más bien) está presente en esta historia y en el desenlace Bella deberá de cortar el lazo que le une a su padre y entregarse a la bestia.

Otro punto interesante que me gustaría destacar de esta historia, aunque se puede ver en otras, es el cumplimiento de la fantasía narcisista de la protagonista. El palacio es aquel sitio donde se cumplen sus deseos, donde puede hacer lo que quiera, donde no tiene obligaciones. ¿Qué niño no quiere eso, una vida sin responsabilidades ni obligaciones, sin nadie que le diga lo que tiene que hacer? Pero esa vida, obviamente, se tornará en algo vacío y monótono y no es hasta que acude donde su padre cuando se da cuenta del amor que siente hacia la bestia. Solo cuando regresa al palacio deja de ver el sexo como algo repugnante y empieza a verlo como algo hermoso. Los expertos dicen que es necesario que los niños y jovencitos vean el sexo como algo repulsivo para evitar el incesto y no romper la estabilidad familiar.

Me he dejado mucha información en el tintero y temas que se podrían abordar a partir de este cuento. Si queréis otra entrada, pedídmelo en los comentarios. Si os ha gustado, seguidme en mi blog y en mis redes sociales.


 
sábado, 15 de diciembre de 2018 |

Pippi Calzaslargas, de Astrid Lindgren

"No te preocupes por mí, que yo sé cuidarme solita"

Las niñas ya no quieren ser princesas (y menos mal) y si lo quieren ser, no quieren que un príncipe venga a rescatarlas, ya se bajan la luna solita.

 Yo de pequeña no quería ser princesa, quería ser pirata, ninja, arqueóloga .  Quería ser como Indiana Jones y correr mil aventuras. Luego crecí y me di cuenta de que era demasiado vaga como para ir a hacer expediciones por el Amazonas y decidí hacerme filóloga, que para eso no hace falta mover el culo de la silla.  También hubo una época en la que quería ser como Pippi Calzaslargas y quería llevar dos trenzas como ella. Mi madre, fiel a sus principios, se negaba a hacerme dos trenzas o dos coletas porque eso era de "niña tonta". A cambio, me hacía una cola de caballo bien alta y bien apretada, impidiendo que me llegara la sangre al cerebro, como las que llevan las chonis. Mi madre debe de pensar que es mucho  mejor ser choni que tonta. Ser tonta  no implica ser choni pero mi madre no sabe que ser choni implica ser tonta. Así que fui una niña choni tonta a disgusto.

Hace pocos meses en una expedición a una librería (sí, a ese tipo de expediciones sí voy porque me pillaba de camino al trabajo, sin desviarme mucho) me topé de casualidad con un volumen cantoso, amarillo canario y el lomo morado, con una imagen de una niña con el pelo rojo vivo. Era la reedición de Blackiebooks (no, no les hago publicidad) de Pippi Calzaslargas. El resto de la historia los que sois lectores de corazón ya lo sabéis, ves un libro, Cupido te lanza una flecha y te enamoras. De repente notas un impulso, contra tu voluntad. Tú no quieres que eso suceda, pero agarras el libro con fuerza, para que nadie te lo quite y vas con decisión a pagarlo. No llevas dinero en efectivo pero tiras de tarjeta. Ya pensarás después como haces frente a los gastos que tienes. ¿A alguien le suena? Eso, señores, es el famoso amor a primera vista. No es hacia un hombre, es hacia una nueva historia que vivir, en la que sumergirte.

El personaje de Pippi Calzaslargas vio la luz por primera vez en 1945, creado por Astrid Lingreen. La hija de la autora, estando enferma, le pidió a su madre que le contara una historia de una niña llamada Pippilotta Viktualia Rullgardina Krusmynta (traducido algo así como Pippilotta Delicatessen Persiana Hierbabuena, agárrense que vienen curvas) y así nació este personaje. Enseguida, la sociedad empezó a llevarse las manos a la cabeza y la novela fue prohibida en diversos países, entre ellos España. Consideraban a Pippi una niña impertinente, maleducada, deslenguada y poco pedagógica.

 Sabemos que las niñas tienen que obedecer sin rechistar y son más bonitas cuando están calladas. Igual por eso asustaba tanto esta niña pelirroja. ¿Una niña independiente? ¿Una niña que no necesita de un hombre? ¿Una niña que se salva sola? ¿Una niña con más que fuerza que el hombre más fuerte del mundo? ¿A dónde vamos a parar?

