lunes, 23 de septiembre de 2019 |

Naranja de sangre, de Harriet Tyce (SORTEO DE EJEMPLAR)

Sé que hace siglos que no hago una reseña en el blog (desde abril, concretamente). Eso no significa que no lea, de hecho he leído bastante este año. Solo que me gusta variar y no centrarme solo en reseñar libros como tantos otros blogs que circulan por ahí. Si os interesa lo que estoy leyendo, suelo enseñarlo en mi cuenta de instagram. Y aunque creáis que este último mes he estado desaparecida, podéis observar que ha habido grandes cambios en cuanto al diseño. Ponedme en los comentarios si os gusta más este diseño o el anterior.  Por si alguien no se ha dado cuenta, he añadido una lista de reproducción con algunas de mis canciones favoritas de  los Beatles. Al menos a mí me gusta leer con música. 

Esta reseña está patrocinada por la editorial  Suma de Letras, que me mandaron un ejemplar de "Naranja de sangre" unos días antes del 12 de septiembre, día que salió a la venta. Como sabéis, no me gustan mucho las colaboraciones y las hago a cuentagotas. No me gusta sentirme presionada para leer, pero este libro ha sido un chorro de aire fresco este mes. Ha sido un mes difícil y aunque estaba disfrutando mucho de la lectura de David Copperfield, por azares de la vida y del destino, desconecté totalmente de la lectura. Necesitaba una lectura ágil y facililla para retomar a Dickens con ganas.

La novela que voy a reseñar es un thriller psicológico, que tiene como protagonista, a una abogada a la que le acaban de dar su primer caso de asesinato. Aparentemente tiene una vida ideal: un marido amo de casa, una hija encantadora y una casita en Londres. 

Pero nada es lo que parece. Por un lado,  Alison bebe descontroladamente y tiene una aventura con un compañero de trabajo. Lo primero que me llama la atención es que parece que los "roles" están cambiados. En este caso es la mujer quien trabaja fuera, quien tiene el amante, quien llega a altas horas de la madrugada, quien descuida a su hija. Estamos acostumbrados a que esto suceda al revés. Ese punto de partida me gustó pero aun así, en un principio Alison es un personaje que cae mal, que no se empatiza con él. 

Su marido, Carl, el "marido y padre perfecto" fue despedido de su trabajo como terapeuta y se siente inferior. Socialmente para un hombre ser mantenido por su propia mujer es humillante. Para él, es humillante que su mujer sea quien traiga dinero a casa, que sea quien lleve los pantalones Por eso  machaca constantemente a su mujer, recalcándole cada error que comete, recordándole una y otra vez lo mala madre que es. Y yo no digo que la actitud de Alison no sea cuestionable ni sea la mejor, pero según va avanzando la historia, se intuye que ni él es tan santo ni ella tan zorra. En ese aspecto, los personajes aunque sean un poco clichés, me ha gustado el desarrollo de los mismos. 

Por otra parte, tenemos el caso de asesina to que está llevando Alison. Al principio piensas que la historia va a ir por este camino. Madeleine es una señora acusada de matar a su asesino a sangre fría, mientras él dormía. La resolución del caso me ha parecido muy predecible. Quizá yo tuviera un gran futuro como detective porque en las novelas de crímenes me huelo el desenlace desde el principio. Y sí, es muy predecible, pero creo que la parte del crimen es irrelevante para el desarrollo de la historia. Lo importante es la conexión entre ambas, y cómo Alison va encontrando paralelismos entre la vida de la presunta asesina con la suya propia. 

No quiero seguir ahondando en la historia porque creo que es imposible no revelar nada importante de la trama. Si queréis una lectura ligera, adictiva y muy entretenida, os la recomiendo. Como ya conté en su día en el blog, tengo por costumbre donar o regalar la mayoría de mis libros. No le veo sentido a acumular por acumular libros. Y para que veáis que no solo regalo libros que no me han gustado, quiero sortear este ejemplar. Los pasos son muy sencillos: me tenéis que seguir en el blog y dejar un comentario en esta entrada diciendo que participáis. El sorteo finalizará el 23 de octubre. 

