viernes, 22 de febrero de 2019 |

Menstruación, sexo y mujeres (La bella durmiente)



He recibido algunas quejas sobre el rumbo que está tomando el blog. Tengo que decir que vuestras quejas me la pelan, me da igual si las entradas os parecen muy largas o si echáis de menos las reseñas (¿Hola? La anterior entrada fue una reseña corta sobre un libro). Es mi blog y esto es un hobby. Ojalá me pagaran por escribir pero no es así. Por lo tanto, escribo el contenido que me da la gana y si no te gusta, te invito a irte por donde has venido. Seguro que encuentras otros blogs que sean de tu agrado.

Aclaradas estas cosas (¡Qué César me ha quedado!), decir que mi intención inicial era escribir acerca del simbolismo de la menstruación en los cuentos de hadas pero me sucedía lo siguiente: no encontraba demasiada información y me di cuenta de que no se podía hablar de la menstruación en los cuentos de hadas sin hablar de sexo y del rol de la mujer. Como ya expliqué en mi entrada sobre Caperucita, el cuento es una versión simplista de la realidad, podemos reducir los personajes a dualidades (buenos/malos, guapos/feos). Generalmente, se hace mucho hincapié en la belleza de la heroína del cuento y se asocia la juventud con la belleza y la vejez con la fealdad. ¿Os suena todo esto, verdad?

 En primer lugar, decir que las mujeres somos cíclicas y aunque no hay estudios que demuestren que el ciclo menstrual esté intrínsecamente relacionado con las fases de la luna. Algunas autoras relacionan estas distintas fases con arquetipos femeninos que simbolizan cada etapa de la vida. Yo no soy muy versada en biología pero el ciclo menstrual está dividido en cuatro etapas:

1. Fase preovulatoria: luna creciente (días 7-11)

Representa la virgen o la doncella. Se supone que en esos días nos sentimos renovadas, con más energía porque nos encontramos en la fase dinámica del ciclo. También se asocia a la primavera. En esta fase conectas con tu parte valiente, espontánea. El cuerpo está lleno de energía y nos sentimos renovadas. Duermes menos y estás más activa. Tienes la fuerza necesaria para llevar a cabo nuevos proyectos y te sientes más extrovertida.

2. Fase ovulatoria: luna llena (días 15-21)

Representa a la madre y al verano porque se supone que estamos en una fase expresiva, en la que estamos más receptivas para cuidarnos y cuidar a los demás. Nuestra fertilidad está auge y es el momento ideal para concebir. Estamos más generosas y amigables y apoyamos más a los demás.

3. Fase premenstrual: luna menguante (días 21-28)

Representa a la hechicera y al otoño. En este momento del ciclo nos encontramos en una fase creativa. Tenemos que bajar el ritmo y descansar, estamos más sensibles, nos sentimos menos sociales pero más eróticas. Es el momento idóneo para coquetear, seducir y provocar.

4. Fase menstrual: luna nueva (días 1-7)

Representa a la anciana y al invierno. El cuerpo tiene menos energía porque el estrógeno y la progesterona están  bajas. Es el final del ciclo y a la vez, el principio de uno nuevo. Tenemos que descansar más durante estos días aunque el ritmo acelerado de la sociedad moderna no lo permite.

Después de este rollo místico, quedémonos con algunos conceptos: el arquetipo femenino y tres arquetipos de estos (la doncella, la madre y la anciana). Pero, ¿qué es un arquetipo? Según la RAE, es una "representación que se considera modelo de cualquier manifestación de la realidad". Estos arquetipos nos presentan a la mujer de forma desfragmentada, es decir, no  nos permiten evolucionar de una etapa de la vida a otra.  Y estos arquetipos que asumimos como verdades absolutas, nos representan en los cuentos de hadas.

La bella durmiente

Hay que aclarar que en la época de los hermanos Grimm no se castigaban las relaciones sexuales, sino lo que se castigaba era una iniciación demasiado temprana. Este cuento, tan conocido por la versión que nos transmitió Disney, nos habla del período de transición de la niñez a la madurez sexual.

La historia original arranca cuando la reina se queda embarazada de una rana (simbolización del acto sexual). Fruto de esa relación sexual nace una niña llamada Thalía y como sus padres, los reyes, solo poseen doce platos de oro, solo invitan a doce de las trece hadas en su primer cumpleaños. Cada una de ellas le regala una cualidad que son necesarias para una mujer, o se consideran necesarias (belleza, una voz celestial, etc.). Pero la décimo tercera hada irrumpe en el palacio durante la entrega de los dones y le hecha una maldición. Cuando la joven cumpliera quince años, se pincharía con el huso de una rueca y moriría. Pero el último hada no había hecho su regalo y mitigó el hechizo, no moriría sino que dormiría durante cien años. En la versión de Perrault se dice que un príncipe la despertará mientras que el hada que aparece en la versión de los Grimm no dice nada del príncipe.

Las trece hadas hacen alusión a los treces meses lunares y al ciclo menstrual. En otras palabras, podemos deducir que la maldición no es otra cosa que la menstruación, que en aquella época solía llegar sobre los quince o dieciséis años. La sangre simboliza el inicio de la pubertad y hay que decir que las relaciones sexuales no estaban castigadas pero sí una iniciación demasiado temprana. El período de esos cien años de sueño representan ese margen de tiempo entre la llegada a la pubertad hasta que se está preparado para mantener relaciones.

Como sabemos, el rey aleja a la niña de su familia y de su entorno para evitar la maldición, o en este caso, la madurez sexual. El que esto se llegue a cumplir da una lección a los padres: no vas a poder evitar que tus hijos crezcan y follen, por muchos esfuerzos que hagas. Con esto, el cuento nos quiere enseñar que no se puede proteger a los hijos toda la vida.

 ¿Recordáis el rollo sobre el ciclo menstrual y los arquetipos femeninos que he escrito al principio de la entrada? Estos arquetipos también son extrapolables a los cuentos de hadas ( y a cualquier literatura). No se nos permite hacer una transición de una etapa de la vida a otra, o se  nos presentan como jóvenes doncellas, como madres o como ancianas. Pero una no se convierte en "anciana" de un día para otro, ni de una joven doncella a una mujer madura y madre. En "La bella durmiente" esta transición es un espacio en blanco. ¿Creéis que con los personajes masculinos ocurre lo mismo? Dejádmelo en los comentarios. Sin embargo, los investigadores postulan que puede interpretarse como el miedo de pasar de una etapa a otra.