¿Pippi Calzaslargas es un mal ejemplo? ¿Tom Sawyer es un ejemplo de conducta acaso? ¿El problema es que Pippi no tiene un adulto que se haga cargo de ella? Podría mencionar varios niños huérfanos de la literatura que mediante el ingenio y la picaresca tienen que buscarse las habichuelas para sobrevivir. Pero claro, son niños y futuros hombres. No podemos hacer que las niñas piensen que pueden ser independientes, que eso es corromper a las féminas y desviarlas de su cometido en la vida: casarse y lavarle los calzoncillos a su marido.

Para el que no se acuerde de la serie (porque doy por hecho que habéis tenido infancia y la habéis visto) la trama gira entorno a Pippi y a sus dos vecinos, Tommy y Annika. Pippi es una niña huérfana de madre cuyo padre es pirata y por eso ha viajado por todo el mundo. Vive la vida que todo niño querría vivir: sin obligaciones ni responsabilidades. Sin horarios, sin tener que ir a la escuela. ¿Podría ser que la autora quisiera reflejar una anarquía en su obra? Quien sabe.

 La novela es recomendada a partir de nueve años, aunque ya sabemos que la edad es muy relativa. Está estructurada en capítulos cortitos con una historia nueva en cada uno de ellos. Una lectura divertida, entretenida y fácil, además de hacernos retroceder a nuestra infancia. Desde una perspectiva adulta te das cuenta de algunos aspectos que de niño no te diste cuenta.

Y vosotros, ¿habéis leído la novela? ¿veíais la serie? Déjamelo en los comentarios, y no olvidéis seguirme en mis redes sociales y en el blog.



viernes, 23 de noviembre de 2018 |

Bohemian Rhapsody

"One by one, only the good die young. They´re only flyin´ too close to the sun. And lifes goes without you"

El cine ya no es lo que era. Y esto lo podemos extrapolar también a la música. A este mundo que ha sido invadido con el reggaetón y grandes artistas como Pablo Alborán, Malú y Antonio Orozco (nótese el sarcasmo). La música se ha convertido en algo puramente comercial, en productos de diseño prefabricados. Seré rara, pero sigo prefiriendo escuchar a los Beatles que el dichoso "Despacito". Por eso creo que la película de Bohemian Rhapsody era necesaria, para volver a poner de moda a Queen y sobre todo a Freddie Mercury. Y alguno se me echara encima por decir esto, pero a Queen le hacía sobresalir la voz especial y única de su vocalista, y sobre todo la conexión que tenía con su público y la forma de transmitir. Su muerte prematura ayudó a mitificarlo, convertirlo en más que una estrella de la música, lo convirtió en leyenda. 

El título de la película hace alusión a la canción Bohemian Rhapsody, considerada por muchos críticos la mejor canción de la historia, para otros un batiburrillo sinsentido. Aunque en mi opinión no es ni de lejos la más conocida de la banda, son muchísimo más conocidas We will rock you o We are the champions (ambas se han convertido en himnos deportivos), creo que es la que más identifica a Queen. Esta canción fue compuesta en 1975 y es muy cercana a una rapsodia en cuanto a composición. Consta, por este orden, de una introducción a capella, una balada, un solo de guitarra, una segmento de ópera, una parte rockera y por última, una coda. Existen múltiples interpretaciones de su significado, el propio Mercury se llevó a la tumba el significado que le dio. Pero creo que ver a Freddie Mercury cantar al piano eso de "Mama, just killed a man, put a gun against his head" (mamá, acabo de matar a un hombre, le apunté con una pistola en la cabeza) es magia.

En cuanto a la película, hay algunos aspectos que me han gustado y otros que no tanto. Lo que más me ha gustado ha sido la elección del actor Rami Malek para el papel de Mercury. El parecido es asombroso, no me extrañaría nada que fuese nominado al Óscar. Malek nos lleva de la mano durante todo el film, desde los inicios de la banda hasta el concierto de Live Aid en 1985, haciéndonos revivir los veinte minutos más épicos del rock. O hacernos vivirlo por primera vez porque yo en 1985 ni siquiera había nacido. 