 Espero que os haya gustado la reseña y, en caso de ser así, me sigáis en el blog y en mis redes sociales. 


miércoles, 14 de agosto de 2019 |

Empezar a leer en inglés

Aunque mi idea inicial era dar algunos consejos y pautas para empezar a leer en inglés, me gustaría contar un poco mi experiencia en el aprendizaje de la lengua de Shakespeare. Y recalco esto, es tan solo mi experiencia y además, por si a alguien se le ocurre escribirme para pedirme consejos para preparar el First, que se ahorre el esfuerzo. En serio, no soy la persona idónea.

He de confesar que el inglés siempre fue mi tarea pendiente. La verdad es que nunca he sido muy diestra para los idiomas, aunque irónicamente asimile muy bien los conceptos lingüísticos. Y es que creo que para aprender un idioma hay que ser un poco "sinvergüenza" y lo que se dice "echado pa´lante", definición en la que yo no encajo. Soy la antítesis: tímida, reservada y por mis venas, en vez de sangre, fluye horchata de Valencia. Para que veáis que lo tengo todo en contra para aprender inglés, os contaré que yo necesité un logopeda para aprender a pronunciar de forma correcta. Lo que pasa es que el logopeda solo me enseñó a pronunciar castellano. Pues ya veis, con la buena tajada que se llevaría -porque no entraba por la Seguridad Social- ya podría haberme enseñado algo de fonética inglesa.

Yo empecé a estudiar inglés en el colegio, con ocho años. El primer curso era divertido y creo que la profesora hacía bien su trabajo (auqnue no recuerdo a la buena señora) porque nos hablaba en inglés, aprendíamos vocabulario, nos corregía la pronunciación. El curso siguiente cambiamos de profe (y de esta sí me acuerdo), parecía recién salida del ejército y su método era "gramática pura y dura". A rellenar huecos. Resumen: cursé un idioma durante diez años y salí con un A2 justito. Como quería mejorar y aprender, mi madre me apuntó a una academia para sacarme el B1. La ventaja de esa academia es que estuve en un grupo de cuatro o cinco personas, y me hacían hablar. No digo que no aprendiera, de hecho en la vida tuve tanta soltura hablando inglés como en esa época. ¿Qué ocurría? Que el que una persona sepa una lengua no le convierte en una persona capacitada para ser profesor de dicho idioma. La persona que me daba clase no tenía ningún tipo de formación lingüística, le bailaban los conceptos. Recuerdo cuando explicó la pasiva que tuve que coger aire para contenerme. ¿Otra desventaja? Que en la academia me prepararon para Trinity, bastante más fácil que cualquier otro examen de certificación de idiomas. ¿Por qué? Para asegurarse de que todos aprobábamos, claro. Te venden la moto de que es un examen en el que miden tus "competencias reales" pero el Speaking se lleva preparado de casa y el Writing nos lo corrigieron "de extranjis" en la misma clase. Todo muy profesional y serio.

No volví a dar inglés hasta que por circunstancias de la vida me lo metieron con embudo en la carrera. Vale, sí, saber inglés es importante, útil y lo que queráis, pero quitar horas de griego y de latín en Filología Clásica para estudiar inglés... pero, ¿qué me estás contando? Además, pensad: un grupo de más de 100 personas (todas las filologías), cada uno con un nivel distinto, separadas en cuatro grupos. Y digo yo, ¿no hubiese sido lógico y coherente hacer los grupos por niveles, aunque los contenidos y objetivos fuesen los mismos? Así cada grupo podría avanzar a su ritmo. Tampoco tenía ningún sentido que nos dieran clase con un libro de B1, si luego en el examen nos pedían un B2-C1. Yo se lo comenté a mi profesor y para él fue como si se le hubiera aparecido la virgen, porque me dijo "ah, pues igual tienes razón". Exigían un nivel que no se lo creían ni ellos y, según cuentan las malas lenguas, les debieron de dar un toque de decanato debido a la gran cantidad de suspensos.

Después de salir de la uni, no volví a tocar el inglés hasta este curso que me apunté a la Escuela de Idiomas. Me acababa de quedar sin trabajo y estaba en un momento en el que no sabía muy bien cómo encauzar mi vida. Como tenía B1 (pero el título de Trinity), pues, ¿qué hice? A B2. Fue como lanzarse por un precipicio. La cara de gilipollas cuando fui el primer día a clase fue épica y me dije a mí misma:"yo no aguanto aquí ni dos meses". Ya lo he contado muchas veces, que yo soy más bien autodidacta y una completa inadaptada del sistema educativo. Contra todo pronóstico, y contra todos los malos comentarios que escuché acerca de la EOI, me quedé. ¿Por qué? Porque la profesora hacía bien su trabajo.

