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sábado, 13 de julio de 2019 |

La sirenita

"I wanna be where the people are, I wanna see,
Wanna see 'em dancing, walking around on those

What do you call 'em? oh, feet!"
Part of your world


Ya sé que no me paso mucho por aquí últimamente, y es que ando sumergida en la ardua tarea de aprender idiomas (puede que en algún momento haga una entrada acerca de mi odisea con el inglés). Lo primero que tengo que decir es que no escribo esta entrada para aprovechar la polémica surgida por las redes sociales debida a que Halle Bailey interpretará a Ariel en el live action de La sirenita". De hecho, los apuntes de esta entrada llevan varios meses rodando por mi escritorio y por falta de tiempo- y de ganas, lo reconozco- hasta hoy no me he animado a darles forma.

Os sorprenderá saber - nótese la ironía- que el cuento de Andersen (1837) bebe de la mitología griega, más concretamente del mito de Eco. Resulta que la joven Eco era una oréade, un tipo de ninfa que protegía las cuevas y las montañas de Grecia. Su principal característica era que tenía una hermosa voz. Ya sabemos que si fulmináramos de la mitología griega los escarceos de Zeus, nos quedaríamos con poquita cosa. Así que, en el "mito de Eco" también tenemos a Zeus en escena: el susodicho solía bajar al mundo de los mortales a encontrarse con sus amantes, mientras tanto se servía de Eco para entretener a su esposa Hera. La persuadía contándole historias con su hermosa voz. Pero un día, Hera se dio cuenta del engaño y castigó a la ninfa: Eco no podría hablar por voluntad propia, no tendría control sobre su voz, solo podría repetir palabras que había oído anteriormente.

Por esta razón, Eco se retiró al campo, a vivir en una cueva (y ahora se me viene a la mente la canción de los Mojinos Escozíos de "la cueva del eco")  y se enamoró perdidamente de Narciso. Este joven fue dotado de gran belleza y Tiresias, adivino ciego (es muy curioso que en la literatura los adivinos siempre son ciegos), predijo que el verse reflejado en un espejo le llevaría a su propia perdición. Así que su madre lo alejó de los espejos y este creció ignorando su belleza y se volvió un chico muy introvertido. Un día, caminando llegó hasta la cueva en la que vivía Eco, y esta al verlo, quedó prendada de él. Narciso solía recorrer el mismo camino a diario y Eco, a escondidas, lo esperaba para poder contemplarlo. Pero un día, Narciso descubrió a la ninfa cuando esta pisó una rama seca. Él inició una conversación con ella aunque ella solo podía repetir sus últimas palabras. Con la ayuda de los animales, pudo declarar su amor y Narciso, no solo la rechazó, sino que se burló de ella. Eco no pudo soportarlo, y se encerró en un lugar solitario y se desintegró en el aire, quedando solo su voz, la cual repetía las últimas palabras de quien hablara (es decir, el eco). Némesis vengó la muerte de Eco e hizo que este viera su propia imagen y se enamoró de sí mismo.

Centrándonos en el cuento de Andersen, la historia dice así: Tritón, rey de los mares, vivía en un castillo bajo el mar y además, tenía seis hijas. El rey era viudo pero su anciana madre le ayudaba en la crianza de las hijas. De alguna forma, les llenaba de pajaritos la cabeza sobre el mundo exterior y cuando una de las sirenas cumplía quince años, se les permitía salir al exterior. La más pequeña iba a cumplir quince años y ansiaba salir a la superficie y conocer el mundo de los hombres. ¿Os acordáis de mi entrada sobre Caperucita Roja, que adentrarse en el bosque era como un acto de rebeldía en la adolescencia, era descubrir el mundo exterior? Pues aquí lo mismo. Antes de partir, su abuela le recordó que ese no era su sitio. Al salir a la superficie, vio un barco en el que estaban celebrando el cumpleaños del capitán y ella se enamoró de él. Pero, justo en ese momento hay una fuerte tormenta y el barco se hunde. La sirenita salvó al joven y lo llevó a la orilla. Quiso esperar a que se despertara pero tuvo que huir porque llegaban más personas.

La sirena volvió al mar muy triste y tras contarle a sus hermanas que se había enamorado, el rumor se corrió hasta llegar a oídos de su abuela. La anciana le explica que ese amor es imposible porque las sirenas aparte de no tener alma, viven trescientos años. Al morir, los humanos van al cielo mienrtras que las sirenas se convierten en espuma de mar. Vamos, que el tal Andersen mete aquí con calzado la religión. Por su parte, la joven, no puede tener el culo quieto y ahí que se va, a pedir ayuda a la "Hechicera de los Abismos". La bruja le ofreció un trato: su voz a cambio de un par de piernas. Con muchas condiciones: no os creáis que es como en la peli de Disney, la bruja le corta la lengua y cada paso que diera, sentiría como si cuchillas le atravesaran las plantas de los pies. Y además, si el príncipe llegara a casarse con otra mujer, ella desaparecería y se convertiría en espuma de mar. Como las mujeres somos tontas y cuando un hombre entra en escena, perdemos el norte y la cordura, la chavala dijo que sí.

Después de la transformación mediante un brebaje que le otorga la bruja, despertó en los brazos del joven y este la llevó a vivir con él a palacio. Sin embargo, el amor que sentía hacia la joven era más bien fraternal, la veía como una gran amiga. Él está locamente enamorado de la joven que lo salvó y no se da cuenta de que es la chica que tiene delante. Pero, le presentan a una princesa de otro reino y, curiosamente, esta chica sí que le recuerda a la chica que le salvó la vida. El chaval tenía que graduarse la vista fijo. Un tiempo después, la boda se celebró en el barco como en la película. Las hermanas de la sirena aparecen calvas ya que habían ido en busca de la bruja para encontrar una forma de salvarla. Habían dado su pelo a la bruja, pero ahora la joven debía de apuñalar al príncipe para ser salvada. Sin embargo, no pudo hacerlo y se suicida arrojándose al mar.  Como he dicho, las sirenas al morir se convierte en espuma. Pero, al final, resulta que tiene alma y sube al cielo (guiño, guiño). 

Por último, voy a dar unas pinceladitas sobre Propp y su "Morfología del cuento de hadas". Este señor estudió los cuentos de hadas y se dio cuenta de que más o menos, todos tenían la misma estructura y los mismos tipos de personajes (algo así como la Poética, en la que Aristóteles analiza la tragedia). 