Los fans de la banda se quejan de las inexactitudes cronológicas y bueno, hay que tener en cuenta que es una película y no un documental. Creo que los datos que han cambiado han enriquecido la película y le han dado más fuerza dramática. Lo que menos me ha gustado a mí es que han pasado muy de puntillas por la mentalidad de Freddie Mercury. No se han mojado, en mi opinión. No se profundiza en el personaje ni se atreven a mostrarnos su parte más turbia, sus excesos, las drogas y el sexo desenfrenado. Tampoco nos muestran sus últimos años ni su muerte. Se queda muy light, muy para todos los públicos. Ya que haces una película biográfica, muestra todo: lo malo y lo bueno. Casi treinta años después no se va a ensuciar su imagen (sobre todo porque esa parte de su vida es conocida). 

En definitiva, una película que merece ser vista y pagar la entrada. Como película es más que correcta, entretenida, con buena música, emotiva y con la actuación estelar del protagonista. Imposible no sentirse volar del asiento con la canción We are the champions en el concierto de Live Aid. 

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sábado, 10 de noviembre de 2018 |

De la mano (Testimonio de una enfermera), de Christie Watson

Mi familia suele bromear fantaseando con cómo sería yo de enfermera o en algún trabajo en el que implique tener que cuidar de otros. Cierto es que no tengo mucha empatía con los demás, no creo que se me diera bien ser enfermero o auxiliar de enfermería. En realidad, no creo que se me diera bien ningún trabajo que estuviera intrínsecamente relacionado con las personas. Soy una misántropa de la vida. Eso no quita para que no valore el trabajo de las personas que dedican su vida al cuidado de otras. 

Cuando el grupo editorial "Me gusta leer" me ofreció este ejemplar que acaba de salir a la venta (o acababa, ya que me he demorado un poco en la lectura) me pareció interesante, sobre todo porque me gusta mucho leer testimonios de mujeres. Sí, yo he leído grandes títulos de la literatura como "No sin mi hija", "He sido una mujer maltratada" y "Quemada viva".

Lejos del estilo cómico de "Enfermera saturada" (que no es mucho de mi agrado, quizás al no ser del gremio hace que no me identifique mucho con lo que cuenta), Watson nos lleva "de la mano", nunca mejor dicho, a través de sus veinte años de profesión. Me parece simpática la manera que ha tenido la autora de arrancar la obra relatándonos parte de su infancia y de cómo soñaba con profesiones que nada tenían que ver con la enfermería.

Realmente, llega a esta profesión un poco por el azar del destino. Después de dar tumbos en varios trabajos, llega a un centro de personas discapacitadas y por primera vez, siente que está haciendo útil que la realiza como persona. Así comienza su historia, nos cuenta en primera persona los entresijos de la profesión. Y aquí no hay censuras, nos hace un retrato fiel de su trabajo, así que si eres de poco estómago, este libro no es para ti. Si eres morboso, este es tu libro. Además, nos cuenta su experiencia con la muerte (enfermos terminales y cuidados paliativos) y la vida (asistencia a partos). Nos muestra injusticias inevitables, niños con enfermedades terribles y que mueren. En definitiva, nos muestra el día a día, que a nosotros nos parezca muy lejano que una niña de cinco años como Tia (que menudo nombre) tenga un tumor en la cabeza, que un niño tenga que someterse a una operación cerebral por un caso grave de epilepsia, no significa que no sea algo cotidiano en un hospital. 

Pero creo que el mensaje más importante que quiere transmitir la autora es que trabajo va mucho más allá que poner inyecciones o suturar heridas. A las enfermeras (y enfermeros, por supuesto) también se las llama "ángeles blancos" por la labor tan importante que hacen. Aunque bueno, eso es generalizar. También hay personas incompetentes ejerciendo como enfermeros y con muy poca psicología. Algún día contaré mi experiencia con la enfermera de pediatría, que me dio un cursillo acelerado sobre el sexo anal.