Después de relatar mi extraña odisea con el inglés, os daré lo prometido: pautas y consejos para leer en inglés. No soy ninguna experta, de hecho, tuve que meter mucho la pata. Primer error que cometí: empezar por Shakespeare. Creo que salí bastante airosa porque he traducido mucha tragedia griega y mucho verso en general, así que el verso de Shakespeare se me hacía muy familiar. Tenía una edición bilingüe y la traducción en español era incomprensible. Así que, primer consejo: huid de los clásicos. Ya sé que a los apasionados de la literatura os hace ilusión leer a Virginia Woolf en versión original. Pero no, dejadlo para más adelante.

Aunque mucha gente no estará de acuerdo, no me parece buena idea leer en el Kindle porque el diccionario viene incorporado. El diccionario cuanto más lejos, mejor. En serio, hacedme caso. Sé que cuesta, pero hay que asimilar que no se puede entender todo y de hecho, no es necesario entenderlo todo para seguir una historia. Hay que intentar deducir el significado por el contexto, y además, hay datos que son irrelevantes. Por ejemplo, si lees "the red house", ¿es realmente revelador saber que la casa es roja? Recomiendo buscar palabras que se repitan constantemente y algunas concretas que entorpezcan la lectura. Es lo que hay. Ni en el examen ni en la vida real hay diccionarios.

No sé si esto es un aconsejo o una advertencia: no vais a aprender vocabulario por ciencia infusa.O al menos mi caso no ha sido así. Dicen que la lectura (en cualquier idioma) enriquece el vocabulario, mejora la ortografía y  la expresión escrita. Yo nunca he sido consciente de ese proceso en castellano y en inglés creo que es muy lento. Al menos, yo aprendo vocabulario a fuerza de que me salgan las mismas palabras una y otra vez. De cada libro leído aprendo como mucho cinco palabras.

El siguiente consejo: no compréis libros a ciegas. Amazon da opción a previsualizar las primeras páginas. así que, echad un ojo primero. Yo tengo la teoría de las primeras páginas de una novela son las más "líricas" y "poéticas", porque el escritor se viene arriba y quiere exhibir su plumaje como un pavo real. Después, se relaja y la prosa se vuelve más simple. Así que no os fiéis de las primeras dos páginas, avanzad un poco.

Antes de recomendar algunos libros: paciencia, paciencia, paciencia. Es difícil cambiar el chip y pensar en inglés mientras se lee. Pero se consigue cambiar, a mí ahora se me hace hasta extraño leer en castellano.

¿Por dónde empezar a leer en inglés? Lo primero, asumid que no vais a poder leer los mismos libros que leéis en castellano, al menos de momento. Mi profesora de inglés me dio una lista de lecturas recomendadas para B2-C1, pero yo como soy así, no escogí ninguno de esos libros y empecé a crear mi propia lista de libros preguntando a otros blogueros, viendo recomendaciones en Youtube e investigando por mi cuenta. A continuación os dejo una breve lista, por niveles, según mi opinión y mi experiencia leyéndolos.

FÁCIL

1. The wonder down under, Nina Brochmann
3. George, Alex Gino
4. Wonder, R.J Palacio
5. A monster calls, Patrick Ness

INTERMEDIO

6. Everything, everything, Nicola Yoon
7. Room, Emma Donoghe
8. The couple next door, Shari Lapena
9. The vagina monologues, Eve Ensler
10. The diary of a young girl, Anne Frank

DIFÍCIL

11. Hamlet, William Shakespeare
12. A room of one´s own, Virginia Woolf
13. 13 reasons why, Jay Asher
14. Fangirl, Rainbow Rowell
15. The summer without men, Siri Hustvett

Un último consejo, y prometo que esto no es una colaboración. Para comprar libros de segunda mano en inglés, si no os urgen demasiado, Iberlibro es una muy buena opción.