Por un lado, Propp decía que en el cuento existen siete tipos de roles, y parece ser, que en "La sirenita" aparecen todos. Estos son: el antagonista/agresor, donante, auxiliar (objeto mágico), mandatario, héroe y el falso héroe. Empecemos por la parte obvia: la sirena protagonista es la heroína porque es quien lleva a cabo la acción y es quien busca el objeto de valor. Este objeto de valor ( o mágico) es el príncipe. Por si acaso me sale algún hombre ofendido en los comentarios, concretaremos aun más: el amor del príncipe. La princesa con la que finalmente se casa es la última en llegar y la que más roles desempeña. Obviamente, desempeña el rol de princesa pero a la vez es una falsa heroína, porque el príncipe la toma como su salvadora. Además, aunque no sea algo muy claro, podríamos decir que desempeña además el papel de antogonista o agresora, ya que ella nunca saca al joven de su engaño y esto perjudica a la heroína. Aunque el cuento no dice que este mal sea intencionado. Así que, este rol se debate entre la princesa y entre la bruja, porque las condiciones del trato son bastantes crueles. Y aparte de este rol, desempeña el de donante pues es quien le da piernas a la joven y este permite que salga del mar. Por último, la abuela sería el personaje mandatario puesto que permite y alienta a sus nietas a salir al mundo exterior. Por otro lado, en cuanto a la narración, sigue el esquema que propone Propp: salida (al cumplir quince años la joven puede salir al exterior), encuentro (conoce al príncipe y lo rescata y regresa al mar), pacto (pacta con la bruja del mar, unas piernas a cambio de su voz), reencuentro (el príncipe encuentra a la joven en la orilla del mar), ruptura del pacto (se niega a matar al príncipe) y recompensa (puede tener un alma mortal).

Quiero saber vuestra opinión acerca de algo: ¿creéis que lo que la sirenita quería realmente el amor del príncipe o tener un alma (con la iglesia hemos topado, dicen? Si os ha gustado la entrada, no olvidéis seguirme en el blog y en mis redes sociales. 


domingo, 14 de abril de 2019 |

Las horas


"A veces podemos pasarnos años sin vivir en absoluto y, de pronto, toda nuestra vida se concentra en un solo instante"
Oscar Wilde

"La señora Dalloway" es un abismo emocional. Y así empiezo la entrada de hoy, in medias res, sin previo aviso, sin anestesia. Es lo que me sugiere la obra de Virginia Woolf. Tengo que decir que es la primera vez que me ocurre esto, que termino de leer una novela y al cerrar el libro, siento la necesidad de sumergirme de nuevo en la cabeza de los personajes y de volver a empezar. Con "La señora Dalloway" no se puede dar carpetazo y olvidar, pues la historia de Clarissa permanecerá latente en los recovecos de la memoria. Pero no voy a hacer una reseña sobre esta novela sino de "Las horas", la película gracias a la que me animé a leer el libro. 

Recuerdo haber visto esta cinta cuando fue editada en DVD (¿o quizá en VHS?) recién salida al mercado. Yo tendría unos quince años y ni me gustó ni creo que tuviera capacidad para apreciarla. No es una película fácil ni de ver, ni de interpretar. 

En primer lugar, quiero decir que la película está basada en una novela escrita por Michael Cunnigham y ganadora del Premio Pullitzer. No puedo hablar de esta novela porque no la he leído, pero como dato curioso, parece ser que la propia Virginia Woolf quería haber llamado a su obra también "The hours". Y ahora me lloverán piedras por osar criticar a la autora pero creo que el título "The hours" es absolutamente brillante porque al menos, en mi opinión, el tiempo es el verdadero protagonista de esta historia. 

La película nos adentra en la vida de tres mujeres, en tres épocas distintas y en un principio da la sensación de que son tres historias totalmente desconectadas una de las otra. Pero a medida que va avanzando el relato, nos damos cuenta de que están conectadas por la misma novela y porque las tres están pasando un momento crítico en sus vidas. 

La primera de las mujeres que son presentadas es Virginia Woolf (Nicole Kidman), la aclamada escritora, perteneciente a una clase social alta y cuyo marido también es escritor y editor. Ambos montaron una pequeña editorial que en la película lo justifican para darle una ocupación a ella. No sé hasta qué punto se puede afirmar esto, pero según los expertos, Virginia Woolf podría haber padecido un trastorno bipolar. Pensad que de una autora tan renombrada no son solo sus obras de interés, sino también sus cartas y sus diarios personales. Analizando estos escritos, se piensa que podría haber padecido esta enfermedad, que por supuesto ni la habían descubierto ni la autora habría recibido un tratamiento adecuado. Esto me lleva a plantearme si en caso de haber sido tratada correctamente, esto habría influido en su obra. Me parece cuanto menos curiosos los estudios que postulan que los escritores tienen una predisposición mayor a padecer enfermedades mentales como la depresión, la bipolaridad, la ansiedad, el alcoholismo o la drogadicción. Supongo que estas personas tienen otra percepción de la realidad y tienen una sensibilidad distinta.

Aunque parece que la autora tiene una vida aparentemente cómoda, en una casa en medio del campo y de sirvientes, Virginia se muestra incomoda por su mera existencia y su posición en la vida, por las normas sociales establecidas para la mujer en su tiempo. No hace lo que se espera de ella y eso causa revuelo a su alrededor, nadie parece comprender qué le ocurre ni tampoco creo que nadie haga lo suficiente para comprenderla. Virginia está enferma, diagnosticada con depresión y por eso han huido de los suburbios londineses al campo, pues la ciudad estaba teniendo un impacto negativo sobre ella. Su inestable condición influía en su vida, en sus relaciones con los demás y en ella misma.

Virginia sufre una profunda desilusión por la vida (a veces, me recuerda a Madame Bovary). Como he dicho, no es comprendida por los demás pero necesita cuidados constantes de la gente que le rodea. Da la impresión de ser un pájaro atrapado entre barrotes, que se asfixia y se ahoga en su prisión pero no tiene la determinación ni las fuerzas para abrir la puerta de la jaula y volar. O tal vez, su forma de liberarse de sus cadenas es el suicidio. Podemos interpretar su suicidio como una protesta contra el sistema patriarcal, como un grito desesperado que da voz a las mujeres silenciadas de su época. Virginia necesita algo más que una vida acomodada, se plantea constantemente qué significa ser mujer y sabe que por su condición de mujer no tiene opción de elegir libremente su camino.