Cuando Thalía cumple quince años, llega al palacio paterno y hace una exploración en él. En esta exploración tiene una clara connotación sexual. Para llegar a la anciana que está hilando tiene que atravesar varios lugares, como "la escalera de caracol" que hace alusión a la experiencia sexual, "la cámara cerrada" simbolizan unos genitales femeninos y el abrir la puerta con la llave alude a una relación sexual. La chica finalmente se pincha con el huso de la rueca y cae dormida, al igual que todos los habitantes del reino. El castillo es rodeado con impenenetrable (nunca mejor dicho) muro de espinos. Igual ya os habéis imagino que este muro simboliza una vagina.

El beso del príncipe simboliza lo que se esperaba de toda mujer: encontrar al príncipe azul para casarse y tener hijos. Hay que reservar la virginidad para el hombre de nuestra vida y solo alcazaremos la plenitud y seremos realmente mujeres cuando criemos al ser que engendremos. Tócate las narices.

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lunes, 18 de febrero de 2019 |

Perro ladrando a su amo, de Javier Sachez

Quiero agradecer antes que nada al autor Javier Sachez que me enviara un ejemplar de su libro, "Perro ladrando a su amo". Yo no soy mucho de hacer colaboraciones, no me gusta leer por imposición y me parece que lo de "libros gratis" es un mero eufemismo. No es un libro gratuito. Hay que leerlo, aunque parezca una perogrullada aclarar esto.
 
Yo no sé los demás, pero cuando me compro un libro pueden pasar dos cosas, que me lo lea en un plazo razonable o me olvide de él durante años y un día me reencuentre con él. Bueno, también puede ser que lo done o se lo regale a alguien sin haberlo leído. Se le llama libertad para leer lo que a una le apetezca. Yo, como siempre he dicho en el blog, desde que tengo memoria soy una lectora empedernida. Eso sí, odiaba las lecturas que me imponían leer en el colegio y en la universidad. Si me mandaban leer "Antígona", cogía el tomo de las tragedias de Sófocles y acababa leyendo "Edipo Rey".
 
Lo primero que quiero decir de esta novela es que me ha hecho viajar años atrás, me he remontado a mi adolescencia en la cual leí "Diario de un skin". Por alguna extraña razón, ese libro me hizo tener pesadillas y nunca más volví a leer nada más sobre el neonazismo. Y sí, este es un tema que se trata en la novela, aunque no con tanta profundidad con la que me gustaría.
 
¿Y de qué va esta novela? Fundamentalmente es un drama social, en el que seguimos los pasos de varios personajes que en un principio nada tienen que ver entre sí. Los más interesantes, en mi opinión, son Eduardo y Casilda.
 
Eduardo es un joven universitario, que baila entre dos aguas. Aparentemente, un chico culto e inteligente pero por otro lado, metido en una banda de ultras hasta el cuello. Casilda, por su parte, es una anciana que fue víctima de violencia de género, que vive entre sus propios recuerdos, sus cartas, su basura emocional y física (sufre síndrome de Diógenes) y todo apunta a que será desahuciada. Ambos personajes se encuentran y se ayudarán mutuamente a poner orden en la vida del otro.
 
 
 
 
sábado, 12 de enero de 2019 |

Ser mujer negra en España, de Desirée Bela-Lobedde

"Vivir en cualquier parte del mundo hoy y estar contra de la igualdad por motivo de raza o de color es como vivir en Alaska y estar contra la nieve". William Faulkner

Sé que es muy cómodo hablar sobre racismo desde mi posición de blanca y que es difícil ponerme en situación porque a mí, al menos por la raza, nunca me han discriminado. Si me gritaran por la calle: "¡Blancaaaa!"me quedaría un poco desconcertada, pero el calificativo de "blanco" no tiene las mismas connotaciones negativas que la palabra "negro". ¡Ojo! Que no he dicho que ser negro sea algo malo. No es  ni bueno ni malo, es simplemente una cuestión de melanina. La cantidad de melanina no te hace ni mejor ni peor, gilipollas hay de todos los colores. 

Y alguno dirá que ya no hay racismo, que eso era antes, que ya nadie es discriminado por su raza. Es como decir que ya no hay machismo. Claro, ya no estamos atadas a la pata de una mesa ni tenemos que pedir permiso a nuestros maridos para hacernos una cuenta en el banco. Ni tampoco tenemos autobuses especiales para negros, no vaya a ser que nos contagien algo. Ahora el racismo es más sutil (como el machismo), que te la intentan colar. Sonrisas hipócritas de "ay, pobre, que es negro". Pobre tú, que eres imbécil, digo yo. 

Desirée Bela-Lobedde es la autora de "Ser mujer negra en España", que tiene blog y canal de youtube y en este libro nos cuenta sus memorias desde la infancia. Afrodescendiente de Guinea Ecuatorial y nacida en Barcelona. ¡Oh, sopresa! Hay negros españoles. Creo que este es el equivalente a que le pregunten a alguien de Filología Clásica qué has estudiado, porque a esa pregunta va implícito que tienes que dar muchas explicaciones. ¿Eso qué es? ¿Eso para qué sirve? ¡Pero si eso no sirve para nada! "Tú no puedes ser de aquí" es la respuesta que recibe. Y entonces, empieza un interrogatorio para dar con el bisabuelo africano y comprender por qué esa persona es negra. Ya cuando conocen todo el árbol genealógico se quedan como satisfechos. Vale, sí, la emigración en España es algo muy reciente y todavía no hay  una generación grande de negros españoles. De ahí a sorprenderse... No sé si es racista o si simplemente es ser gilipollas. 

La autora aborda otro tema en el que no había reflexionado nunca: la hipersexualización de la mujer negra. Aunque bueno, hipersexualizamos a las niñas cada vez más pequeñas, ¿de qué nos sorprendemos? Entiendo que los rasgos de otra raza te llamen la atención y te resulte "exótico", tomando como referencia la definición que hace la RAE "extranjero o procedente de un país o lugar lejanos y percibidos como muy distintos del propio". Pero el término "exótico" no tiene una connotación sexual que sí se la dan.

No sé de dónde viene eso de que las mujeres negras son fieras en la cama, supongo que porque África se relaciona con lo salvaje, con lo primitivo (he dicho que se relaciona, no que yo lo piense, que os veo venir). Eso parece que lleva implícito que las relaciones van a ser mucho más intensas y que por eso se va a "permitir" cierta brutalidad. 

¿Que las mujeres negras son más sexys? Se busca un prototipo de mujer, no todas las mujeres negras son sexys. De hecho, la autora del libro dice que muchas veces le han dicho "para ser negra, eres guapa".  Relacionan negra con tetas y culos enormes, con el agujero bien cedido, labios carnosos y que las felaciones las van a hacer con más ganas que una blanca. Eso es lo que buscan en una mujer negra. Ni más o menos. Algo denigrante y machista para la mujer. 