Si os ha gustado la entrada  no olvidéis seguirme en el blog y en mis redes sociales. 

sábado, 13 de julio de 2019 |

La sirenita

"I wanna be where the people are, I wanna see,
Wanna see 'em dancing, walking around on those

What do you call 'em? oh, feet!"
Part of your world


Ya sé que no me paso mucho por aquí últimamente, y es que ando sumergida en la ardua tarea de aprender idiomas (puede que en algún momento haga una entrada acerca de mi odisea con el inglés). Lo primero que tengo que decir es que no escribo esta entrada para aprovechar la polémica surgida por las redes sociales debida a que Halle Bailey interpretará a Ariel en el live action de La sirenita". De hecho, los apuntes de esta entrada llevan varios meses rodando por mi escritorio y por falta de tiempo- y de ganas, lo reconozco- hasta hoy no me he animado a darles forma.

Os sorprenderá saber - nótese la ironía- que el cuento de Andersen (1837) bebe de la mitología griega, más concretamente del mito de Eco. Resulta que la joven Eco era una oréade, un tipo de ninfa que protegía las cuevas y las montañas de Grecia. Su principal característica era que tenía una hermosa voz. Ya sabemos que si fulmináramos de la mitología griega los escarceos de Zeus, nos quedaríamos con poquita cosa. Así que, en el "mito de Eco" también tenemos a Zeus en escena: el susodicho solía bajar al mundo de los mortales a encontrarse con sus amantes, mientras tanto se servía de Eco para entretener a su esposa Hera. La persuadía contándole historias con su hermosa voz. Pero un día, Hera se dio cuenta del engaño y castigó a la ninfa: Eco no podría hablar por voluntad propia, no tendría control sobre su voz, solo podría repetir palabras que había oído anteriormente.

Por esta razón, Eco se retiró al campo, a vivir en una cueva (y ahora se me viene a la mente la canción de los Mojinos Escozíos de "la cueva del eco")  y se enamoró perdidamente de Narciso. Este joven fue dotado de gran belleza y Tiresias, adivino ciego (es muy curioso que en la literatura los adivinos siempre son ciegos), predijo que el verse reflejado en un espejo le llevaría a su propia perdición. Así que su madre lo alejó de los espejos y este creció ignorando su belleza y se volvió un chico muy introvertido. Un día, caminando llegó hasta la cueva en la que vivía Eco, y esta al verlo, quedó prendada de él. Narciso solía recorrer el mismo camino a diario y Eco, a escondidas, lo esperaba para poder contemplarlo. Pero un día, Narciso descubrió a la ninfa cuando esta pisó una rama seca. Él inició una conversación con ella aunque ella solo podía repetir sus últimas palabras. Con la ayuda de los animales, pudo declarar su amor y Narciso, no solo la rechazó, sino que se burló de ella. Eco no pudo soportarlo, y se encerró en un lugar solitario y se desintegró en el aire, quedando solo su voz, la cual repetía las últimas palabras de quien hablara (es decir, el eco). Némesis vengó la muerte de Eco e hizo que este viera su propia imagen y se enamoró de sí mismo.

Centrándonos en el cuento de Andersen, la historia dice así: Tritón, rey de los mares, vivía en un castillo bajo el mar y además, tenía seis hijas. El rey era viudo pero su anciana madre le ayudaba en la crianza de las hijas. De alguna forma, les llenaba de pajaritos la cabeza sobre el mundo exterior y cuando una de las sirenas cumplía quince años, se les permitía salir al exterior. La más pequeña iba a cumplir quince años y ansiaba salir a la superficie y conocer el mundo de los hombres. ¿Os acordáis de mi entrada sobre Caperucita Roja, que adentrarse en el bosque era como un acto de rebeldía en la adolescencia, era descubrir el mundo exterior? Pues aquí lo mismo. Antes de partir, su abuela le recordó que ese no era su sitio. Al salir a la superficie, vio un barco en el que estaban celebrando el cumpleaños del capitán y ella se enamoró de él. Pero, justo en ese momento hay una fuerte tormenta y el barco se hunde. La sirenita salvó al joven y lo llevó a la orilla. Quiso esperar a que se despertara pero tuvo que huir porque llegaban más personas.