El mero acto de escribir para Virginia es una válvula de escape, de darle sentido a todo y volcar sus emociones en la "La señora Dalloway".

La segunda protagonista es Laura Brown (Julianne Moore), quien representa a la típica mujer de clase media americana. Aparentemente tiene una vida perfecta, su marido Dan Brown la adora y tiene un encantador hijo de unos cinco años. Embarazada de nuevo, Laura sufre una profunda insatisfacción hacia su mundo, no está segura de sus sentimientos hacia su marido. Sí, tiene un chalecito en California, una familia, un marido que la ama profundamente. Pero, a veces, que la vida sea como un cuento de princesas, como está establecido que tiene que ser, ni basta ni es suficiente. A las mujeres nos inculcan la idea de que ser madre y esposa es el culmen de la felicidad. Pero a todas no nos basta eso, pero a las mujeres de la generación de Laura no les han permitido ni plantearse lo que quieren en la vida.

Y ese es el drama personal de Laura Brown, que se siente incómoda en una vida que no quiere tener, que siente que va a desbordarse, que va a quebrarse. Que se hunde. Me parece que a través de este personaje, se representa muy bien qué siente una persona con depresión. Mientras que Virginia Woolf vive la depresión como una enfermedad que debe ser tratada, Laura está sumergida en ella. En la primera escena en la que aparece, la vemos preparando una tarta de cumpleaños para el cumpleaños de su marido, esforzándose por ser una buena esposa. Una buena esposa que no está segura de querer ser, se comporta con torpeza y ese pastel acaba siendo un reflejo de su estado de ánimo. Su hijo, Richie, no es un niño feliz. Se le percibe inquieto, sabe que su madre no está bien, siente el dolor de su madre pero no puede ayudarla. Laura está leyendo la novela de Virginia Woolf, que será tan reveladora para ella que le hará tomar una decisión importante.

La tercera y última historia nos sitúa en el año 2001, en la ciudad de Nueva York y conocemos a Clarissa Vaughan, que personifica una versión moderna de "La señora Dalloway". Hay tres escenas relacionadas intrínsecamente con la novela (la floristería, la casa de Richard y su apartamento). Lo primero que llama la atención es que su pareja es una mujer, Sally. Si habéis leído la novela, la tal Sally fue un amor veraniego y de juventud, mientras que en esta versión moderna, se trata de una pareja madura y consolidada. Vemos que al contrario que Laura y Virginia (quienes tienen también un acercamiento homosexual), puede dar rienda suelta a su sexualidad.

Está claro que ha tenido más libertad y más oportunidades que las otras dos mujeres. Sin embargo, la lucha de Clarissa no es contra la sociedad, sino que su lucha viene de su interior, contra ella misma. Aparentemente, lleva una vida bastante frívola, de fiestas y flores. Es una mujer fuerte, independiente y que tiene que cuidar de su familia.  Parece que se ha volcado demasiado en hacer felices y ayudar a los demás y se ha despreocupado de ella misma. Ella tiene sueños, ilusiones, enterradas bajo una sonrisa y bajo esa actitud frívola. Clarissa ha decidido por ella misma ser madre (algo que no creo que Laura Brown haya elegido) a pesar de no tener un hombre a su lado. Su hija, Julia, ya mayor parece tener una buena relación con su madre y haber tenido una infancia feliz. Que su madre sea lesbiana no parece que haya tenido ningún aspecto negativo sobre ella.

Como he dicho anteriormente, la vida de estas tres mujeres están conectadas con la  novela de "La señora Dalloway" y este hecho lo podemos relacionar con la mitología griega. Nos lleva al mito de Las hijas de Temis. Temis es la diosa de la justicia, cuyas hijas Talo, Axo y Carpo son diosas de la agricultura. Así pues, Talo es la que siembra, que sería Virginia Woolf (quien escribe la novela). Carpo es la encargada de recoger los frutos y esto lo veríamos reflejado en Laura, quien está leyendo la obra. Por último, Axo es la diosa que representa el hecho de brotar y Clarissa la representa pues ella está viviendo la novela.

El título es acertadísimo. Me gustan los títulos simples pero que estén cargados de significado. Hace referencia a todas las horas de su vida a las que se tienen que enfrentar, de una vida que no les llena, que se les hace cuesta arriba. La acción narrativa está situada a lo largo de un día en la vida de cada una de estas tres mujeres y cada una, a su manera, tomará las riendas de su vida. Virginia decide morir mientras que Laura decide huir y dejar atrás el pasado para iniciar una vida nueva. Pero está eligiendo vivir. Por su parte, Clarissa, opta por resignarse y se tiene que enfrentar al suicidio de Richard, persona en la que vive volcada.

El suicidio es un tema importante en la película. Si bien es cierto que para Virginia el suicidio es una salida, aunque no sé si era la única que tenía, no parece que se haga una romantización como suele ocurrir en el cine y en la literatura. Nos presentan el suicidio como algo deseable, con ese toque romántico, ritual. El director nos quiere mostrar a través de Richard que un suicidio deja víctimas a su alrededor y a través de Laura, que hay esperanza, si tienes las fuerzas necesarias para tener determinación.

Es una película tan cargada de simbolismo, de metáforas, con tantas lecturas, que merece la pena verla una y otra vez. Podría diseccionar durante horas la película, escribir una entrada interminable, pero he intentado señalar lo que me ha parecido, en mi opinión, lo más relevante. O lo que más me ha llamado la atención. Espero haber picado la curiosidad de alguno para que vea la película, y sobre todo para que lea la novela de Virginia Woolf.

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jueves, 7 de marzo de 2019 |

Safo de Lesbos (Especial 8M: Día de la Mujer)

No sabía muy bien sobre qué escribir este 8 de marzo. Podría hablar desde tantas perspectivas, de tantas mujeres que la historia ha tapado, podría hablar de la misoginia, del feminismo, de las sufragistas, de mujeres científicas y que cambiaron el curso de la historia. Esas mujeres cuya voz ha sido silenciada. He decidido escribir sobre Safo de Lesbos, la primera poetisa que existió o más bien, para ser más precisos, de la primera que nos ha llegado su obra. ¿Existieron antes que ella mujeres que componían poemas? Seguramente sí. 

¿Quién es Safo?