Por último, quiero destacar una cosa que me ha llamado mucho la atención sobre la edición del libro. Creo que no hay una sola coma bien puesta en ninguna página. Vale que las comas, en algunos casos, sean muy subjetivas. Pero son casos muy llamativos en los que se ve a la legua que chirrían. Y soy una #GrammarNazi pero cuando me adentro en las páginas de un libro no suelo fijarme en los aspectos gramaticales ni ortográficos, a no ser que sea algo especialmente llamativo. Por supuesto, no es culpa de la autora ya que se trata de una traducción. Ha sido error de la persona que ha corregido el texto y del editor que ha dado el visto bueno. Hago un llamamiento por si la editorial despide al corrector y quisiera contratarme a mí. 

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lunes, 5 de noviembre de 2018 |

Los niños que no van al colegio

No soy muy fiel a la televisión, no encuentro programas que sean de mi interés y Netflix lo tengo un poco en el olvido. Prefiero leer a las series, pero como plataforma de entretenimiento uso Youtube. Me ofrece contenido que la TV no me ofrece. 

Así conocí a Sara Inisterra, youtuber que por inspiración de canales del palo de Verdeliss se ha subido al carro de vender la intimidad de sus hijos (menores) como medio de vida. Por casualidad, me topé con un vídeo que se titulaba "¿Por qué no llevo a mi hija al colegio?". Para el que no tenga constancia de ello, porque sorprendentemente hay personas que no conocen este dato, en España la escolarización no es obligatoria hasta los seis años, es decir, hasta Primaria.  Es una decisión muy personal y que no se puede tomar a la ligera y se deben analizar muy bien sus ventajas y desventajas. Como padre o madre hay que preguntarse si en casa van a poder suplir esas carencias que podrían llegar a tener frente a sus compañeros en un futuro. 

Los argumentos que expone esta mujer, en mi opinión, no hay por dónde cogerlos. Expone que su cometido en la vida es ser madre, crecer como madre y no aspira otra cosa. Es una opción como otra cualquiera, hay que respetarla aunque no la comparta en absoluto. No soy madre pero si llegara a serlo, me aterrorizaría la idea de ser solo madre. Que mi vida fuese eclipsada por mi prole y que mi vida entera girase entorno a mi maternidad. No disponer de tiempo para leer, para seguir formándome y expandiéndome como persona.  Pero bueno, ese no es el caso.

El caso es que la tal Sara no quiere perder tiempo de estar con su hija. ¿Eso no es egoísmo? Privar a su hija de la educación para realizarse ella como madre. Y si me dices que es una persona con estudios de educación infantil o de psicopedagogía, pues vale. Pero es una persona que dice que habiendo cuadernillos Rubio en el Carrefour, ¿para qué va a ir su hija al colegio? Y además, si se puede descargar fichas por Internet. Con dos cojones. Creo que no hace falta tener una titulación universitaria para enseñar a un niño a contar del uno al diez, pero sí que hace falta para detectar problemas de aprendizaje o psicomotrices. Es como decir que para qué vas a ir al médico si ya te puedes autodiagnosticar con Google. Soy la primera en meterme con los estudiantes de magisterio (desde el cariño, claro) pero me parece que tienen una labor y una responsabilidad muy grande, mucho mayor que la de un profesor de Secundaria o de Universidad.

Un comentario de este vídeo mencionaba el homeschooling, la educación en casa. Esos niños que son educados por sus padres en el hogar.  Esta práctica en algunos países es completamente legal y extendida, sin embargo en España no está muy clara la legalidad. Podríamos considerarla alegal, que baila entre dos aguas. Por un lado, la escolarización entre los 6 y los 16 años es obligatoria pero el Tribunal Constitucional en 2010 resolvió que la "invocada facultad de los padres de elegir para sus hijos una educación ajena al sistema de escolarización obligatoria por motivos de orden pedagógico no está comprendida en ninguna de las libertades constitucionales"

¿Cuál es la principal razón por la que estoy de acuerdo con este movimiento? Porque el sistema educativo que tenemos en este país está podrido, aparte de obsoleto. La sociedad ha cambiado y ahora tenemos unas necesidades distintas. Estamos totalmente digitalizados y tenemos la información a nuestro alcance en cualquier momento. No es importante memorizar datos, ¿qué sentido tiene memorizar la lista de los reyes Godos si todos tenemos móvil acceso a Internet? ¿No es más útil enseñar cómo filtrar la información y cómo manejarla? Tampoco le veo ningún sentido a memorizar contenidos como un loro, vomitarlos en un examen para que después caigan en el olvido.