La sirena volvió al mar muy triste y tras contarle a sus hermanas que se había enamorado, el rumor se corrió hasta llegar a oídos de su abuela. La anciana le explica que ese amor es imposible porque las sirenas aparte de no tener alma, viven trescientos años. Al morir, los humanos van al cielo mienrtras que las sirenas se convierten en espuma de mar. Vamos, que el tal Andersen mete aquí con calzado la religión. Por su parte, la joven, no puede tener el culo quieto y ahí que se va, a pedir ayuda a la "Hechicera de los Abismos". La bruja le ofreció un trato: su voz a cambio de un par de piernas. Con muchas condiciones: no os creáis que es como en la peli de Disney, la bruja le corta la lengua y cada paso que diera, sentiría como si cuchillas le atravesaran las plantas de los pies. Y además, si el príncipe llegara a casarse con otra mujer, ella desaparecería y se convertiría en espuma de mar. Como las mujeres somos tontas y cuando un hombre entra en escena, perdemos el norte y la cordura, la chavala dijo que sí.

Después de la transformación mediante un brebaje que le otorga la bruja, despertó en los brazos del joven y este la llevó a vivir con él a palacio. Sin embargo, el amor que sentía hacia la joven era más bien fraternal, la veía como una gran amiga. Él está locamente enamorado de la joven que lo salvó y no se da cuenta de que es la chica que tiene delante. Pero, le presentan a una princesa de otro reino y, curiosamente, esta chica sí que le recuerda a la chica que le salvó la vida. El chaval tenía que graduarse la vista fijo. Un tiempo después, la boda se celebró en el barco como en la película. Las hermanas de la sirena aparecen calvas ya que habían ido en busca de la bruja para encontrar una forma de salvarla. Habían dado su pelo a la bruja, pero ahora la joven debía de apuñalar al príncipe para ser salvada. Sin embargo, no pudo hacerlo y se suicida arrojándose al mar.  Como he dicho, las sirenas al morir se convierte en espuma. Pero, al final, resulta que tiene alma y sube al cielo (guiño, guiño). 

Por último, voy a dar unas pinceladitas sobre Propp y su "Morfología del cuento de hadas". Este señor estudió los cuentos de hadas y se dio cuenta de que más o menos, todos tenían la misma estructura y los mismos tipos de personajes (algo así como la Poética, en la que Aristóteles analiza la tragedia). 

Por un lado, Propp decía que en el cuento existen siete tipos de roles, y parece ser, que en "La sirenita" aparecen todos. Estos son: el antagonista/agresor, donante, auxiliar (objeto mágico), mandatario, héroe y el falso héroe. Empecemos por la parte obvia: la sirena protagonista es la heroína porque es quien lleva a cabo la acción y es quien busca el objeto de valor. Este objeto de valor ( o mágico) es el príncipe. Por si acaso me sale algún hombre ofendido en los comentarios, concretaremos aun más: el amor del príncipe. La princesa con la que finalmente se casa es la última en llegar y la que más roles desempeña. Obviamente, desempeña el rol de princesa pero a la vez es una falsa heroína, porque el príncipe la toma como su salvadora. Además, aunque no sea algo muy claro, podríamos decir que desempeña además el papel de antogonista o agresora, ya que ella nunca saca al joven de su engaño y esto perjudica a la heroína. Aunque el cuento no dice que este mal sea intencionado. Así que, este rol se debate entre la princesa y entre la bruja, porque las condiciones del trato son bastantes crueles. Y aparte de este rol, desempeña el de donante pues es quien le da piernas a la joven y este permite que salga del mar. Por último, la abuela sería el personaje mandatario puesto que permite y alienta a sus nietas a salir al mundo exterior. Por otro lado, en cuanto a la narración, sigue el esquema que propone Propp: salida (al cumplir quince años la joven puede salir al exterior), encuentro (conoce al príncipe y lo rescata y regresa al mar), pacto (pacta con la bruja del mar, unas piernas a cambio de su voz), reencuentro (el príncipe encuentra a la joven en la orilla del mar), ruptura del pacto (se niega a matar al príncipe) y recompensa (puede tener un alma mortal).

Quiero saber vuestra opinión acerca de algo: ¿creéis que lo que la sirenita quería realmente el amor del príncipe o tener un alma (con la iglesia hemos topado, dicen? Si os ha gustado la entrada, no olvidéis seguirme en el blog y en mis redes sociales. 


jueves, 30 de mayo de 2019 |

Viuda, al fin

Algunos pensáis que es un chollo ser bloguera porque te mandan libros gratis a casa. Claro que te hace ilusión que te regalen un libro que cuesta veinte euros que acaba de ser lanzado al mercado. Pero, desgraciadamente, no es oro todo lo que reluce. Colaboro puntualmente con autores y con editoriales: primero, porque no me gusta cargar el blog de reseñas y segundo, me quita libertad para leer lo que me apetece. Esto no es exactamente "gratis", quizás esto parezca una perogrullada pero el libro que  te manda la editorial hay que leerlo y escribir una reseña en el blog. Yo, al menos, no disfruto leyendo por encargo.