Luego otra, que son mucho "más complacientes". Pero eso no solo lo dicen de las negras, sino de las latinas. Los hombres, en su imaginario, buscan un ideal de mujer sumisa, que esté calladita sin rechistar, que friegue y que se abra de patas cuando le plazca al señor. Y claro, la mujer blanca occidental cada vez se aleja más de ese ideal que le viene bien al hombre y prefieren mujeres que provienen de países menos avanzados en mentalidad.

Hay un aspecto que me ha llamado mucho la atención, el del pelo de las mujeres negras. Lo primero, es que dice la autora que los blancos tenemos cierta fijación con tocarles el pelo. A mí me da asco tocar los pelos ajenos y todavía más que me lo toquen a mí. Pero desgraciadamente, hay muchas personas invasivas, que invaden tu espacio vital. No sé si es racismo o mala educación. Otra cosa, es la presión social por hacerse estropicios y salvajadas en el pelo para tener un aspecto más "occidental", como las trenzas, alisados..Aun no me ha quedado claro qué tiene de malo el pelo afro natural y me alegro de que la autora desde su blog dé consejos sobre cómo cuidar el pelo afro.

En definitiva, creo que es un libro necesario para entender la sociedad y los microracismos. Todos tenemos que desaprender, eliminar expresiones racistas de nuestro vocabulario, expresiones como "un negro que me abanique", "me tienes negro", "merienda de negros". Sé que es difícil porque las tenemos muy interiorizadas pero tenemos que hacer un esfuerzo para vivir en una sociedad más tolerante.

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domingo, 6 de enero de 2019 |

Distintas Medeas (Especial Reyes Magos)

Hoy os traigo un poco de mitología griega, y al que no le guste ya sabe lo que tiene que hacer, irse del blog. No sé qué le deparará el 2019 al blog porque, como sabéis, soy un poco veleta y me gustan demasiadas cosas. Antes publicaba más a menudo pero últimamente prefiero publicar menos y que sean entradas de mayor calidad. Claro que habrá reseñas este año pero intentaré hacer más cosas: más cuentos de hadas,  más mitología, más literatura y sobre todo, más feminismo y reflexiones.
 
Lo que más me gusta de la carrera es la tragedia griega (asignatura que padecí como se padece una piedra en el riñón) porque me gusta el dramón y la mitología. Tengo pendiente hacer una entrada sobre Antígona y uno de mis sueños es escribir un guion con una versión moderna de este personaje, pero sin embargo hoy os traigo una entrada sobre Medea. Que la obra es muy yo. Drama y sangre. Este personaje es especial para mí porque mi trabajo de fin de grado trataba de la adaptación cinematográfica que hizo Lars von Trier sobre este mito (sí, soy muy fan de Trier). No voy a incluir en esta entrada esta película porque en un futuro quiero escribir largo y tendido sobre ella.
 
 Y antes de meterme en el meollo del asunto, os recomiendo dar una oportunidad a los clásicos griegos (yo y los clásicos latinos no  nos llevamos bien) y en especial, a la tragedia. A pesar de los más de dos mil años que nos separan, descubriréis que sus preocupaciones y las nuestras son tan diferentes.
 
El personaje de Medea
 
 Medea es hija del rey de Cólquide, por tanto nieta del Sol y de Circe. Supuestamente también hija de Hécate. Sin ella, Jasón no podía haber conseguido el Vellocino de Oro porque le dio la forma de protegerse contra las quemaduras de Hefesto y adormece el dragón con sus hechizos.

Según Diodoro, Medea era una princesa con grandes sentimientos, en contra de las atrocidades de su padre. Por esto es encarcelada por Eetes, aunque no le resulta difícil escapar y precisamente el día en que los Argonautas desembarcaron en Colco. Jasón le prometió a Medea que la convertiría en su esposa a cambio de su ayuda. Le ayudó a conseguir el vellocino de oro, y Medea huyó con Jasón y los Argonautas. Para conseguirlo, ella tuvo que traicionar a su padre y se llevó a su propio hermano Apsirto, al que no dudó en matar para retrasar la persecución de Eetes.

El matrimonio de Medea y Jasón no se realizó inmediatamente, se aplazó hasta la escalada efectuada en el país de Alcínoo, impuesto de alguna forma por Arete. Alcínoo había decidido entregar a ésta a los emisarios de Eetes, que la reclamaban para castigarla, solo si era virgen. Arete la previno, y Jasón se unió a ella para salvarla en la gruta de Macris.

De regreso a Yolco, Medea empieza vengándose de Pelias. Persuadió a las hijas del rey, alegando que era capaz de rejuvenecer con una composición mágica que sabía hacer. Delante de ellas, descuartizó un carnero echando en un caldero los trozos, y en un momento salió un corderillo. Las hijas de Pelias hicieron lo mismo pero éste no volvió a salir del caldero. Después de esto, Acasto, hijo de Pelias, desterró a Medea y a Jasón.

 Otra versión cuenta que Medea desembarcó sola del Argo y se trasladó a Yolco disfrazada de Ártemis. Realizado el crimen, Medea huye y horrorizada por lo que acaba de hacer va en busca de Jasón, y éste entregó el reino al hijo de Pelias, quien le había acompañado en la búsqueda del toisón contra la voluntad de su padre. Después, Medea y Jasón se van a vivir a Corinto.

 En Corinto existía un culto de “los hijos de Medea” que pudo dar origen al siguiente episodio de la leyenda de la colquidea. Vivieron en Corinto hasta que el rey Creonte quiso casar a su hija con Jasón. Decretó el destierro a Medea pero ésta consiguió obtener la prórroga de un día. Impugnó de veneno un vestido, y se lo hizo llegar a la hija de Creonte por mediación de sus propios hijos. Ésta ardió en llamas inmediatamente y murió junto con su padre que acudió en su auxilio. El palacio también se incendió. Mientras tanto, Medea aprovecha y da muerte a sus hijos en el templo de Hera, y después escapa a Atenas, volando en un carro tirado por caballos alados.
 
 
Medea de Eurípides

Para configurar este breve estudio es necesario saber en qué marco cultural y político nos movemos. Para esto, hay que tener en cuenta que la fuente de más relevancia es la Medea de Eurípides, por eso quizá sea importante y de gran ayuda entender en qué circunstancias se encontraba el territorio griego para saber por qué Eurípides quiso resurgir este mito y por qué hizo los cambios que hizo. Es evidente, que la visión de este autor es la que, a pesar de los siglos que nos separa de la civilización antigua, es la que pervive.