Frente a otras mujeres de la Antigüedad ficticias, como Lisístrata o Penélope o figuras idealizadas como Lesbia, Safo es una figura puramente histórica. Nació como el poeta Alceo en la isla de Lesbos, según la Suda (enciclopedia bizantina) en Éreso, mientras que un papiro de Cameleonte, en Mitilene. Los cronógrafos colocan su nacimiento hacia el año 600 a.C., igual que el de Alceo. Otros lo llevan más atrás, hasta el 612-609.

Si hacemos un recorrido por el arte, la numismática y la literatura, vemos que el alma de Safo ha quedado impregnada a lo largo de la historia en distintas áreas. Por ejemplo, en el Museo Nacional de Varsovia encontramos un vaso en el que encontramos una imagen de Safo de pie con una lira en la mano. Cicerón, por su parte, nos cuenta el robo de una estatua (atribuida al escultor Silonión), en cuya base ponía: "Mi nombre es Safo de Lesbos y superé a las mujeres en poesía tanto como el Meónida (Homero) a los hombres".

En literatura, la figura de Safo ha dado lugar a especulaciones, opiniones y prejuicios sobre su vida amorosa, atribuyéndole a diversos amantes, como Alceo, Arquíloco, Anacreonte e Hiponacte. De hecho, sabemos de la existencia de cinco o seis comedias con el nombre de Safo, atribuidas a Antífanes, Dífilo, Anfis y Timocles. También sabemos que  "Faón" de Platón, el cómico y por lo menos, otras tres con el título de "La mujer de Léucade", entre ellas una de Menandro. Pusieron sobre el escenario el supuesto romance de Faón y Safo y su supuesto suicidio arrojándose desde la roca Léucade. 

El poeta Ovidio (Heroidas, 15) escribe una supuesta carta que Safo escribe a Faón de la que se han querido extraer algunos datos fidedignos. Esto ayuda a la imagen de Safo víctima de un amor que la condujo al suicidio. Otros autores ayudaron a desfigurar su imagen, como Horacio que acuñó la expresión "Safo masculina" o Dídimo, que divagó sobre si Safo era prostituta o no. Taciano en su "Discurso sobre los griegos" la tachó de hetaira y de prostituta y dijo que enloqueció de amor y que solo cantaba sus desvergüenzas. 

Desde la Edad Media y principios del Renacimiento, los autores han analizado e interpretado la figura de Safo a su particular manera, unos ensalzándola y otros denigrándola.

¿Qué es la cuestión sáfica?

Mucho se ha divagado sobre esta cuestión. Para el que no lo sepa, se dice que Safo estaba metida en una especie de círculo de mujeres que lideraba. ¿Qué hacían? He aquí la cuestión. Barajamos tres explicaciones: 

1. Que Safo fuera como una especie de maestra. Educaría a muchachas nobles de Lesbos y Jonia. Wilamovitz pensaba que era una directora de un pensionado de señoritas de la buena sociedad que acuden a Lesbos para prepararse para el matrimonio. 

2. Que era una especie de "tíaso", un círculo de mujeres encargadas de hacer culto a alguna divinidad como Afrodita. El problema es que no conocemos ningún caso parecido en la Antigüedad. 

3. Que era una especie de burdel, con pleno dominio de libertinaje sexual femenino y Safo era una hetaira homosexual. 

La última hipótesis está totalmente descartada por ser poco verosímil. Las dos primeras podrían tener algo de fundamente pero Fernández-Galiano nos da una cuarta hipótesis, la reunión de muchachas podría ser "un grupo de amigas que se reunirían para oír versos sáficos y tal vez para cantarlos. 

Obra

Ha sido reconocida, sobre todo, por sus odas "Himno a Afrodita" y "Me parece igual a los dioses". Su obra culmina en los poemas que se mueven dentro de su círculo y que hablan de sus fiestas y celebraciones, de las relaciones entre sus miembros, especialmente en las que Safo expresa sus sentimientos, hace reflexiones personales, exhortación, celos, etc. Pero antes de llegar a esta culminación, es conveniente decir algo de la poesía tradicional y popular que cultivó.

Himnos: solo el fragmento 44 oficial o tradicional es un himno a Ártemis en el que habla la diosa, que promete su virginidad. La parte central se cantaría en una fiesta de la diosa. El fragmento 2 es una invocación a Afrodita para que venga desde Creta al bello huerto en que Safo y sus amigas celebran la fiesta, a la que se invita a la diosa. En cambio, el fragmento 17 está dirigido a Hera, aquí el centro es el mito de cómo los átridas antes de regresar a su patria, oraron en el templo de la diosa en Lesbos.

En los himnos tomó experiencia para crear un nuevo tipo de poesía. También de otros géneros populares, en parte dramático, con diálogo entre personajes que no son la poetisa. Ejemplos: palabras doloridas de la hija enamorada dirigidas a la madre; el "Poema de Faón", ese que tantas malas interpretaciones ha causado; el deseo de muerte: recuerdo de amores antiguos.

Este género nació en los cultos populares y centrado en el amor de la mujer, su duelo, su diálogo con la madre o con diversos personajes ha sido, sin duda alguna, cultivado por Safo y es raíz de una buena parte de su poesía. 

Epitalamio: son cantos de boda que Safo componía para las ricas bodas de Lesbos, canciones para los dos cortejos de boda, el de los jóvenes y el de las muchachas. 

Los poemas más personales de Safo parten de la forma del himno o del comentario de una situación u opinión, otras veces alusiones directas a una fiesta. Casi todo se centra en el amor y en otros temas como la naturaleza, la belleza, el amor y las divinidades que lo protegen. El mundo religioso está presente en fragmentos en que Safo pide a Afrodita, como el himno dirigido a esta diosa. Respeta el esquema antiguo y le pide a Afrodita que venga con su carro tirado por gorriones, igual que vino en otro tiempo y pregunta a Safo por su aflicción y le promete ayuda. El centro del poema contiene un mito sáfico que desplaza el mito tradicional, pero el esquema es el mismo.  Hay un rico decorado de epítetos ornamentales, un diálogo familiar entre la poetisa y la diosa, una gradación y un clímax. 

Además, tenemos las canciones de debate que se abrían proponiendo un tema u opinión o describiendo una situación, para concluir bien en una exhortación. Cuando el poema conservado tiene extensión suficiente domina el esquema ternario: hay que un centro que "aleja" el tema principal, lleva a un mito o recuerdo del pasado o una comparación, para "regresar en el epílogo, con cierre del anillo o una nueva conclusión.