El libro que voy a reseñar hoy salió recientemente al mercado (bueno, tampoco os creáis que muy recientemente, que tengo esta reseña pendiente desde hace mil años) y el título es cuanto menos llamativo. A mí, por lo menos, me sugiere que va a tener un tono cómico. Y sí, tenerlo lo tiene, otra cosa es que el humor finlandés te haga gracia o no.

¿Y de qué va esta novela? Nos encontramos a Ulla, una mujer de setenta y cuatro años que ha tenido un matrimonio que le ha dado bastantes quebraderos de cabeza. Aparte de que su marido había sido alcohólico y de darle una mala vida, hacía diez años le había dado un "telele" y se había quedado casi en estado vegetal. Ulla se echó la carga encima de cuidarlo y no tomó la determinación de llevarlo a una residencia porque consideraba que su obligación como mujer era cuidar de su marido hasta su muerte. Por lo tanto, su muerte supuso un punto de inflexión en su vida, como una oportunidad de vivir todo lo que no había vivido. Conozco un caso similar: yo tenía un vecino gruñón y al quedarse viudo, dejó de serlo tanto. Eso o que justo empecé a coincidir con él en el ascensor a la hora del vermú. Pero si es cierto que para algunas personas quedarse viudas supone como una especie de liberación. Nadie te manda casarte, cierto, pero es como una imposición velada. Y el divorcio es una putada, a no ser que una persona se pueda mantenerse ella sola, hay que echarle valor. Yo soy de la opinión de que no hay que aguantar en un matrimonio, que de todos los baches se salen, que se puede salir adelante con ayuda de tus amigos y familiares. ¿Y si Ulla se llega a quedar viuda con 84 años? ¿Con 84 años se puede empezar de nuevo? ¿Y si ella llega a morir antes que su marido?

A mí, personalmente, no me ha terminado mucho de convencer. Creo que introducir a un personaje femenino de la tercera de la edad en una novela es buena idea, ver cómo una mujer de esa edad se desata de sus cadenas es buena idea. Pero a la trama le falta fuerza, captar el interés del lector. No sé muy bien a qué público podría ir dirigida esta novela porque no va más allá de una novela ligerita para leer en la playa, sin más pretensiones. Igual es que ahora leo tantas novelas insulsas en inglés (porque con el nivel que tengo no me da para más) intento buscar cosas en castellano que me estimulen un poco más.

Dejadme por aquí escrito si la habéis leído y si os ha gustado, qué libros me recomendáis en inglés o lo que queráis. Si os ha gustado la reseña, seguidme en el blog y en mis redes sociales. 
domingo, 14 de abril de 2019 |

Las horas


"A veces podemos pasarnos años sin vivir en absoluto y, de pronto, toda nuestra vida se concentra en un solo instante"
Oscar Wilde

"La señora Dalloway" es un abismo emocional. Y así empiezo la entrada de hoy, in medias res, sin previo aviso, sin anestesia. Es lo que me sugiere la obra de Virginia Woolf. Tengo que decir que es la primera vez que me ocurre esto, que termino de leer una novela y al cerrar el libro, siento la necesidad de sumergirme de nuevo en la cabeza de los personajes y de volver a empezar. Con "La señora Dalloway" no se puede dar carpetazo y olvidar, pues la historia de Clarissa permanecerá latente en los recovecos de la memoria. Pero no voy a hacer una reseña sobre esta novela sino de "Las horas", la película gracias a la que me animé a leer el libro. 

Recuerdo haber visto esta cinta cuando fue editada en DVD (¿o quizá en VHS?) recién salida al mercado. Yo tendría unos quince años y ni me gustó ni creo que tuviera capacidad para apreciarla. No es una película fácil ni de ver, ni de interpretar. 

En primer lugar, quiero decir que la película está basada en una novela escrita por Michael Cunnigham y ganadora del Premio Pullitzer. No puedo hablar de esta novela porque no la he leído, pero como dato curioso, parece ser que la propia Virginia Woolf quería haber llamado a su obra también "The hours". Y ahora me lloverán piedras por osar criticar a la autora pero creo que el título "The hours" es absolutamente brillante porque al menos, en mi opinión, el tiempo es el verdadero protagonista de esta historia. 