Podríamos encontrar en la Medea de Eurípides un fuerte eco del debate intelectual y política que agitaba en su tiempo. Por lo que el poeta trágico recoge los valores de la sociedad ateniense como maestro y crítico del comportamiento de los valores que debían regir los ciudadanos para con la polis pero también como testigos de un período crucial en Atenas. En su obra se refleja los logros de la democracia, aunque no se puede entender sin la Guerra del Peloponeso.

  Sabemos que la obra fue presentada en las Grandes Dionisíacas y fue presentada al concurso de tragedias junto con Dictis, Filoctetes y el drama satírico de Los segadores, en el año 432-431 a.C., meses después de que el ataque tebano a Platea desencadenando la Guerra del Peloponeso, que empezaría con la invasión al Ática guiada por el rey de Esparta Arquidamo.

El conflicto de Corcira- Epidamno-Corinto, el asunto de Potidea, las acciones Perdicas de Macedonia y la promulgación del Decreto Megárico fueron los hechos que hicieron que Atenas y Corinto rompiesen el tratado del 446-445. Corinto maniobró junto con el Peloponeso para echarle la culpa a Atenas de haber roto el Tratado de los 30 años y declararle la guerra.

La ley del más fuerte fue impuesta por los embajadores atenienses que estaban en Esparta en el momento en que Corinto presentaba sus quejas contra Atenas. El mismo principio será aludido posteriormente por Pericles, ya iniciada la guerra, cuando señale que el Imperio se ha convertido en una tiranía, hecho injusto pero necesario. Aunque esto choca con los ideales democráticos de esa época en Atenas. 

 En el supuesto discurso de Pericles, redactado por Tucídides, habla sobre la postura que tiene que tener Atenas frente a Esparta: no ceder a sus exigencias y defenderse de ellos en la guerra. El honor y la defensa son los dos valores que invoca.En relación con este conflicto, en la Medea de Eurípides podemos observar la alabanza en honor a Atenas vv. 824 y ss. por el Coro, como contestación de la propaganda de los peloponesios contra Atenas.
                                                              
Jasón rompe su futura unión en matrimonio con Medea, como la Asamblea espartana rompe el Tratado de los Treinta Años con Atenas. El matrimonio de Jasón con la hija del rey Creonte es lo que causa trastorno y revoluciona en la obra de Eurípides, la ruptura del juramento. Esto sucede antes de que empiece la obra y ésta reflejará sus consecuencias. Jasón viola los juramentos de forma triple: el familiar, social y religioso. Sus actos tienen como consecuencia el desmembramiento de la familia, sin la cual no hay hijos que puedan llegar a ser ciudadanos y guerreros. Pero sin familia tampoco hay ciudad ni estado. Esto es una representación de la ley del más fuerte y está aliada con la tiranía.

Los juramentos violados son vitales para el desarrollo de la acción dramática, y será el delito que Medea castigará con su venganza, sublimándose de este modo, en un contexto superior al del objetivo personal de la protagonista.

En la obra Eurípides resalta la insistencia del autor sobre la debilidad de Medea, que más que propia de su condición de mujer se debe a las circunstancias que le rodean en su estancia en Corinto. Dejar a su familia le supuso renunciar a sus privilegios, y a pesar de ser considerada en Grecia una mujer sabia nunca dejó de ser una extranjera.

La cuestión que se plantea no es que Jasón sea infiel sino algo más grave. La traición a su familia, ruptura del matrimonio por otro más ventajoso, traiciona a los suyos por egoísmo y codicia, y siguiendo la ley del más fuerte, al igual que Creonte, aparta a los débiles que estorban para la realización de sus planes con la fuerza de su posición social. Ninguno encuentra una solución ni un término medio ni compasión por Medea, sino que directamente decretan su destierro y el de sus hijos, sabiendo que ella no tenía dónde ir.

Pese que Medea anuncia su intención de castigar el ultraje sufrido, no es acusada nunca de obrar injustamente, más bien de lo contrario. Sus actos son ejecutados con el consentimiento de la divinidad. El Coro varias veces insiste que no cometa el infanticidio. En este final hay dos puntos esenciales para la obra: lo que significan los hijos para cada personaje y el papel de víctimas inocentes que interpretan los niños.

Para Creonte y Jasón, los niños significan la continuación de su linaje y el mantenimiento de su casa. En cambio, es en Medea donde el amor por sí mismos encuentra auténtica expresión. Todo su monólogo, independientemente de otras consideraciones, es un dolorido canto en el que los sentimientos maternales alcanzan una de las más altas cotas expresivas. El sacrificio de los niños es de vital importancia ya que marca el fin de la vida en pareja de Jasón y Medea, y a partir de entonces cada uno debe seguir por separado.

Mató a sus hijos para causarle dolor y éste queda convertido en un apátrida sin futuro. Así pierde el poder, la fama y la gloria, los ideales que más valoraba y ansiaba, porque utilizó un medio erróneo para conseguir todo eso. En cambio, Medea, pasa de víctima a verdugo, de la opresión pasa a la libertad. Se monta en un carro alado y se desvincula completamente con su pasado, y al contario que Jasón sabe dónde ir: a Atenas.

Recordando la alabanza a Atenas vemos que no es solo propaganda. Atenas aparece reflejada como una polis donde reina la paz, la libertad y el bienestar social e intelectual, que ha de ser defendida de los enemigos, de aquellos que por ambición rompen sus pactos sagrados.

Eurípides parece mostrarse partidario de la guerra y, por tanto, de la política de Pericles. Piensa que la actitud ateniense es digna de imitación. Si una mujer extranjera, lejos de su patria y sin parientes lejanos, ha sido capaz de invertir la relación de fuerzas y castigar la injusticia con un comportamiento heroico, hasta sus últimas consecuencias, los atenienses deben conservar sus creencias y modo de vida, para que su tierra permanezca libre. Y si la ocasión lo requiere, sacrificar aquello a lo que más se quiere, como en el caso de Medea, a sus hijos así como Atenas debe enviar a sus hijos a la muerte para defender lo justo. En la escena final de la apoteosis queda en recuerdo de los cuerpos inertes de los niños. Ellos son las víctimas. Ellos son los más débiles, los más ignorantes y ajenos a las “terribles decisiones de los poderosos”. La ley del más fuerte prevalece.

Eurípides refleja dos cuestiones de actualidad en su obra: la acusación de que Atenas había violado los acuerdos del Tratado de los Treinta Años, hecha por Corinto, que en la tragedia aparece como desencadenante en la traición cometida por Jasón hacia Medea. La otra, las inculpaciones de Atenas contra Corinto se ve reflejada en el ejemplo de Medea, dispuesta a luchar hasta sus últimas consecuencias, aunque tenga que llevarse por delante a lo que más ama.