Por último, quiero hablar de su poema más famoso, el de "Me parece igual a los dioses", cuya interpretación más probable es que Safo sufre al ver la intimidad amorosa de la mujer y el hombre que tiene delante. Describe los síntomas del amor, que ocupan el centro del poema. 

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domingo, 6 de enero de 2019 |

Distintas Medeas (Especial Reyes Magos)

Hoy os traigo un poco de mitología griega, y al que no le guste ya sabe lo que tiene que hacer, irse del blog. No sé qué le deparará el 2019 al blog porque, como sabéis, soy un poco veleta y me gustan demasiadas cosas. Antes publicaba más a menudo pero últimamente prefiero publicar menos y que sean entradas de mayor calidad. Claro que habrá reseñas este año pero intentaré hacer más cosas: más cuentos de hadas,  más mitología, más literatura y sobre todo, más feminismo y reflexiones.
 
Lo que más me gusta de la carrera es la tragedia griega (asignatura que padecí como se padece una piedra en el riñón) porque me gusta el dramón y la mitología. Tengo pendiente hacer una entrada sobre Antígona y uno de mis sueños es escribir un guion con una versión moderna de este personaje, pero sin embargo hoy os traigo una entrada sobre Medea. Que la obra es muy yo. Drama y sangre. Este personaje es especial para mí porque mi trabajo de fin de grado trataba de la adaptación cinematográfica que hizo Lars von Trier sobre este mito (sí, soy muy fan de Trier). No voy a incluir en esta entrada esta película porque en un futuro quiero escribir largo y tendido sobre ella.
 
 Y antes de meterme en el meollo del asunto, os recomiendo dar una oportunidad a los clásicos griegos (yo y los clásicos latinos no  nos llevamos bien) y en especial, a la tragedia. A pesar de los más de dos mil años que nos separan, descubriréis que sus preocupaciones y las nuestras son tan diferentes.
 
El personaje de Medea
 
 Medea es hija del rey de Cólquide, por tanto nieta del Sol y de Circe. Supuestamente también hija de Hécate. Sin ella, Jasón no podía haber conseguido el Vellocino de Oro porque le dio la forma de protegerse contra las quemaduras de Hefesto y adormece el dragón con sus hechizos.

Según Diodoro, Medea era una princesa con grandes sentimientos, en contra de las atrocidades de su padre. Por esto es encarcelada por Eetes, aunque no le resulta difícil escapar y precisamente el día en que los Argonautas desembarcaron en Colco. Jasón le prometió a Medea que la convertiría en su esposa a cambio de su ayuda. Le ayudó a conseguir el vellocino de oro, y Medea huyó con Jasón y los Argonautas. Para conseguirlo, ella tuvo que traicionar a su padre y se llevó a su propio hermano Apsirto, al que no dudó en matar para retrasar la persecución de Eetes.

El matrimonio de Medea y Jasón no se realizó inmediatamente, se aplazó hasta la escalada efectuada en el país de Alcínoo, impuesto de alguna forma por Arete. Alcínoo había decidido entregar a ésta a los emisarios de Eetes, que la reclamaban para castigarla, solo si era virgen. Arete la previno, y Jasón se unió a ella para salvarla en la gruta de Macris.

De regreso a Yolco, Medea empieza vengándose de Pelias. Persuadió a las hijas del rey, alegando que era capaz de rejuvenecer con una composición mágica que sabía hacer. Delante de ellas, descuartizó un carnero echando en un caldero los trozos, y en un momento salió un corderillo. Las hijas de Pelias hicieron lo mismo pero éste no volvió a salir del caldero. Después de esto, Acasto, hijo de Pelias, desterró a Medea y a Jasón.

 Otra versión cuenta que Medea desembarcó sola del Argo y se trasladó a Yolco disfrazada de Ártemis. Realizado el crimen, Medea huye y horrorizada por lo que acaba de hacer va en busca de Jasón, y éste entregó el reino al hijo de Pelias, quien le había acompañado en la búsqueda del toisón contra la voluntad de su padre. Después, Medea y Jasón se van a vivir a Corinto.

 En Corinto existía un culto de “los hijos de Medea” que pudo dar origen al siguiente episodio de la leyenda de la colquidea. Vivieron en Corinto hasta que el rey Creonte quiso casar a su hija con Jasón. Decretó el destierro a Medea pero ésta consiguió obtener la prórroga de un día. Impugnó de veneno un vestido, y se lo hizo llegar a la hija de Creonte por mediación de sus propios hijos. Ésta ardió en llamas inmediatamente y murió junto con su padre que acudió en su auxilio. El palacio también se incendió. Mientras tanto, Medea aprovecha y da muerte a sus hijos en el templo de Hera, y después escapa a Atenas, volando en un carro tirado por caballos alados.
 
 
Medea de Eurípides

Para configurar este breve estudio es necesario saber en qué marco cultural y político nos movemos. Para esto, hay que tener en cuenta que la fuente de más relevancia es la Medea de Eurípides, por eso quizá sea importante y de gran ayuda entender en qué circunstancias se encontraba el territorio griego para saber por qué Eurípides quiso resurgir este mito y por qué hizo los cambios que hizo. Es evidente, que la visión de este autor es la que, a pesar de los siglos que nos separa de la civilización antigua, es la que pervive.

Podríamos encontrar en la Medea de Eurípides un fuerte eco del debate intelectual y política que agitaba en su tiempo. Por lo que el poeta trágico recoge los valores de la sociedad ateniense como maestro y crítico del comportamiento de los valores que debían regir los ciudadanos para con la polis pero también como testigos de un período crucial en Atenas. En su obra se refleja los logros de la democracia, aunque no se puede entender sin la Guerra del Peloponeso.

  Sabemos que la obra fue presentada en las Grandes Dionisíacas y fue presentada al concurso de tragedias junto con Dictis, Filoctetes y el drama satírico de Los segadores, en el año 432-431 a.C., meses después de que el ataque tebano a Platea desencadenando la Guerra del Peloponeso, que empezaría con la invasión al Ática guiada por el rey de Esparta Arquidamo.

El conflicto de Corcira- Epidamno-Corinto, el asunto de Potidea, las acciones Perdicas de Macedonia y la promulgación del Decreto Megárico fueron los hechos que hicieron que Atenas y Corinto rompiesen el tratado del 446-445. Corinto maniobró junto con el Peloponeso para echarle la culpa a Atenas de haber roto el Tratado de los 30 años y declararle la guerra.