La película nos adentra en la vida de tres mujeres, en tres épocas distintas y en un principio da la sensación de que son tres historias totalmente desconectadas una de las otra. Pero a medida que va avanzando el relato, nos damos cuenta de que están conectadas por la misma novela y porque las tres están pasando un momento crítico en sus vidas. 

La primera de las mujeres que son presentadas es Virginia Woolf (Nicole Kidman), la aclamada escritora, perteneciente a una clase social alta y cuyo marido también es escritor y editor. Ambos montaron una pequeña editorial que en la película lo justifican para darle una ocupación a ella. No sé hasta qué punto se puede afirmar esto, pero según los expertos, Virginia Woolf podría haber padecido un trastorno bipolar. Pensad que de una autora tan renombrada no son solo sus obras de interés, sino también sus cartas y sus diarios personales. Analizando estos escritos, se piensa que podría haber padecido esta enfermedad, que por supuesto ni la habían descubierto ni la autora habría recibido un tratamiento adecuado. Esto me lleva a plantearme si en caso de haber sido tratada correctamente, esto habría influido en su obra. Me parece cuanto menos curiosos los estudios que postulan que los escritores tienen una predisposición mayor a padecer enfermedades mentales como la depresión, la bipolaridad, la ansiedad, el alcoholismo o la drogadicción. Supongo que estas personas tienen otra percepción de la realidad y tienen una sensibilidad distinta.

Aunque parece que la autora tiene una vida aparentemente cómoda, en una casa en medio del campo y de sirvientes, Virginia se muestra incomoda por su mera existencia y su posición en la vida, por las normas sociales establecidas para la mujer en su tiempo. No hace lo que se espera de ella y eso causa revuelo a su alrededor, nadie parece comprender qué le ocurre ni tampoco creo que nadie haga lo suficiente para comprenderla. Virginia está enferma, diagnosticada con depresión y por eso han huido de los suburbios londineses al campo, pues la ciudad estaba teniendo un impacto negativo sobre ella. Su inestable condición influía en su vida, en sus relaciones con los demás y en ella misma.

Virginia sufre una profunda desilusión por la vida (a veces, me recuerda a Madame Bovary). Como he dicho, no es comprendida por los demás pero necesita cuidados constantes de la gente que le rodea. Da la impresión de ser un pájaro atrapado entre barrotes, que se asfixia y se ahoga en su prisión pero no tiene la determinación ni las fuerzas para abrir la puerta de la jaula y volar. O tal vez, su forma de liberarse de sus cadenas es el suicidio. Podemos interpretar su suicidio como una protesta contra el sistema patriarcal, como un grito desesperado que da voz a las mujeres silenciadas de su época. Virginia necesita algo más que una vida acomodada, se plantea constantemente qué significa ser mujer y sabe que por su condición de mujer no tiene opción de elegir libremente su camino.

El mero acto de escribir para Virginia es una válvula de escape, de darle sentido a todo y volcar sus emociones en la "La señora Dalloway".

La segunda protagonista es Laura Brown (Julianne Moore), quien representa a la típica mujer de clase media americana. Aparentemente tiene una vida perfecta, su marido Dan Brown la adora y tiene un encantador hijo de unos cinco años. Embarazada de nuevo, Laura sufre una profunda insatisfacción hacia su mundo, no está segura de sus sentimientos hacia su marido. Sí, tiene un chalecito en California, una familia, un marido que la ama profundamente. Pero, a veces, que la vida sea como un cuento de princesas, como está establecido que tiene que ser, ni basta ni es suficiente. A las mujeres nos inculcan la idea de que ser madre y esposa es el culmen de la felicidad. Pero a todas no nos basta eso, pero a las mujeres de la generación de Laura no les han permitido ni plantearse lo que quieren en la vida.