 Quizás se trata de la obra más compleja de Eurípides, en la que abordan asuntos profundos del alma y de la mente humana. Hasta entonces ningún trágico había representado de esa forma tan sublime las fuerzas oscuras, esa agonía de sentimientos contrapuestos, entre razón e irracionalidad. Al poeta no le interesa mostrar los problemas religiosos, ni los peligros que pueden acechar al hombre, sino que se propuso a analizar un alma femenina atormentada por el sufrimiento y la pasión.

Medea de Séneca

La versión de Séneca y de Eurípides de Medea se diferencian fundamentalmente en dos cosas: el primero suprime la escena del rey Egeo en Corinto. Y la segunda, y quizá la más importante, es que los dos autores dan una versión distinta sobre Medea y la relación con sus hijos, dándole Séneca una visión más afectuosa. También son destacables la reducción de escenas entre Jasón y Medea, y el mayor desarrollo de las escenas con la nodriza.

Se aprecia el conflicto entre dos individuos: la infidelidad de Jasón y los celos de Medea se emplean para ejemplificar las funestas consecuencias de una pasión desenfrenada. Medea nos transporta al terreno de la irracionalidad. Este elemento irracional es desarrollado mediante la insistencia en presentar a Medea como maga, como por la amplitud que ha trazado una escena como la de los encantamientos.

Séneca dará un giro total a la historia: Medea no será la víctima de Jasón, sino que Jasón será la víctima de Medea. Medea y Jasón se refugian en Corinto con sus hijos, tras el asesinato de Pelias. Allí, Jasón se va a casar con Creúsa, hija del rey Creonte.

Al enterarse Medea decide vengarse y consigue que Creonte aplace su exilio un día con el pretexto de poder despedirse de sus hijos. Medea le pide a Jasón que huya con ella y ante la negativa, le pide que por lo menos le deje llevarse a los niños, pero éste también se niega.

Medea, como venganza, envía a Creúsa como regalo de bodas unas joyas envenenadas que la hace morir en llamas. Finaliza la obra con el asesinato de los niños, delante de Jasón.

Medea de Pasolini

Pasolini concede especial atención en su obra al mundo de la mitología en la Grecia Clásica. Claro ejemplo de ello son sus obras Edipo, el hijo de la fortuna (1967), Orestiada africana (1968-1973) y la que analizaremos a continuación, Medea (1969). Tenemos constancia de que este director de origen italiano tuvo una gran formación en las disciplinas de latín y griego.

Centrándonos en el filme, podemos destacar que Pasolini no quería dar la visión de Eurípides, sino su propia versión, ponerle su propio sello en clave contemporáneo. Esto no hubiese sido posible sin la interpretación como Medea de María Callas.

El filme cuando fue estrenado no fue bien acogido por el público ya que fue tachada de haber sido producido con fines comerciales.

La película comienza con una escena de Jasón siendo educado por el cíclope Quirón, viendo momentos claves de su aprendizaje. Ya después, lo vemos de adulto, cuando se dirige con los Argonautas a Yolcos para reclamar el territorio que le corresponde. Después va en busca del vellocino de oro, tarea en la que Medea le ayuda. Para huir, tiene que hacerlo con su hermano (junto con Jasón y los argonautas) a quien despedaza para despistar a las tropas que estaban en su busca. De nuevo en Yolcos, Medea se las ingenia para matar al rey mediante un engaño. El resto de la historia no es ya familiar, el engaño de Jasón, el asesinato de la futura esposa y su padre, terminando con el asesinato de sus propios hijos, con la única diferencia de que en esta versión Medea no se libra de la muerte.

Pasolini define a los dos personajes principales por separado. No se sirve de la tragedia más que en contadas ocasiones, solamente en pasajes en los que aparece el trío de Jasón-Medea-Creonte. El tratamiento del texto clásico aparece en reducidas ocasiones, que pese a ser literal queda distinto por el recorte que sufrió. Intentaba establecer una estructura similar a una especie de silogismo, rompiendo la unidad temporal original y creando un marco cronológico mucho más abierto .En cuanto a fuentes, no se reduce solamente a Eurípides sino que Pasolini también se sirve de las Argonaúticas de Apolonio de Rodas. No quiere dar una visión de personajes individuales, sino de tipos. Medea representa lo que ya no existe, lo tradicional y Jasón lo actual. Para finalizar, comentar que suaviza el momento más trágico, el asesinato de los hijos.
 
Así es la vida..de Arturo Ripstein

Este filme nos ofrece la historia de una Medea mexicana en época contemporánea. Se trata de una adaptación de la Medea de Séneca realizada por Paz Alicia Garcíadiego, guionista de Ripstein. Esta historia se trata realmente de una trasposición de personajes y no de situaciones, y por eso se recurre a Séneca. Los personajes son más relevantes que los hechos en sí mismos. Es lo que hace que se considere “la especificidad” y no la “topicidad”, que de por sí aporta un personaje tan conocido.

Tal “especificidad” se aprecia no solo en que se trata de una mujer celosa, vengadora e infanticida, sino una mujer que se siente sola. Las “soledades” son elementos claves en las obras de Séneca y de Ripstein.

La mitología griega y romana se ve reflejada en el movimiento llamado “realismo mágico”, preocupación estilística y el interés de mostrar lo irreal o extraño como algo cotidiano y común. No es una expresión literaria mágica, su finalidad no es la de suscitar emociones sino más bien expresarlas y es, sobre todas las cosas, una actitud frente a la realidad.

Siguiendo Séneca las líneas de la trama eurípidea, el planteamiento de fondo es distinto. Eurípides pretende mostrar cómo los humanos se enfrentan cara a cara con los dioses, constatar hacia dónde conduce el mundo de los seres humanos en ausencia de dioses, aquí Medea sería un buen ejemplo a causa de sus crímenes fruto de un defecto natural, del mortal, que no es divino. Además, de que el poeta nos da una visión misógina de la mujer. Intenta dar un aviso sobre la irracionalidad de la mujer y de sus actos, nefastos para el orden público y el familiar.

En cambio, la visión de Séneca es completamente distinta. Versa sobre la soledad que afecta a un personaje enredado en un “laberinto de soledades”. La solución es matar a sus hijos, como única válvula para retornar al comienzo, regresar al hogar paterno y a la virginidad. Cada personaje solo aparece una sola vez frente a la protagonista, dándole una opción alternativa a la que se opone Medea.

Medea busca otra solución pero todas la remiten a la misma: matar a sus hijos. El problema es que se trata de una falsa respuesta emocional, es decir, el razonamiento dialéctico nunca debería finalizar como el que adopta Medea.