La ley del más fuerte fue impuesta por los embajadores atenienses que estaban en Esparta en el momento en que Corinto presentaba sus quejas contra Atenas. El mismo principio será aludido posteriormente por Pericles, ya iniciada la guerra, cuando señale que el Imperio se ha convertido en una tiranía, hecho injusto pero necesario. Aunque esto choca con los ideales democráticos de esa época en Atenas. 

 En el supuesto discurso de Pericles, redactado por Tucídides, habla sobre la postura que tiene que tener Atenas frente a Esparta: no ceder a sus exigencias y defenderse de ellos en la guerra. El honor y la defensa son los dos valores que invoca.En relación con este conflicto, en la Medea de Eurípides podemos observar la alabanza en honor a Atenas vv. 824 y ss. por el Coro, como contestación de la propaganda de los peloponesios contra Atenas.
                                                              
Jasón rompe su futura unión en matrimonio con Medea, como la Asamblea espartana rompe el Tratado de los Treinta Años con Atenas. El matrimonio de Jasón con la hija del rey Creonte es lo que causa trastorno y revoluciona en la obra de Eurípides, la ruptura del juramento. Esto sucede antes de que empiece la obra y ésta reflejará sus consecuencias. Jasón viola los juramentos de forma triple: el familiar, social y religioso. Sus actos tienen como consecuencia el desmembramiento de la familia, sin la cual no hay hijos que puedan llegar a ser ciudadanos y guerreros. Pero sin familia tampoco hay ciudad ni estado. Esto es una representación de la ley del más fuerte y está aliada con la tiranía.

Los juramentos violados son vitales para el desarrollo de la acción dramática, y será el delito que Medea castigará con su venganza, sublimándose de este modo, en un contexto superior al del objetivo personal de la protagonista.

En la obra Eurípides resalta la insistencia del autor sobre la debilidad de Medea, que más que propia de su condición de mujer se debe a las circunstancias que le rodean en su estancia en Corinto. Dejar a su familia le supuso renunciar a sus privilegios, y a pesar de ser considerada en Grecia una mujer sabia nunca dejó de ser una extranjera.

La cuestión que se plantea no es que Jasón sea infiel sino algo más grave. La traición a su familia, ruptura del matrimonio por otro más ventajoso, traiciona a los suyos por egoísmo y codicia, y siguiendo la ley del más fuerte, al igual que Creonte, aparta a los débiles que estorban para la realización de sus planes con la fuerza de su posición social. Ninguno encuentra una solución ni un término medio ni compasión por Medea, sino que directamente decretan su destierro y el de sus hijos, sabiendo que ella no tenía dónde ir.

Pese que Medea anuncia su intención de castigar el ultraje sufrido, no es acusada nunca de obrar injustamente, más bien de lo contrario. Sus actos son ejecutados con el consentimiento de la divinidad. El Coro varias veces insiste que no cometa el infanticidio. En este final hay dos puntos esenciales para la obra: lo que significan los hijos para cada personaje y el papel de víctimas inocentes que interpretan los niños.

Para Creonte y Jasón, los niños significan la continuación de su linaje y el mantenimiento de su casa. En cambio, es en Medea donde el amor por sí mismos encuentra auténtica expresión. Todo su monólogo, independientemente de otras consideraciones, es un dolorido canto en el que los sentimientos maternales alcanzan una de las más altas cotas expresivas. El sacrificio de los niños es de vital importancia ya que marca el fin de la vida en pareja de Jasón y Medea, y a partir de entonces cada uno debe seguir por separado.

Mató a sus hijos para causarle dolor y éste queda convertido en un apátrida sin futuro. Así pierde el poder, la fama y la gloria, los ideales que más valoraba y ansiaba, porque utilizó un medio erróneo para conseguir todo eso. En cambio, Medea, pasa de víctima a verdugo, de la opresión pasa a la libertad. Se monta en un carro alado y se desvincula completamente con su pasado, y al contario que Jasón sabe dónde ir: a Atenas.

Recordando la alabanza a Atenas vemos que no es solo propaganda. Atenas aparece reflejada como una polis donde reina la paz, la libertad y el bienestar social e intelectual, que ha de ser defendida de los enemigos, de aquellos que por ambición rompen sus pactos sagrados.

Eurípides parece mostrarse partidario de la guerra y, por tanto, de la política de Pericles. Piensa que la actitud ateniense es digna de imitación. Si una mujer extranjera, lejos de su patria y sin parientes lejanos, ha sido capaz de invertir la relación de fuerzas y castigar la injusticia con un comportamiento heroico, hasta sus últimas consecuencias, los atenienses deben conservar sus creencias y modo de vida, para que su tierra permanezca libre. Y si la ocasión lo requiere, sacrificar aquello a lo que más se quiere, como en el caso de Medea, a sus hijos así como Atenas debe enviar a sus hijos a la muerte para defender lo justo. En la escena final de la apoteosis queda en recuerdo de los cuerpos inertes de los niños. Ellos son las víctimas. Ellos son los más débiles, los más ignorantes y ajenos a las “terribles decisiones de los poderosos”. La ley del más fuerte prevalece.

Eurípides refleja dos cuestiones de actualidad en su obra: la acusación de que Atenas había violado los acuerdos del Tratado de los Treinta Años, hecha por Corinto, que en la tragedia aparece como desencadenante en la traición cometida por Jasón hacia Medea. La otra, las inculpaciones de Atenas contra Corinto se ve reflejada en el ejemplo de Medea, dispuesta a luchar hasta sus últimas consecuencias, aunque tenga que llevarse por delante a lo que más ama.

 Quizás se trata de la obra más compleja de Eurípides, en la que abordan asuntos profundos del alma y de la mente humana. Hasta entonces ningún trágico había representado de esa forma tan sublime las fuerzas oscuras, esa agonía de sentimientos contrapuestos, entre razón e irracionalidad. Al poeta no le interesa mostrar los problemas religiosos, ni los peligros que pueden acechar al hombre, sino que se propuso a analizar un alma femenina atormentada por el sufrimiento y la pasión.