Y ese es el drama personal de Laura Brown, que se siente incómoda en una vida que no quiere tener, que siente que va a desbordarse, que va a quebrarse. Que se hunde. Me parece que a través de este personaje, se representa muy bien qué siente una persona con depresión. Mientras que Virginia Woolf vive la depresión como una enfermedad que debe ser tratada, Laura está sumergida en ella. En la primera escena en la que aparece, la vemos preparando una tarta de cumpleaños para el cumpleaños de su marido, esforzándose por ser una buena esposa. Una buena esposa que no está segura de querer ser, se comporta con torpeza y ese pastel acaba siendo un reflejo de su estado de ánimo. Su hijo, Richie, no es un niño feliz. Se le percibe inquieto, sabe que su madre no está bien, siente el dolor de su madre pero no puede ayudarla. Laura está leyendo la novela de Virginia Woolf, que será tan reveladora para ella que le hará tomar una decisión importante.

La tercera y última historia nos sitúa en el año 2001, en la ciudad de Nueva York y conocemos a Clarissa Vaughan, que personifica una versión moderna de "La señora Dalloway". Hay tres escenas relacionadas intrínsecamente con la novela (la floristería, la casa de Richard y su apartamento). Lo primero que llama la atención es que su pareja es una mujer, Sally. Si habéis leído la novela, la tal Sally fue un amor veraniego y de juventud, mientras que en esta versión moderna, se trata de una pareja madura y consolidada. Vemos que al contrario que Laura y Virginia (quienes tienen también un acercamiento homosexual), puede dar rienda suelta a su sexualidad.

Está claro que ha tenido más libertad y más oportunidades que las otras dos mujeres. Sin embargo, la lucha de Clarissa no es contra la sociedad, sino que su lucha viene de su interior, contra ella misma. Aparentemente, lleva una vida bastante frívola, de fiestas y flores. Es una mujer fuerte, independiente y que tiene que cuidar de su familia.  Parece que se ha volcado demasiado en hacer felices y ayudar a los demás y se ha despreocupado de ella misma. Ella tiene sueños, ilusiones, enterradas bajo una sonrisa y bajo esa actitud frívola. Clarissa ha decidido por ella misma ser madre (algo que no creo que Laura Brown haya elegido) a pesar de no tener un hombre a su lado. Su hija, Julia, ya mayor parece tener una buena relación con su madre y haber tenido una infancia feliz. Que su madre sea lesbiana no parece que haya tenido ningún aspecto negativo sobre ella.

Como he dicho anteriormente, la vida de estas tres mujeres están conectadas con la  novela de "La señora Dalloway" y este hecho lo podemos relacionar con la mitología griega. Nos lleva al mito de Las hijas de Temis. Temis es la diosa de la justicia, cuyas hijas Talo, Axo y Carpo son diosas de la agricultura. Así pues, Talo es la que siembra, que sería Virginia Woolf (quien escribe la novela). Carpo es la encargada de recoger los frutos y esto lo veríamos reflejado en Laura, quien está leyendo la obra. Por último, Axo es la diosa que representa el hecho de brotar y Clarissa la representa pues ella está viviendo la novela.

El título es acertadísimo. Me gustan los títulos simples pero que estén cargados de significado. Hace referencia a todas las horas de su vida a las que se tienen que enfrentar, de una vida que no les llena, que se les hace cuesta arriba. La acción narrativa está situada a lo largo de un día en la vida de cada una de estas tres mujeres y cada una, a su manera, tomará las riendas de su vida. Virginia decide morir mientras que Laura decide huir y dejar atrás el pasado para iniciar una vida nueva. Pero está eligiendo vivir. Por su parte, Clarissa, opta por resignarse y se tiene que enfrentar al suicidio de Richard, persona en la que vive volcada.

El suicidio es un tema importante en la película. Si bien es cierto que para Virginia el suicidio es una salida, aunque no sé si era la única que tenía, no parece que se haga una romantización como suele ocurrir en el cine y en la literatura. Nos presentan el suicidio como algo deseable, con ese toque romántico, ritual. El director nos quiere mostrar a través de Richard que un suicidio deja víctimas a su alrededor y a través de Laura, que hay esperanza, si tienes las fuerzas necesarias para tener determinación.

Es una película tan cargada de simbolismo, de metáforas, con tantas lecturas, que merece la pena verla una y otra vez. Podría diseccionar durante horas la película, escribir una entrada interminable, pero he intentado señalar lo que me ha parecido, en mi opinión, lo más relevante. O lo que más me ha llamado la atención. Espero haber picado la curiosidad de alguno para que vea la película, y sobre todo para que lea la novela de Virginia Woolf.

Si os ha gustado la entrada, seguidme en el blog y en mis redes sociales.