El destino del personaje es que le digan por qué no debe realizar sus actos, y después de realizarlos (donde la razón no tiene cabida), Medea sube al cielo, en un más allá místico e incomprensible, propio de la locura.

La propuesta de Ripstein no es solo una declaración de intenciones, sino que se infiere en el tratamiento de la muerte de los niños: el primero es asesinado a escondidas, tras un puerta y lejos de la mirada del espectador, el segundo muere de cara a él, al final de la escalera del patio de vecinos. Las muertes de La Marrana (Creonte) y de Raquel (Creúsa) se presuponen. La televisión funciona como un mensajero irreal de lo que está sucediendo.

Se trata de una película más elaborada que el mero mito. La maga se transforma en curandera abortista, el rey en casero, el aventurero en boxeador, la nodriza en madrina. Personajes que representan un retrato psicológico.

El filme comienza con la”soledad” de Julia, la del olvido de las promesas hechas, es la desmemoria de Nicolás lo que le tortura. Con una actitud de “¿Y yo qué?”, preguntándose qué actitud debe tomar hacia el abandono de Nicolás. Julia también anuncia que ella también puede tomar sus propias decisiones.

En el diálogo con la madrina habla sobre la potestad del hombre de abandonar a la mujer, como un rito propio del sexo masculino. Esto se reforzará irónicamente en la escena del aborto y en la de la virginidad. La del aborto como rito social del matrimonio, clandestino y carente de formalidad, y el de la virginidad, porque Raquel debe llegar virgen al matrimonio, y aunque no sea cierto, existe un reconocimiento formal y social de su virginidad. Los hijos no son indicio de matrimonio, pero la virginidad sí lo es. La madrina encuentra su propio remedio para esto: dado que el abandono del varón es un rito común, la forma de evitarlo es acompañándose de su bebé muerto, su hijo varón.

La Marrana, como dueño del patio de vecinos, avisa a Julia de que no va a renovarle el alquiler. Este hecho tiene un toque irónico, porque Julia intenta arreglarlo insinuándose a su casero, pero éste le rechaza porque “son casi parientes” (su hija va a casarse con el hombre que le ha abandonado.

El carácter de abandono amoroso, equivalente al de Medea, aparece reflejado en la escena donde se rememora un encuentro sexual entre ambos. El abandono del hombre es el que incita a la mujer a abortar, el no tener un futuro cierto para ese hijo. Un hijo muerto jamás abandonaría a una madre. Con el aborto de Estela se anticipará el infanticidio.

La escena del aborto es un reflejo de la profundidad que hace Séneca en el mito de Medea. Julia inicia una búsqueda de motivos para no cometer el infanticidio pero no ve otra salida, son el impedimento de su integración.

La muerte de los niños pasa a ser un rito para desunir a la pareja. Así Julia pasa a ser una parte inseparable de Nicolás, al menos de su recuerdo.

Para finalizar, hablaremos de la importancia del televisor en la obra. Es un elemento omnipresente y así se reflejan los recuerdos amorosos de Julia, grabaciones de vídeo que ve también la madrina.
 
Medea en Camariñas de Andrés Pociña

Andrés Pociña (Lugo, 1947), catedrático de Filología Latina de la Universidad de Granada, es el autor del monólogo que vamos a analizar a continuación, llamado Meea en Camariñas. El texto original se publicó en el año 1977 con el título Si de desmitificar habláis. Fue representada por primera vez el 25 de mayo en la Sala Palmireno de Valencia, protagonizando el monólogo la actriz Begoña Sánchez.

Lo primero que llama la atención son los recursos y efectos, sencillos tanto en la decoración como en el vestuario. La iluminación jugará un papel importante ya que servirá para centrar la atención del espectador en un lugar o en otro. El músico estará presente, acompasando las palabras y silencios de Medea con su propia música o silencios. La escena representa un lavadero y en el fondo se verá un tendedero donde Medea cuelga la colada.

La primera escena da paso con un instrumento de viento, y la protagonista se presentará delirante, afectada por la soledad e indiferencia. Las otras mujeres la ven como extranjera, y como desconfían de ella la ignoran. Intentará ganarse su confianza, contándoles su historia personal, desde cómo conoció a Jasón hasta su llegada a tierras griegas. Por medio de un monólogo, tratará de convencer a las mujeres gallegas y a los espectadores sobre la falsedad de las historias que se han divulgado contra ella. Así se oscurece la escena, dando paso a otra en la que aparece sentada encima de una mesa.

Comienza hablando del vellocino de oro, desmintiendo la leyenda. Describe Cólquide como una región de gente sencilla y rural. Jasón llegó allí en busca de unas cabras mejores que había traído el rey. En ningún momento Medea habla de enamoramiento, sino de atracción.

La escena vuelve a oscurecerse y aparece tumbada en la mesa de forma sensual y habla de por qué se sintió atraída por Jasón, evocando recuerdos de cómo eran cuando eran jóvenes. Afirma que Jasón nunca la quiso, y fue ella la que se acercó a él.

Con música de guitarra de fondo, Medea describe la estancia de Jasón en Cólquide y su posterior huida a las tierras griegas de Yolco.

Atribuye la culpa de las calumnias a los hombres y a la percepción que estos tienen del mundo. Loca y desesperada, aparece esnifando coca, y continua contando la huida de la Cólquide junto con su hermano y Jasón. Además de que desmiente el suceso del asesinato de la prometida de Jasón.

Por último, habla del infanticidio que cometió, siendo simbolizado por dos pequeñas prendas. Y así finaliza la obra.


REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS Y FILMOGRÁFICAS 


Libros

Bernabé, Alberto. Dioses, héroes y orígenes del mundo, Abada Editores, 2008

Grimal, Pierre. Diccionario de mitología griega y romana, Paidós, 2006

Eurípides. Tragedias: Volumen I, Gredos, 2006

Séneca. Tragedias, Gredos, 2006


Artículos


Bernal Lavesa, Carmen. Medea en la tragedia de Séneca

Pociña, Andrés. El amor de Medea visto por Eurípides y Séneca

Sala Rosé, Rosa. La Medea de Eurípides: El enigma del infanticidio

Rodríguez Cidre, Elsa. Medea y lo monstruoso: tratamiento diferencial en Eurípides y en Séneca

Quijada, Milagros. Medea de Eurípides: Lectura de un drama de venganza.