Medea de Séneca

La versión de Séneca y de Eurípides de Medea se diferencian fundamentalmente en dos cosas: el primero suprime la escena del rey Egeo en Corinto. Y la segunda, y quizá la más importante, es que los dos autores dan una versión distinta sobre Medea y la relación con sus hijos, dándole Séneca una visión más afectuosa. También son destacables la reducción de escenas entre Jasón y Medea, y el mayor desarrollo de las escenas con la nodriza.

Se aprecia el conflicto entre dos individuos: la infidelidad de Jasón y los celos de Medea se emplean para ejemplificar las funestas consecuencias de una pasión desenfrenada. Medea nos transporta al terreno de la irracionalidad. Este elemento irracional es desarrollado mediante la insistencia en presentar a Medea como maga, como por la amplitud que ha trazado una escena como la de los encantamientos.

Séneca dará un giro total a la historia: Medea no será la víctima de Jasón, sino que Jasón será la víctima de Medea. Medea y Jasón se refugian en Corinto con sus hijos, tras el asesinato de Pelias. Allí, Jasón se va a casar con Creúsa, hija del rey Creonte.

Al enterarse Medea decide vengarse y consigue que Creonte aplace su exilio un día con el pretexto de poder despedirse de sus hijos. Medea le pide a Jasón que huya con ella y ante la negativa, le pide que por lo menos le deje llevarse a los niños, pero éste también se niega.

Medea, como venganza, envía a Creúsa como regalo de bodas unas joyas envenenadas que la hace morir en llamas. Finaliza la obra con el asesinato de los niños, delante de Jasón.

Medea de Pasolini

Pasolini concede especial atención en su obra al mundo de la mitología en la Grecia Clásica. Claro ejemplo de ello son sus obras Edipo, el hijo de la fortuna (1967), Orestiada africana (1968-1973) y la que analizaremos a continuación, Medea (1969). Tenemos constancia de que este director de origen italiano tuvo una gran formación en las disciplinas de latín y griego.

Centrándonos en el filme, podemos destacar que Pasolini no quería dar la visión de Eurípides, sino su propia versión, ponerle su propio sello en clave contemporáneo. Esto no hubiese sido posible sin la interpretación como Medea de María Callas.

El filme cuando fue estrenado no fue bien acogido por el público ya que fue tachada de haber sido producido con fines comerciales.

La película comienza con una escena de Jasón siendo educado por el cíclope Quirón, viendo momentos claves de su aprendizaje. Ya después, lo vemos de adulto, cuando se dirige con los Argonautas a Yolcos para reclamar el territorio que le corresponde. Después va en busca del vellocino de oro, tarea en la que Medea le ayuda. Para huir, tiene que hacerlo con su hermano (junto con Jasón y los argonautas) a quien despedaza para despistar a las tropas que estaban en su busca. De nuevo en Yolcos, Medea se las ingenia para matar al rey mediante un engaño. El resto de la historia no es ya familiar, el engaño de Jasón, el asesinato de la futura esposa y su padre, terminando con el asesinato de sus propios hijos, con la única diferencia de que en esta versión Medea no se libra de la muerte.

Pasolini define a los dos personajes principales por separado. No se sirve de la tragedia más que en contadas ocasiones, solamente en pasajes en los que aparece el trío de Jasón-Medea-Creonte. El tratamiento del texto clásico aparece en reducidas ocasiones, que pese a ser literal queda distinto por el recorte que sufrió. Intentaba establecer una estructura similar a una especie de silogismo, rompiendo la unidad temporal original y creando un marco cronológico mucho más abierto .En cuanto a fuentes, no se reduce solamente a Eurípides sino que Pasolini también se sirve de las Argonaúticas de Apolonio de Rodas. No quiere dar una visión de personajes individuales, sino de tipos. Medea representa lo que ya no existe, lo tradicional y Jasón lo actual. Para finalizar, comentar que suaviza el momento más trágico, el asesinato de los hijos.
 
Así es la vida..de Arturo Ripstein

Este filme nos ofrece la historia de una Medea mexicana en época contemporánea. Se trata de una adaptación de la Medea de Séneca realizada por Paz Alicia Garcíadiego, guionista de Ripstein. Esta historia se trata realmente de una trasposición de personajes y no de situaciones, y por eso se recurre a Séneca. Los personajes son más relevantes que los hechos en sí mismos. Es lo que hace que se considere “la especificidad” y no la “topicidad”, que de por sí aporta un personaje tan conocido.

Tal “especificidad” se aprecia no solo en que se trata de una mujer celosa, vengadora e infanticida, sino una mujer que se siente sola. Las “soledades” son elementos claves en las obras de Séneca y de Ripstein.

La mitología griega y romana se ve reflejada en el movimiento llamado “realismo mágico”, preocupación estilística y el interés de mostrar lo irreal o extraño como algo cotidiano y común. No es una expresión literaria mágica, su finalidad no es la de suscitar emociones sino más bien expresarlas y es, sobre todas las cosas, una actitud frente a la realidad.

Siguiendo Séneca las líneas de la trama eurípidea, el planteamiento de fondo es distinto. Eurípides pretende mostrar cómo los humanos se enfrentan cara a cara con los dioses, constatar hacia dónde conduce el mundo de los seres humanos en ausencia de dioses, aquí Medea sería un buen ejemplo a causa de sus crímenes fruto de un defecto natural, del mortal, que no es divino. Además, de que el poeta nos da una visión misógina de la mujer. Intenta dar un aviso sobre la irracionalidad de la mujer y de sus actos, nefastos para el orden público y el familiar.

En cambio, la visión de Séneca es completamente distinta. Versa sobre la soledad que afecta a un personaje enredado en un “laberinto de soledades”. La solución es matar a sus hijos, como única válvula para retornar al comienzo, regresar al hogar paterno y a la virginidad. Cada personaje solo aparece una sola vez frente a la protagonista, dándole una opción alternativa a la que se opone Medea.

Medea busca otra solución pero todas la remiten a la misma: matar a sus hijos. El problema es que se trata de una falsa respuesta emocional, es decir, el razonamiento dialéctico nunca debería finalizar como el que adopta Medea.

El destino del personaje es que le digan por qué no debe realizar sus actos, y después de realizarlos (donde la razón no tiene cabida), Medea sube al cielo, en un más allá místico e incomprensible, propio de la locura.

La propuesta de Ripstein no es solo una declaración de intenciones, sino que se infiere en el tratamiento de la muerte de los niños: el primero es asesinado a escondidas, tras un puerta y lejos de la mirada del espectador, el segundo muere de cara a él, al final de la escalera del patio de vecinos. Las muertes de La Marrana (Creonte) y de Raquel (Creúsa) se presuponen. La televisión funciona como un mensajero irreal de lo que está sucediendo.