En el colegio se estudia pero no se aprende, que son dos conceptos totalmente distintos. Y este método tan maravilloso que tenemos tan solo es aplicable al alumno "estándar". Últimamente se hace mucho hincapié en la atención a la diversidad pero no lo suficiente. Si tienes un hijo con síndrome de Asperger, disléxico o algo similar, enseguida buscarán recursos y soluciones. Pero si tienes un hijo con altas capacidades, no le van a hacer ni puto caso, cuando estos niños también tienen necesidades especiales.

Voy a contaros un poco mi experiencia como alumna. A mí me encanta aprender, el problema es que no me gusta estudiar (como he dicho, son dos cosas distintas). Me gusta buscar información por mi cuenta sobre temas que son de mi interés y como sabéis, mi pasión es la literatura. Muchas veces lo he contado en el blog, yo en quinto de primaria comencé a leer a Stephen King y empezaba a descubrir obras clásicas como Platero y yo. Mi nivel de lectura y de comprensión siempre fue muy superior al de mis compañeros, así que algunos pensaréis que llevaba una gran ventaja sobre ellos porque la base de la educación es la comprensión. ¿Yo era brillante en el colegio? Rotundamente no. Lo primero, me aburría en clase como una ostra. Y no, no porque me crea superinteligente y superior al resto de la humanidad y que me aburriera porque ya lo sabía todo. No, nada más lejos de la realidad. En serio, para mí era un calvario estar sentada en una silla durante ocho horas escuchando al profesor, no me eran nada productivas esas horas. Estudiar no se me daba bien tampoco, no creo que tenga problemas para memorizar ni para aprender, pero sí de concentración. No me cuesta ponerme a leer y comprender los temas, hacer resúmenes, esquemas pero cuando llega el momento de repetir como un lorito y meter con un embudo conocimientos en mi cabeza es un suplicio.

La Universidad la recuerdo como un calvario, además tenía el problema de vivir bastante lejos (tres horas de viajes todos los días) y unos horarios criminales. Después de dar muchos tumbos, tomé la mejor decisión que pude tomar y fue quedarme en mi puta casa y no ir a clase. Porque, ¿para qué iba a ir a clase si a mí ese tiempo que pasaba allí no me era productivo? ¿a estar ocho horas mirando la pared para luego llegar a casa reventada? Yo con mi buena voluntad me ponía en la mesa a estudiar pero ya no me daba a esas horas la cabeza. Así me inicié en la "educación a distancia", iba a clase a los exámenes y punto. Me descargaba de la web el temario que tenía que preparar y me imponía mi rutina. Si tenía dudas, me las resolvía yo misma mirando en los manuales o en Internet. Aprendía a mi ritmo sin perder de vista los objetivos. Después de la facultad todo lo he hecho a distancia.

Supongo que esta es una de las razones que llevan a unos padres a tomar la determinación de educar ellos mismo en casa. Eso sí, no creo que cualquier padre está capacitado para ello ni que sea la metodología adecuada para cualquier niño. He estado investigando un poco sobre esto, viendo distintos canales sobre familias de homeschoolers y la verdad es que me ha parecido muy interesante. Algunos optan por seguir el currículum establecido por el Estado, a su manera, pero se proponen alcanzar las competencias de cada nivel. Eso sí, a su particular manera y haciendo al niño partícipe de su propio aprendizaje. Por ejemplo, había una familia que los martes dedicaban una hora a conocer un país del mundo y sus costumbres. Cada niño investigaba por su cuenta sobre festividades, comidas típicas, idioma, vestimenta, cada uno a su nivel.

Además, se tienen muy en cuenta los intereses del niño. Por ejemplo, si alguien estudia la Antigua Grecia puede sentir más inclinación sobre la mitología, la literatura, la historia, las costumbres, etc. ¿Por qué no dar rienda suelta a la curiosidad por aprender e investigue sobre aquello que sea de su interés? Sí, hay que tener unos conocimientos básicos. Pero, ¿alguien se acuerda de lo que estudió en el colegio? ¿Os acordáis de las etapas de la Antigua Grecia? ¿Os acordáis en qué siglo vivió Alejandro Magno? Sin embargo, lo que se aprende con ganas no se olvida.

¿A vosotros qué os parece eso del homeschooler? ¿Qué pensáis de la educación actual? Contádmelo en los comentarios.

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