Salvador Ventura, Francisco. La Medea de Pasolini (1969). Una estética contracultural de lo mítico

López Galocha, Mª Dolores. Estudio socio-político de la Medea de Eurípides

Tovar Paz., Francisco Javier. Medea de Séneca en Así es la vida (2000), filme de Arturo Ripstein

Martínez Martínez, José Manuel. Medea en Camariñas


Películas


Pasolini, Pier Paolo. Medea, Italia, 1969

Ripstein, Arturo. Así es la vida…, México, 2000
viernes, 21 de diciembre de 2018 |

De Eros a Psique y de la bella a la bestia (Especial Navidad)


"Debes aprender, dice la canción, que antes de juzgar tienes que llegar hasta el corazón."


Todo está inventado. Lo de ser completamente original está difícil. Los escritores beben de los libros que han leído, de la música que han escuchado, de las películas que han visto, de sus experiencias. Es decir, si analizamos cualquier obra y la analizamos podremos ver pedacitos de otras historias. Hay quien achaca a la factoría Disney de no ser originales porque trasladan cuentos clásicos, novelas infantiles, etc. a la gran pantalla. Y aquí me sale mi vena filológica, esa vena que parece estar enterrada - y que se entierra más cuando veo un texto en latín- pero florece como una flor campestre cuando se trata de indagar acerca del impacto de un aspecto de la Grecia Clásica en el mundo moderno. Y ahora os estaréis preguntado, ¿qué tiene que ver todo esto con "La bella y la bestia"? Todo tiene que ver.

¿Sabíais que el cuento de "La bella y la bestia" está inspirado (libremente) en el mito griego de "Eros y Psique"? Por si hay alguien en la sala que no conozca el mito, se lo explicaré con mucha amabilidad (porque si os llamo imbéciles, os ofendéis). Dicho mito nos lo cuenta Apuleyo en el "El asno de oro".
 Autor latino del siglo II a.C. nos trae esta biografía de la transformación en asno de Lucio, en la que además está integrado el mito de “Eros y Psique”. Creo que es la única referencia literaria antigua que tenemos, si alguien conoce otra, que me lo deje en los comentarios.
 
La historia nos cuenta que el rey de Anatolia tenía tres hijas bellas, pero la menor, Psique, lo era mucho más. Era tan hermosa que ensombrecía la belleza de las otras dos (vamos, como yo ensombrezco la guapura de mi hermana). Los hombres la trataban como si fuera una diosa y temían pedirle matrimonio. De hecho, había alguno que pensaba que era la reencarnación de la propia Afrodita.
 
Por consiguiente, la propia Afrodita tenía envidia de la joven y envió a su hijo Eros (Cupido de toda la vida, para el que no lo sepa) para que le lanzara una flecha que le hiciera enamorarse del hombre más feo y monstruoso que encuentre. Sin embargo, Eros cayó rendido ante Psique y se enamoró de ella. Por lo tanto, lanzó la flecha al mar.

Los padres de Psique estaban un poco hartos porque no eran capaces de encasquetar a la chica a ningún hombre. El oráculo, que era como la Esperanza Gracia de la Antigüedad, les vaticinó que se casaría en la cima de una montaña con un monstruo venido de otro mundo.
 
Así que, como es normal en los cuentos, procedieron a abandonarla en el bosque. Ella aceptó su destino con amargura. ¿Qué iba a hacer? Se quedó dormida y el viento Céfiro la llevó al palacio de Eros. El dios apareció ya convertido en su marido y todo (se ahorraron los gastos de la boda) pero a ella no le parecía ningún monstruo. De hecho, era un hombre muy amable. Solo había un problemilla en todo esto, solo aparecía por la noche y a oscuras no pudiendo ver su rostro. Él le advirtió de que si le veía, haría una noche sin mañana y no le volvería a ver.

Al cabo de unas semanas, Psique echaba de menos a su familia y Eros permitió que sus hermanas vinieran de visita.  Las hermanas, por envidia cochina, empezaron a meter la puntillita intentándola convencer de que su marido tenía forma de serpiente. Las hermanas la convencieron para tramar un plan que consistía en cortarle la cabeza. Se dejó convencer pero cuando alumbró su rostro con el candil (porque es difícil cortarle la cabeza a una persona sin verla) mientras dormía, descubrió que era una horrible serpiente, sino que era un joven apuesto. Se puso nerviosa y derramó cera sobre Eros
La joven, rota de dolor, vagaba por el mundo hasta acabar en las garras de la maliciosa Afrodita, que por pura envidia la secuestró y la torturó. Pero Psique no dejó de suplicarle que le devolviera a su amado. Y como la suegra era mala pero no tanto, accedió. Aunque había un pero. Le puso cuatro pruebas, casi imposibles para un mortal. Superó las tres primeras y la última consistía en ir al inframundo para pedirle a Perséfone que guardara en una caja un poco de su belleza. Tras una larga Odisea, lo consiguió. Creo que no hace falta decir que tenía prohibidísimo abrir dicha caja y que cayó en la tentación. Esto le hizo caer dormida pero su amado Eros acudió en su auxilio y la despertó mediante una flecha. Y bueno, se casaron y Psique fue convertida en inmortal y fueron felices y comieron ambrosía.
 
Vale, así de primeras no se parece mucho a la versión de Disney, aunque hay algunos elementos comunes. Pero como debéis imaginar, la versión que todos conocemos no es la original.
  
Supongo que habrá versiones más antiguas del cuento pero la tradición francesa nos remonta a 1740 y a Gabrielle Suzanne de Villenueve. En vez de un cuento es una novelita corta de unas doscientas páginas en la que tanto el pasado del príncipe y de la Bella tienen una vital importancia. A grandes rasgos, nos cuenta la historia de la hija del rey de las Islas Felices, que está casado con un hada perversa que quiere matar a la chica. Por lo tanto, el buen hombre no tiene más remedio que esconder a su hija en una familia de mercaderes que ya tiene un puñado de hijos.
 
Mientras tanto, el príncipe protagonista no tiene padre y la madre tiene que encargarse de los menesteres y asuntos de palacio, aparte de librar las batallas. Por lo que deja a su hijo al cuidado de un hada (y mira que casualidad que resulta ser la misma tipeja). Cuando el príncipe se hace mayor, el hada le declara su amor y este la rechaza. Y adivinad, lo convierte en bestia.
 
Sin embargo, la versión más conocida del cuento es atribuida a una tal Joanne Marie Leprince. Reduce la novela en unas quince páginas. Tiene una intención moralista y es un cuento pedagógico en el que se entremezclan la religión y lo básico que todo niño buen educado debe conocer. Se postula que la finalidad del cuento podría haber sido calmar los temores de ciertas jóvenes que tenían que casarse con hombres mayores.
 