Se trata de una película más elaborada que el mero mito. La maga se transforma en curandera abortista, el rey en casero, el aventurero en boxeador, la nodriza en madrina. Personajes que representan un retrato psicológico.

El filme comienza con la”soledad” de Julia, la del olvido de las promesas hechas, es la desmemoria de Nicolás lo que le tortura. Con una actitud de “¿Y yo qué?”, preguntándose qué actitud debe tomar hacia el abandono de Nicolás. Julia también anuncia que ella también puede tomar sus propias decisiones.

En el diálogo con la madrina habla sobre la potestad del hombre de abandonar a la mujer, como un rito propio del sexo masculino. Esto se reforzará irónicamente en la escena del aborto y en la de la virginidad. La del aborto como rito social del matrimonio, clandestino y carente de formalidad, y el de la virginidad, porque Raquel debe llegar virgen al matrimonio, y aunque no sea cierto, existe un reconocimiento formal y social de su virginidad. Los hijos no son indicio de matrimonio, pero la virginidad sí lo es. La madrina encuentra su propio remedio para esto: dado que el abandono del varón es un rito común, la forma de evitarlo es acompañándose de su bebé muerto, su hijo varón.

La Marrana, como dueño del patio de vecinos, avisa a Julia de que no va a renovarle el alquiler. Este hecho tiene un toque irónico, porque Julia intenta arreglarlo insinuándose a su casero, pero éste le rechaza porque “son casi parientes” (su hija va a casarse con el hombre que le ha abandonado.

El carácter de abandono amoroso, equivalente al de Medea, aparece reflejado en la escena donde se rememora un encuentro sexual entre ambos. El abandono del hombre es el que incita a la mujer a abortar, el no tener un futuro cierto para ese hijo. Un hijo muerto jamás abandonaría a una madre. Con el aborto de Estela se anticipará el infanticidio.

La escena del aborto es un reflejo de la profundidad que hace Séneca en el mito de Medea. Julia inicia una búsqueda de motivos para no cometer el infanticidio pero no ve otra salida, son el impedimento de su integración.

La muerte de los niños pasa a ser un rito para desunir a la pareja. Así Julia pasa a ser una parte inseparable de Nicolás, al menos de su recuerdo.

Para finalizar, hablaremos de la importancia del televisor en la obra. Es un elemento omnipresente y así se reflejan los recuerdos amorosos de Julia, grabaciones de vídeo que ve también la madrina.
 
Medea en Camariñas de Andrés Pociña

Andrés Pociña (Lugo, 1947), catedrático de Filología Latina de la Universidad de Granada, es el autor del monólogo que vamos a analizar a continuación, llamado Meea en Camariñas. El texto original se publicó en el año 1977 con el título Si de desmitificar habláis. Fue representada por primera vez el 25 de mayo en la Sala Palmireno de Valencia, protagonizando el monólogo la actriz Begoña Sánchez.

Lo primero que llama la atención son los recursos y efectos, sencillos tanto en la decoración como en el vestuario. La iluminación jugará un papel importante ya que servirá para centrar la atención del espectador en un lugar o en otro. El músico estará presente, acompasando las palabras y silencios de Medea con su propia música o silencios. La escena representa un lavadero y en el fondo se verá un tendedero donde Medea cuelga la colada.

La primera escena da paso con un instrumento de viento, y la protagonista se presentará delirante, afectada por la soledad e indiferencia. Las otras mujeres la ven como extranjera, y como desconfían de ella la ignoran. Intentará ganarse su confianza, contándoles su historia personal, desde cómo conoció a Jasón hasta su llegada a tierras griegas. Por medio de un monólogo, tratará de convencer a las mujeres gallegas y a los espectadores sobre la falsedad de las historias que se han divulgado contra ella. Así se oscurece la escena, dando paso a otra en la que aparece sentada encima de una mesa.

Comienza hablando del vellocino de oro, desmintiendo la leyenda. Describe Cólquide como una región de gente sencilla y rural. Jasón llegó allí en busca de unas cabras mejores que había traído el rey. En ningún momento Medea habla de enamoramiento, sino de atracción.

La escena vuelve a oscurecerse y aparece tumbada en la mesa de forma sensual y habla de por qué se sintió atraída por Jasón, evocando recuerdos de cómo eran cuando eran jóvenes. Afirma que Jasón nunca la quiso, y fue ella la que se acercó a él.

Con música de guitarra de fondo, Medea describe la estancia de Jasón en Cólquide y su posterior huida a las tierras griegas de Yolco.

Atribuye la culpa de las calumnias a los hombres y a la percepción que estos tienen del mundo. Loca y desesperada, aparece esnifando coca, y continua contando la huida de la Cólquide junto con su hermano y Jasón. Además de que desmiente el suceso del asesinato de la prometida de Jasón.

Por último, habla del infanticidio que cometió, siendo simbolizado por dos pequeñas prendas. Y así finaliza la obra.


REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS Y FILMOGRÁFICAS 


Libros

Bernabé, Alberto. Dioses, héroes y orígenes del mundo, Abada Editores, 2008

Grimal, Pierre. Diccionario de mitología griega y romana, Paidós, 2006

Eurípides. Tragedias: Volumen I, Gredos, 2006

Séneca. Tragedias, Gredos, 2006


Artículos


Bernal Lavesa, Carmen. Medea en la tragedia de Séneca

Pociña, Andrés. El amor de Medea visto por Eurípides y Séneca

Sala Rosé, Rosa. La Medea de Eurípides: El enigma del infanticidio

Rodríguez Cidre, Elsa. Medea y lo monstruoso: tratamiento diferencial en Eurípides y en Séneca

Quijada, Milagros. Medea de Eurípides: Lectura de un drama de venganza.

Salvador Ventura, Francisco. La Medea de Pasolini (1969). Una estética contracultural de lo mítico

López Galocha, Mª Dolores. Estudio socio-político de la Medea de Eurípides

Tovar Paz., Francisco Javier. Medea de Séneca en Así es la vida (2000), filme de Arturo Ripstein

Martínez Martínez, José Manuel. Medea en Camariñas


Películas


Pasolini, Pier Paolo. Medea, Italia, 1969

Ripstein, Arturo. Así es la vida…, México, 2000