Pues bien, resulta que Bella es hija de un mercader adinerado y tiene dos hermanas y tres hermanos. Las otras dos chicas son malas y envidiosas (¿os suena?) mientras que Bella es la más hermosa, la más dulce y la más simpática. Como nos cuenta Disney, Bella es una lectora empedernida. El padre pierde todos sus bienes en un naufragio y por eso se tienen que amoldar a una vida más humilde de campesinos. Sus hermanas trinan porque han perdido su estatus.

Un buen día avisan al padre de que han encontrado restos de un naufragio entre los que podrían encontrarse sus posesiones. Las hermanas de Bella estaban locas de contentas porque iban a volver a ser ricas. Le piden a su padre que les traiga vestidos y joyas, mientras que Bella le pide una simple rosa. Y la que se lía por la puta rosa.
 
Desgraciadamente, no resultó ser el cargamento del padre y además, para más inri, el señor se perdió de vuelta a casa pero encuentra un camino iluminado que lo lleva a un castillo. Entra y tiene una mesa preparada con alimentos, una cama donde dormir. Al día siguiente, tenía sus ropas lavadas y planchadas. Cuando iba a marcharse, de repente ve un rosal y se acuerda de la promesa que le había hecho a Bella. Entonces, aparece la Bestia y casi lo mata. El mercader le cuenta su historia y hacen un pacto: tiene que regresar a casa y traer en su lugar a Bella o regresar él. Bueno, pues como resulta que Bella de buena es tonta, decide ir ella.
 
La Bestia se enamora de Bella y acude todas las noches para verla cenar hacia las nueve de la noche. Cada noche le pregunta a ver si se quiere casar con él y esta lo rechaza amablemente, con ese tópico de “es que solo te veo como un amigo”. Tres meses después, la joven echa de menos a su familia y la Bestia le permite ir durante ocho días a visitarlos, pero solo durante ocho días, sino se moriría. En modo chantaje emocional y manipulador, “si no vuelves, me dejo morir”. Le regala un anillo que permite viajar.
 
Regresa a su casa y a las hermanas les va bastante mal con el marido que les ha tocado. Y como son unas envidiosas porque a ella no le iba mal con la Bestia, la manipulan para que se quede más días. Pero un día tiene un sueño en el que ve a la Bestia moribunda y decide regresar. Por eso decide regresar. Lo encuentra medio muerto entre los rosales porque había dejado de comer y se había dejado completamente. Decide casarse con él porque era un buen partido. Acto seguido se transforma en príncipe.
 
Para concluir este cuento, era una prueba que le había puesto un hada a la Bella para ver si sería una buena reina. Ahí es nada.
 
 
En primer lugar y antes de centrarme en las dos historias expuestas, tengo que mencionar un grupo de cuentos en los que encajaríamos el mito de "Eros y Psique" y "La bella y la bestia", los denominados "Cuentos del animal-novio/a". Creo que no es necesario explicar una serie de cuentos en los que su principal característica es que el novio/novia del protagonista es convertido en animal. La verdad es que he encontrado poca información al respecto, así que si alguien tiene fuentes, que me las ponga en los comentarios.
 
Estos cuentos tienen tres características principales:
 
1) No sabemos por qué el joven ha sido convertido en animal.
2) Sí sabemos que fue una bruja o un hada quien realizó el hechizo, pero no recibe ningún castigo.
3) El padre obliga/propicia el matrimonio entre la joven y el animal.
 
La primera característica nos lleva a saber que la transformación sucedió en un pasado remoto. Esto a algunos expertos les hace pensar que es una manera de simbolizar la represión sexual. Hay que tener en cuenta que en aquella época se inculcaba la idea de llegar virgen al matrimonio. Que el sexo solo es bello y hermoso con amor y dentro del matrimonio, lo demás es similar al instinto animal.
 
El hada o la bruja convierte al joven en animal hasta que conoce el amor verdadero y entonces sí es adecuado mantener relaciones sexuales. En las historias en las que el animal es un joven no existe la figura de la madre. El hechizo debe romperse mediante el amor y a devoción enamorándose la joven de él. Para que esto ocurra, ella tiene queque transferirle a él el vínculo que lo unía a su padre. Lo que permite la unión con la bestia es el amor hacia su padre (arranca la rosa por ella y esta se cambia por él). En los cuentos en los que el animal es una chica, el joven mediante el valor y su heroísmo hace que se vuelva a convertir en humana (el chico rescata a la chica).

En la mayoría de los cuentos de Occidente el animal es de sexo masculino. El tipo de animal cambia según el cuento: una serpiente, un cerdo, un asno. Y la intencionalidad puede ser que las mujeres superen la idea de que el sexo es algo terrible y parecido a un animal. Los animales de sexo femenino no son repugnantes ni asquerosos. En los cuentos de hadas, el sexo sin amor es similar a un animal. Pero solamente cuando el animal es masculino se representa como algo brutal.

Centrándonos en "Eros y Psique", este mito nos cuenta las terribles consecuencias de intentar acelerar el amor y sexo. En esta historia también el sexo está presente, pero no de forma muy evidente. Por ejemplo, las flechas de Eros provocan el deseo sexual. Otro ejemplo de esto, es lo rápido que se deja convencer Psique por sus hermanas para matar a su esposo. Esto representaría los sentimientos negativos que tiene hacia el sexo y la pérdida de la virginidad.

En cuanto a "La bella y la bestia" la rosa cortada simboliza, como supondréis, la pérdida de la virginidad. Tengo intención de escribir una entrada sobre la simbología de la rosa en la literatura (sí, en 2019 vais a tener cuentos de hadas para rato) así que no quiero extenderme mucho. El complejo de Edipo (o de Electra, más bien) está presente en esta historia y en el desenlace Bella deberá de cortar el lazo que le une a su padre y entregarse a la bestia.

Otro punto interesante que me gustaría destacar de esta historia, aunque se puede ver en otras, es el cumplimiento de la fantasía narcisista de la protagonista. El palacio es aquel sitio donde se cumplen sus deseos, donde puede hacer lo que quiera, donde no tiene obligaciones. ¿Qué niño no quiere eso, una vida sin responsabilidades ni obligaciones, sin nadie que le diga lo que tiene que hacer? Pero esa vida, obviamente, se tornará en algo vacío y monótono y no es hasta que acude donde su padre cuando se da cuenta del amor que siente hacia la bestia. Solo cuando regresa al palacio deja de ver el sexo como algo repugnante y empieza a verlo como algo hermoso. Los expertos dicen que es necesario que los niños y jovencitos vean el sexo como algo repulsivo para evitar el incesto y no romper la estabilidad familiar.

Me he dejado mucha información en el tintero y temas que se podrían abordar a partir de este cuento. Si queréis otra entrada, pedídmelo en los comentarios. Si os ha gustado, seguidme en mi blog y en mis redes sociales.